miércoles, 25 de agosto de 2010

La Montaña Sagrada y La corbata de Alejandro Jodorowsky


La Montaña Sagrada y La corbata de Alejandro Jodorowsky

¿Qué diferencia hay entre lo artístico y lo grotesco?
La Montaña Sagrada (The Holy Mountain, reeditada como The Sacred Mountain), una película creada en 1973, dirigida por Alejandro Jodorowsky, presenta una interesante oportunidad de responder a esta pregunta. El entorno es la historia de un ladrón (Horacio Salinas) que sufre una extraña transformación al desmayarse y ser utilizado como molde para la fabricación de imágenes de Jesús en la cruz. La película narra como Horacio Salinas, al despertar muestra su ira contra unos maniquíes y es seguido posteriormente por personajes peculiares del lugar donde transcurre la película. En ese mundo, el protagonista es secundado por prostitutas de diversas edades, un hombre con miembros amputados y un chimpancé, la realidad es  totalmente grotesca, pero a la ves ¿bella?
La Montaña Sagrada fue producida por Allen Klein, representante de los Beatles, y George Harrison (quien también puso dinero para la producción). Esta película es considerada una de las mejores producciones de su época y, para varios críticos, la obra maestra de Alejandro Jodorowsky.
La Montaña Sagrada no tiene una historia lineal, abundan imágenes simbólicas que reemplazan al hilo narrativo. En esta película Alejandro Jodorowsky, promueve la acumulación, la producción y el delirio. Cuando el protagonista ingresa en el recinto de un Alquimista (protagonizado por el mismo Alejandro Jodorowsky), este le indica: "Tú eres excremento, pero el excremento puede convertirse en oro." Siguiendo esta premisa ocultista, se inicia un proceso físico y espiritual, que incluye un largo segmento del filme, en el que se muestran casos de diversos personajes que representan a cada uno de los planetas del Sistema Solar. Cada uno se dedica a actividades nocivas, la guerra, el sexo, el sojuzgamiento de sus iguales, etc. Y cada cual explica su caso en un tono frío y descriptivo, como exponiendo sus pecados, que pronto deberán purgar en el virtual "purgatorio" en que están. Terminada la exposición de casos, todo el grupo emprende junto al Alquimista, un viaje mágico, que entraña ciertos peligros y tendrá como fin la supuesta llegada a la "Montaña Sagrada", símbolo de la elevación espiritual. Por supuesto, semejante parafernalia de símbolos es tranquilamente comparable a la "Comedia" de Dante. De esta manera, la "Divina Comedia" de Jodo es una obra ambiciosa en su planteamiento y pretenciosa en su puesta. Sin embargo, a través del rico ingrediente visual, una fauna humana que no hace concesiones en la búsqueda de la belleza de la fealdad y un variado registro, que va desde lo solemne del Reino del Alquimista hasta el simbolismo esotérico de los personajes y sus oficios, pasando por referencias religiosas, políticas y sociales.
La Montaña Sagrada logra cumplir sus pretensiones y es todo lo cinematográficamente fascinante que puede ser. Al final, en un arrebato didáctico, el director incluye una inolvidable y súbita interacción discursiva más allá de las cámaras. Para afirmar que la vida real es la más compleja y difícil de todas las ficciones.
La Corbata, primera película de Alejandro Jodorowsky, es un cortometraje de 1957. Es cine mudo y como el nombre lo dice la historia gira en torno a la corbata del personaje. Jean Cocteau (poeta, artista, cineasta y celebre en el mundo de la cultura), escribió la introducción de esta película.
La corbata es un lazo largo y finito con la que el personaje lucha durante el corto. Al principio lucha para conseguir anudarla y al final se da cuenta que precisa deshacerse de ella. Esta película es una fabula hecha mímica. Jodorowsky incursiono en el mundo de la imagen en movimiento filmando una versión muda de "las cabezas transpuestas" de Thomas Mann - una leyenda hindú en Paris. Este corto metraje de 35 minutos, es acerca de una niña que vende cabezas. Intercambia las cabezas de un poeta y de un boxeador. Coloca la cabeza espiritual en un cuerpo fuerte y la cabeza idiota en el cuerpo espiritual. Y entonces, cada cabeza cambia su cuerpo: no eres un cuerpo que tiene un espíritu, eres un espíritu que tiene un cuerpo.

Manuel Velazquez
Xalapa, Veracruz, julio 2010

"Yo tengo un sueño"


"Yo tengo un sueño"

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. ofreció su discurso "Yo tengo un sueño" (I Have a Dream), en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Luther King habló de un futuro en el cual todas las personas pudiesen coexistir en libertad y con iguales derechos. Uno de los momentos más emotivos de este discurso es cuando describe el país que imagina, “Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.”
Este discurso, pronunciado durante la Marcha por el trabajo y la libertad, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró este 10 de agosto, oficialmente válidos en todo el país los matrimonios que se realicen en el Distrito Federal entre personas del mismo sexo. Estos matrimonios (sin adjetivos) deben ser reconocidos en todos los estados, conforme lo establece el Artículo 121 que señala que todos los actos civiles que se realicen en una entidad federativa deben ser reconocidos en las restantes. Esta definición de la corte es un paso adelante en el reconocimiento de los derechos humanos por encima de raza, sexo, posición política, preferencia sexual y religión.
La diversidad cultural ha llegado para quedarse y crecer. Los estados deben encontrar formas de forjar la unidad nacional en medio de esta diversidad. México, no podrá funcionar si la gente no respeta la diversidad, ni establece la unidad por medio de los lazos que compartimos como seres humanos. Veracruz tampoco puede ignorar las demandas y argumentos que se hacen en pos del reconocimiento de la diversidad cultural.
La diversidad cultural, es la libertad de poder elegir lo que uno quiere ser. Esto constituye una parte fundamental del ser humano, que para vivir plenamente, puede elegir su propia identidad sin ser excluido. La diversidad cultural es la libertad para practicar una religión, honrar un legado étnico o elegir una preferencia sexual sin temor al ridículo, al castigo o a la restricción de oportunidades, respetando el derecho de los demás a otras alternativas. Es necesario participar en la sociedad sin tener que desprenderse de los vínculos culturales, emocionales, éticos y morales que uno ha escogido.
En este sentido, reconocer la diferencia se vuelve un concepto básico para vivir en comunidad y afirmar, no sólo una identidad, sino diversas identidades. Actualmente, la identidad tiene un carácter relativo, dinámico y fluido, se trata, más de identidades que de identidad. La identidad no es una esencia inmóvil ni el resultado de una lógica maniquea, sino los nudos vivos de crecientes ramificaciones, donde subjetividades diversas tienen fuerza y pertinencia, lo que no es casual, cuando existen migraciones masivas y cruces culturales, además cuando los medios de comunicación y el Internet cubren el planeta dejando obsoletas las antiguas creencias totalizadoras.
Las personas pueden y de hecho tienen múltiples identidades: etnia, lengua, religión, preferencia sexual y raza. La identidad no es una dinámica excluyente, no es necesario elegir entre una u otra, esto significa el reconocimiento de las propias diferencias. Cada individuo puede identificarse con varios grupos distintos. Las personas poseen diversas identidades por ejemplo, de ciudadanía (tener nacionalidad mexicana y canadiense), de raza (ser tzotzil y mexicano), de lengua (hablar español, chino e inglés), de política (tener tendencias de izquierda y de derecha), de religión (ser budista y católico), de preferencia sexual (personas del sexo opuesto y del mismo sexo). La identidad también tiene una dimensión opcional dentro de estas agrupaciones, los individuos pueden elegir qué prioridad asignarle a cada una con respecto a otra, dependiendo de sus deseos y de las circunstancias. Es posible ser católico, pero leer el horóscopo y votar por un partido de izquierda; asimismo muchos pueden tener diversas preferencias sexuales a lo largo de su vida. Según algunos sociólogos, los límites de la identidad separan el “nosotros” del “ellos”, pero estos límites son móviles y pueden cambiar y desaparecer con el tiempo. De esta manera, no existe una forma correcta de ser, siempre y cuando cada quien elija lo que quiere en libertad y respetando el derecho de los demás a su propia elección. El único limite es el derecho del otro, mi libertad a agitar los brazos termina donde empieza tu nariz.
Mas allá de las posiciones encontradas que esta nueva ley ha generado, la oportunidad que se nos brinda con la definición que del matrimonio y la familia hizo la Suprema Corte de Justicia de la Nación y su incorporación a las leyes en otros estados, es muy importante. Permite reformular nuestros valores y prácticas en beneficio de un país más tolerante e incluyente, donde todos los ciudadanos gocen de igualdad de derechos y oportunidades, ¿utopía? Sí, pero ¿quién nos puede negar ahora el derecho a soñar?
Manuel Velázquez
Agosto 2010