viernes, 11 de septiembre de 2009

El estridentismo


Introducción

“¡Viva el Mole de Guajolote!”
“A Huitzilopoxtli, manager del movimiento estridentista, homenaje de admiración azteca3
Fernando Buen Abad Domínguez
“Nuestros principios son los obuses encendidos que estallan en el corazón de la hora presente. El Estridentismo es la primera subversión intelectual que se hace en América, para salvar a la generación futura. Pero nos falta mucho todavía. Es preciso fumigar algunos cenáculos y también algunos despachos de estado”
Manuel Maples Arce

El estridentismo irrumpe durante los últimos días de diciembre de 1921 con la aparición de la hoja volante actual, redactada y firmada por Manuel Maple Arce, la cual incluye al final, un “directorio de vanguardia”, posiblemente extraído de una revista de la vanguardia internacional, según Luis Mario Schneider.
La hoja volante actual es de un tono personalista que transmite un llamado público a los intelectuales mexicanos a constituir una sociedad artística amparada en una necesidad de testimoniar la transformación vertiginosa del mundo.
La sección más importante del manifiesto es la que contiene los catorce puntos que Maple Arce desarrolla con anarquía y desparpajo, extraídos en especial de los manifiestos del futurismo y de algunas ideas del ultraísmo español.

Definición etimológica y conceptual del estilo, escuela o movimiento


El Estridentismo es un movimiento artístico interdisciplinario que se inició el 31 de diciembre de 1921 en la ciudad de México, tras el lanzamiento del manifiesto Actual Nº1 por el poeta Manuel Maples Arce. Este movimiento no tiene una fecha de declinación precisa y se encuentran autores produciendo aún en los años 80’s y 90’s.
Desde los años 20’s se pueden encontrar múltiples artistas, grupos y movimientos influidos por el estridentismo. En la década de los 30’s diversas generaciones de escritores y poetas que con un acento más social se ven imbuidos de los experimentos estridentistas, marcas que continuarán hasta hoy en día, vía la influencia de las actitudes estridentistas, vía la influencia de su estética, vía la influencia de sus posturas políticas. Entre los grupos que pueden considerarse herederos del Estridentismo se pueden incluir a suuAuuu y Motor, entre otros. En la ultima parte de los años 80’s del siglo XX existió un grupo de rock de la Ciudad de México llamado “Café de Nadie”, que combinaba textos estridentistas junto con música de rock.
Las revistas que difundieron el estridentismo (Ser y Horizonte) fueron dirigidas por Germán List Arzubide, entre 1922 y 1927 y constituyen sin lugar a dudas, uno de los precedentes del trabajo conjunto de escritores y grabadores, dentro de un concepto de divulgación popular de la cultura. No es casual, por ello, que una de las proclamas del Manifiesto Estridentista haya sido: “Que la pintura sea también pintura de verdad, con una sólida concepción del volumen".

Contexto geopolítico, económico, social

Era diciembre de 1921 y a Manuel Maples Arce se le ocurrió hacer público el Primer Manifiesto Estridentista. Viento fresco. Programa artístico de un movimiento político y programa político de una vanguardia, artístico-estética, en el contexto contradictorio dejado por una Revolución pequeño burguesa, en muchos sentidos traidora. “El Estridentismo no es una escuela, ni una tendencia, ni una mafia como las que aquí se estilan; el estridentismo es una razón de estrategia. Un gesto. Una irrupción”
La nueva Constitución Política de México, pensada también para pacificar al país, fue promulgada en 1917, no obstante las refriegas revolucionarias continuaron hasta 1920, e incluso más tarde. Pocas cosas cambiaron. Estaban virtualmente paralizadas la agricultura, la minería, la actividad industrial incipiente y buena parte del comercio; quedó destruida la infraestructura de caminos, puentes, ferrocarriles, telégrafos... “Muchos hombres y mujeres salieron del país, sobre todo a los Estados Unidos de América, para buscar trabajo, o perseguidos por sus enemigos políticos. Otros se fueron a vivir a las ciudades, en especial a la capital, porque eran más seguras. En 1910 México tenía algo más de quince millones de habitantes; en 1921, contaba con poco más de catorce millones. Entre muertos, desaparecidos y exiliados, durante la revolución la población del país disminuyó en aproximadamente un millón de personas.”
Los Estridentistas asumieron una tarea, intensa e inmensa, con sus ideas “revolucionarias”, en un México agrario que volteaba apenas al “desarrollo industrial” y que veía venir una época con épica nueva en su lucha de clases: “los espejos de los días subversivos”, el “palpitar con la hélice del tiempo”. Se pronunciaron en defensa de Sacco y Vanzetti. Redactaron ensayos para mejorar la producción industrial, agraria... “socialismo a la jarocha”. Enfrentaron con su poesía las contradicciones de la época y la modernidad capitalista. Vieron venir la barbarie actual, quisieron ponernos en guardia, quisieron despertar las conciencias y soltaron al viento todas sus alarmas, sus bofetadas, sus alertas y sus estridencias: “Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes gímnicos recientemente extendidos sobre las vertientes por músculos de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro (…) junto a los muelles efervescentes y congestionados, el régimen industrialista de las grandes ciudades palpitantes, las blusas azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante y conmovida…”
Los Estridentistas se sumaron a la lucha revolucionaria que muchas vanguardias artísticas sembraran por todas partes acompañadas por Marinetti, Huidobro, Reverdy, Tzara, Yvan Goll, Apollinaire, Breton. Produjeron poemas, cuentos, hojas volantes, manifiestos, novelas, grabados, máscaras, pinturas, fotografías...
Y ahora, los burgueses ladrones,se echarán a temblarpor los caudalesque robaron al pueblo.Hay un florecimiento de pistolasdespués del trampolín de los discursosLos ríos de blusas azulesdesbordan las esclusas de las fábricas,y los árboles agitadoresmanotean los discursos en la acera.Los huelguistas se arrojanpedradas y denuestos,y la vida es una tumultuosa conversión hacia la izquierda.Las hordas salvajes de la nochese echaron sobre la ciudad amedrentadaLos discursos marihuanosde los diputadossalpicaron de mierda su recuerdo.
En el corazón del Movimiento Estridentista se incuba una poesía que no rechaza la palabra “obrero”, que no se asusta con la palabra “proletario”, que no esquiva la palabra “Revolución”... que mira en las máquinas, en su expropiación obrera, una oportunidad de desarrollo colectivo. Como arma de liberación, como terreno que se debe conquistar incluso poéticamente. Como signo e historia que debe ser de todos. “El tren es una ráfaga de hierro que azota el panorama y lo conmueve todo”. Hay una relación poética con las masas y una fascinación por la mecánica y sus aparatos. Su imaginario escenifica el conflicto, el gran parto, la desgarradura del mundo bucólico y agreste mexicano frente a la dinámica de un tiempo de vértigos desiguales y combinados. No se les escapó el amor, la fe absoluta en el amor, ni sus dolores bajo el mismo techo histórico.

Se reúne la luna allá en los mástiles,
y un viento de ceniza
me arrebata tu nombre;
la navegación agitada de pañuelos
y los adioses surcan nuestros pechos,
y en la débil memoria de todos estos goces
sólo los pétalos de sus estremecimientos
perfuman las orillas de la noche.

La etapa más virulenta del Estridentismo ocurrió desde 1922 hasta 1927. Europa presenciaba el influjo del cubismo 1907, el futurismo 1909, el dadaísmo 1916, el surrealismo 1924.
Estridentismo7“...Los pocos intelectuales que fueron a la revolución estaban podridos. La tiranía intelectual siguió subsistiendo y la revolución perdió toda su significación y todo su interés (…). A los sacudimientos exteriores no correspondió ninguna agitación espiritual (…), pero las inquietudes post-revolucionarias, las explosiones sindicalistas y las manifestaciones tumultuosas fueron un estímulo para nuestros deseos iconoclastas y una revelación para nuestras agitaciones interiores. Nosotros también podíamos sublevarnos. Nosotros también podíamos rebelarnos.”

El Movimiento Estridentista abrió muchos frentes de guerra. Combatieron a la “literatura” oficial y a las corrientes estéticas dominantes, entre otros, a los modernistas tardíos o posmodernistas. Sus guerras atizaron ráfagas a discreción contra el folclore de estado, el tradicionalismo retrógrado y la cursilería en la cultura sacrosanta de los burócratas ignorantes. Combatieron la versión oficial de la intelectualidad, el arribismo y la burocracia. Combatieron el vicio de nombrar a intelectuales como embajadores. Abrieron, en México, frentes nuevos para la poesía en las fábricas, en las calles, en las oficinas. Poesía para los obreros, los revolucionarios y las máquinas.
Los pulmones de Rusiasoplan hacia nosotros,el viento de la revolución social.

Maples Arce publica, en 1924, su poema Urbe, Super-poema bolchevique en cinco cantos. Compromiso político de una poesía que emerge en una época con exigencias revolucionarias a diestra y siniestra. Poesía que no se escribe sólo por escribir “bonito”, ni “original” sino porque habita en ella un aliento revolucionario oportuno, necesario. México vivía (vive) los estragos contradictorios y desbordados de una Revolución traicionada que amenazaba con soldar sus acuerdos de paz, inter-burgueses, a punta de balazos y crímenes. Así fue asesinado Villa, así fue asesinado Zapata, entre otros muchos.
Al margen de la almohada,la noche es un despeñadero;y el insomniose ha quedado escarbando en mi cerebro

Una Revolución que no sólo no acabó con el autoritarismo semi-feudal, que no terminó con la anti-democracia sino que además los actualizó arrimado a un desarrollo industrial dependiente y librado al “sálvese quien pueda”. Los Estridentistas no jugaron al romance del país naciente ni jugaron a la invención de la “Raza Cósmica”8... Había un paisaje estremecedor de chimeneas con fábricas lustrosas y nopales, indios y miseria a borbotones. Había moralina clerical redentora de rebeldes. Había mesianismos educativos y profilaxis ilustrada. Había además palabrería revolucionaria, que en bocas reaccionarias, prometía el oro y el moro a cambio de “tranquilidad institucional” (De ahí nació el Partido Revolucionario Institucional, P.R.I.9) Mientras tanto los Estridentistas ya sabían que “un fantasma” recorría el mundo.
Ciudad de México azteca, negra, colonial, católica, barroca... moderna, postmoderna, rebasada, póstuma, miserable... donde los tiempos se superponen inconexos y miméticos. Ciudad de México megalópolis pueblerina y antigua, industrial y agraria, super-poblada y vacía, dolorosa e inmobiliaria.
Oh ciudad toda tensade cables y de esfuerzos,sonora todade motores y de alas.

País de México, colonizado y semi-colonizado de ida y vuelta, bajo el impulso dominante de maquinaria y las técnicas para el saqueo de las materias primas y la mano de obra. México “Urbe”. México prehispánico, colonial, afrancesado, turístico entre rascacielos, miseria y catástrofe. 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Vidas amontonadas en el olvido, la demagogia, el abandono, la delincuencia y la violencia. Bajo el volcán.

Oh ciudad fuertey múltiplehecha toda de hierro y de acero (...)Y la fiebre sexualde las fábricasUrbe:Escoltas de tranvíasque recorren las calles subversistas.Los escaparates asaltan las aceras,y el sol, saquea las avenidas.

Los Estridentistas ardieron en guerras y guerrillas semánticas, sintácticas. No bastaba con imponer formas nuevas si las ideas eran viejas, retrógradas, lugares comunes, provincianismo, payasada de poetas pálidos, melancolía ilustrada y abuso de los recursos culturales en benéfico de billeteras particulares. En su mejor momento abrieron guerras incendiarias, provocadoras. “vivir emocionalmente”, “Ponerse en marcha hacia el futuro”, “Como única verdad, la verdad estridentista. Defender el estridentismo es defender nuestra vergüenza intelectual. A los que no estén con nosotros se los comerán los zopilotes. El estridentismo es el almacén de donde se surte todo el mundo. Ser estridentista es ser hombre. Sólo los eunucos
no estarán con nosotros...” Bravuconadas poéticas cuyo brío contrastaba con la delicadeza de los señoritos cultos que en sus liceos y gabinetes redactaban la literatura dulce y las ideas clásicas para un país inexistente que no lograba esconder la plena barbarie del hachazo yankee, que se quedó con medio país, las genuflexiones de los licenciados, el robo degenerado de los hacendados y los banqueros, las bofetadas a la dignidad de los colonizadores españoles, ingleses, franceses... y el genocidio interminable contra los pueblos originarios: 56 etnias.
Para los Estridentistas la ciudad naciente es un escenario prismático, cargado de electricidad y velocidad. Escenario revoltijo donde hay, por un lado “indios” que según los nuevos licenciados, los ingenieros nuevos y los comerciantes con vuelos cosmopolitas, entorpecen, afean, el paso promisorio hacia el “futuro”. Ciudad donde hay tranvías y chimeneas al lado de donde piden limosna, en náhuatl o en zapoteca, en maya o purépecha, esas “indias” que sólo tienen futuro como servidumbre. “! Qué lindos colores de las ropas de estos indios!... lástima que sean tan mugrosos”. Ciudad hacinamiento, carnaval, circo grotesco... hija de la “modernidad” colonizada.

La ciudad insurrecta de anuncios luminosos
flota en los almanaques,
y allá de tarde en tarde,
por la calle planchada se desangra un eléctrico.
El insomnio, lo mismo que una enredadera,
se abraza a los andamios sinoples del telégrafo,
y mientras que los ruidos descerrajan las puertas,
la noche ha enflaquecido lamiendo su recuerdo.

Nos hacen falta los Estridentistas, incluso sus contradicciones, que los atraparon y en no poca medida desdibujaron algunas de sus aportaciones. Necesitamos a los Estrdentistas, lo mejor de ellos, su fuerza y su porosidad, su capacidad de dejarse mojar por la humedad de la historia y responder correctamente con su metralla simbólica, poética, semiótica. Necesitamos no olvidarles, no academizarlos, no mausoleolizarlos. Que no se ahoguen en las librerías ni en los museos. Que no se olviden entre homenajes ni “ediciones especiales”. Que no nos los ganen los snobistas ni los burócratas. Que no mueran en la complacencia de los progres, los posmo, los nice que creen tenerlo superado todo.
Dejemos a Maples Arce vivito y coleando en los campos y las trincheras de la cultura y la poesía. Dejemos que milite con sus compañeros de armas y de rutas haciendo su mejor revolución y aprendamos de ella... dejemos que se defina y caminémosla juntos.

Yo soy un punto muerto en medio de la hora,equidistante al grito náufrago de una estrella.Un parque de manubrio se engarrota en la sombra,y la luna sin cuerdame oprime en las vidrieras.

Dejemos a los Estridentistas que sigan atribulándonos e incendiándonos con sus voces frescas bien puestas sobre el pecho de la historia. Sus voces de cañón y de cenzontle. Sus voces de oración y dialéctica revolucionaria. Sus voces que, por lo poco o lo mucho, con sus mejores ideas, siguen siendo voces herejes y militantes. Sus voces de Einstein y Huitzilopoxtli, de obrero y de tlacuilo, de Lenin y de Netzahualcoyotl.
“Excito a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes de México, a los que aun no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aun no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial y con los aplausos de un público soez y concupiscente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique González Martínez, para hacer arte con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y mefíticas de nuestro medio nacionalista con hedores de pulquería y rescoldos de fritanga a todos ellos los excito para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas filas de la “decouvert”, en donde creo con Lasso de la Vega: “Estamos lejos del espíritu de la bestia...”
“¡Feliz año nuevo! ¡Apagaremos el sol a sombrerazos! ¡Viva el Mole de Guajolote!”

Historia


1921: después de que diversos vanguardistas mexicanos en el exilio comiencen su retorno a México tras la Revolución Mexicana, se empieza a catalizar un proceso vanguardista local. El 31 de diciembre el poeta Manuel Maples Arce lanza el manifiesto Actual Nº1, comprimido estridentista de Manuel Maples Arce. Entre esa vieja guardia de vanguardistas mexicanos se pueden contar a: Diego Rivera, Marius de Zayas, David Alfaro Siqueiros o José Juan Tablada, entre otros.
1924: el 12 de abril se realiza la velada en el Café de Nadie, a la que asisten artistas vanguardistas de diversas partes del mundo, durante su estancia en México.
1925: la policía asalta el Café de Nadie. Una parte del núcleo estridentista emigra a la ciudad de Xalapa, Veracruz, otros partirán a París, a Nueva York y a otras partes de México y del mundo.
1926: el Congreso Nacional de Estudiantes saluda al Movimiento Estridentista.
1927: el núcleo estridentista que había estado trabajando en Veracruz es perseguido por la policía, con lo que la mayor parte de ellos son obligados a irse de Veracruz.
1929-1930: un grupo de estridentistas se encuentran en París y participan en las actividades del grupo Cercle Et Carre.
1930: Leopoldo Méndez y Germán List Arzubide viajan a los Estados Unidos.
1932: Germán Cueto y Arqueles Vela regresan a la ciudad de México desde París.
1936: los participantes del núcleo estridentista realizan una obra dedicada al bando republicano en la Guerra Civil Española. Este mismo año realizan acciones reivindicativas de las propuestas teatrales pedagógicas de Antonin Artaud, quien debate en un congreso sobre el tema.
Hubo varios movimientos locales adheridos al estridentismo:
El grupo estridentista de la ciudad de México que contó en sus filas con Manuel Maples Arce.
El grupo estridentista de Guatemala, que planeó la publicación de la revista Etcétera, contando en sus filas a David Vela y Miguel Angel Asturias entre otros.
El grupo estridentista del Estado de Puebla, que tras una militancia ultraísta se pasó a las filas del estridentismo, contó entre otros con Germán List Arzubide, Miguel Aguillón Guzmán y Salvador Gallardo. Editaron las revistas, Ser, Vincit y Azulejos.
El grupo estridentista de Veracruz, cuya primera generación en migración lanzó la revista Horizonte y la segunda generación lanzó la revista Semáforo, un tercer grupo lanzaría la revista Norte, dirigida por Germán List Arzubide y Leopoldo Méndez.
Estridentistas en Guadalajara.
Los sideristas de Sinaloa.

Ideas filosóficas y estéticas

Manuel Maples Arce
ACTUAL NÚM. 1
(Texto pegado en los muros de Puebla, en México, en 1921)
Iluminaciones subversivas de Renée Dunan, F. T. Marinetti, Guillermo de Torre, Lasso de la Vega, Salvat Papasseit, etcétera, y algunas cristalizaciones marginales.
E MUERA EL CURA HIDALGO X ABAJO SAN RAFAEL-SAN I LÁZAR0... T ESQUINA O SE PROHÍBE FIJAR ANUNCIOS
En nombre de la vanguardia actualista de México, sinceramente horrorizada de todas las placas notariales y rótulos consagrados de sistema cartulario, con veinte siglos de éxito efusivo en farmacias y droguerías subvencionales por la ley, me centralizo en el vértice eclactante de mi insustituible categoría presentista, equiláteramente convencida y eminentemente revolucionaria, mientras que todo el mundo que está fuera del eje, se contempla esféricamente atónito con las manos torcidas, imperativa y categóricamente afirmo, sin más excepciones a los players diametralmente explosivos en incendios fonográficos y gritos acorralados, que mi estridentismo deshiciente y acendrado para defenderme de las pedradas literales de los últimos plebiscitos intelectivos: Muera el Cura Hidalgo, Abajo San Rafael, San Lázaro, Esquina, Se prohibe fijar anuncios.
I. Mi locura no está en los presupuestos. La verdad, no acontece ni sucede nunca fuera de nosotros. La vida es sólo un método sin puertas que se llueve a intervalos. De aquí que insista en la literatura insuperable en que se prestigian los teléfonos y diálogos perfumados que se hilvanan al desgaire por hilos conductores. La verdad estética, es tan sólo un estado de emoción incoercible desenrollado en un plano extrabasal de equivalencia integralista. Las cosas no tienen valor intrínseco posible, y su equivalencia poética florece en sus relaciones y coordinaciones, las que sólo se manifiestan en un sector interno, más emocionante y más definitivo que una realidad desmantelada, como puede verse en fragmentos de una de mis anticipaciones poemáticas novilatitudinales: «Esas Rosas Eléctricas...» (Cosmópolis, núm. 34). Para hacer una obra de arte, como dice Pierre Albert-Birot, es preciso crear, y no copiar. «Nosotros buscamos la verdad en la realidad pensada, y no en la realidad aparente». En este instante asistimos al espectáculo de nosotros mismos. Todo debe ser superación y equivalencia en nuestros iluminados panoramas a que nos circunscriben los esféricos cielos actualistas, pues pienso con Epstein, que no debemos imitar a la Naturaleza, sino estudiar sus leyes, y comportarnos en el fondo como ella.
II. Toda técnica de arte está destinada a llenar una función espiritual en un momento determinado. Cuando los medios expresionistas son inhábiles o insuficientes para traducir nuestras emociones personales -única y elemental finalidad estética-, es necesario, y esto contra toda la fuerza estacionaria y afirmaciones rastacueras de la crítica oficial, cortar la corriente y desnucar los swichs. Una pechera reumática se ha carbonizado, pero no por esto he de abandonar el juego. ¿Quién sigue? Ahora el cubilete está en Cipriano Max Jacob y es sensasionalísimo (sic.) por lo que respecta a aquel periodista circunspecto, mientras Blaise Cendrars, que siempre está en el plano de superación, sin perder el equilibrio, intencionalmente equivocado, ignora, si aquello que tiene sobre los ojos es un cielo estrellado o una gota de agua al microscopio.
III. «Un automóvil en movimiento, es más bello que la Victoria de Samotracia.» A esta eclactante afirmación del vanguardista italiano Marinetti, exaltada por Lucini, Buzzi, Cavacchioli, etcétera, yuxtapongo mi apasionamiento decisivo por las máquinas de escribir, y mi amor efusivísimo por la literatura de los avisos económicos. Cuánta mayor y más honda emoción he logrado vivir en un recorte de periódico arbitrario y sugerente, que en todos esos organillerismos pseudo-líricos y bombones melódicos, para recitales de changarro gratis a las señoritas, declamatoriamente inferidos ante el auditorio disyuntivo de niñas foxtroteantes y espasmódicas y burgueses temerosos por sus concubinas y sus cajas de caudales, como valientemente afirma mi hermano espiritual Guillermo de Torre en su manifiesto yoísta leído en la primera explosión ultraica de Parisiana, y esto sin perforar todas esas poematizaciones (sic) entusiastamente aplaudidas en charlotadas literarias, en que sólo se justifica el reflejo cartonario de algunos literaturípedos «specimen».
IV. Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes gímnicos reciamente extendidos sobre las vertientes por músculos de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro, anclados horoscópicamente -Ruiz Huidobro- junto a los muelles efervescentes y congestionados, el régimen industrialista de la grandes ciudades palpitantes, las blusas (sic.) azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante y conmovida; toda esta belleza del siglo, tan fuertemente intuida por Emilio Verhaeren, tan sinceramente amada por Nicolás Beauduin, y tan ampliamente dignificada y comprendida por todos los artistas de vanguardia. Al fin, los tranvías han sido redimidos del dicterio de prosaicos, en que prestigiosamente los había valorizado la burguesía ventruda con hijas casaderas por tantos años de retardarismo sucesivo e intransigencia melancólica, de archivos cronológicos.
V. ¡Chopin a la silla eléctrica! He aquí una afirmación higienista y detersoria. Ya los futuristas anti-selenegráficos pidieron en letras de molde el asesinato del claro de luna, y los ultraístas españoles transcriben, por voz de Rafael Cansinos-Asséns, la liquidación de las hojas secas reciamente agitada en periódicos y hojas subversivas. Como ellos, es de urgencia telegráfica emplear un método radicalista y eficiente. ¡Chopin a la silla eléctrica! (M. M. A. trade mark) es una preparación maravillosa; en veinte y cuatro horas exterminó todos los gérmenes de la literatura putrefacta y su uso es agradabilísimo y benéfico. Agítese bien antes de usarse. Insisto. Perpetuemos nuestro crimen en el melancolismo trasnochado de los «Nocturnos», y proclamemos, sincrónicamente, la aristocracia de la gasolina. El humo azul de los tubos de escape, que huele a modernidad y a dinamismo, tiene, equivalentemente, el mismo valor emocional que las venas adorables de nuestras correlativas y exquisitas actualistas.
VI. Los provincianos planchan en la cartera los boletos del tranvía reminiscente. ¿En dónde está el hotel Iturbide? Todos los periódicos dispépticos se indigestan con estereotipias de María Conesa, intermitente desde la carátula, y hasta hay alguien que se atreva integralmente asombrado sobre la alarma arquitectónica del Teatro Nacional, pero no ha habido nadie aún, susceptible de emociones liminares al margen de aquel sitio de automóviles, remendado de carteles estupendos y rótulos geométricos. Tintas planas: azules, amarillas, rojas. En medio vaso de gasolina, nos hemos tragado literalmente la avenida Juárez, 80 caballos. Me ladeo mentalmente en la prolongación de una elipse imprevista olvidando la estatua de Carlos IV. Accesorios de automóviles, refacciones Haynes, llantas, acumuladores y dínamos, chasis, neumáticos, cláxones, bujías, lubricantes, gasolina. Estoy equivocado. Moctezuma de Orizaba es la mejor cerveza en México, fumen cigarros del Buen Tono, S. A., etcétera, etcétera. Un ladrillo perpendicular ha naufragado en aquellos andamios esquemáticos. Todo tiembla. Se amplían mis sensaciones. La penúltima fachada se me viene encima.
VII. Ya nada de creacionismo, dadaísmo, paroxismo, expresionismo, sintetismo, imaginismo, suprematismo, cubismo, orfismo, etcétera, etcétera, de «ismos» más o menos teorizados y eficientes. Hagamos una síntesis quinta-esencial y depuradora de todas las tendencias florecidas en el plano máximo de nuestra moderna exaltación iluminada y epatante, no por un falso deseo conciliatorio -sincretismo-, sino por una rigurosa convicción estética y de urgencia espiritual. No se trata de reunir medios prismales, básicamente antisímicos, para hacerlos fermentar, equivocadamente, en vasos de etiqueta fraternal, sino, tendencias insíticamente orgánicas, de fácil adaptación recíproca, que resolviendo todas ecuaciones del actual problema técnico, tan sinuoso y complicado, ilumine nuestro deseo maravilloso de totalizar las emociones interiores y sugestiones sensoriales en forma multánime y poliédrica.
VIII. El hombre no es un mecanismo de relojería nivelado y sistemático. La emoción sincera es una forma de suprema arbitrariedad y desorden específico. Todo el mundo trata, por un sistema de escoleta reglamentaria, de fijar sus ideas presentando un solo aspecto de la emoción, que es originaria y tridimensionalmente esférica, con pretextos sinceristas de claridad y sencillez primarias dominantes, olvidando que en cualquier momento panorámico ésta se manifiesta, no nada más por términos elementales y conscientes, sino también por una fuerte proyección binaria de movimientos interiores, torpemente sensible al medio externo, pero en cambio, prodigiosamente reactiva a las propulsiones roto-translatorias del plano ideal de verdad estética que Apollinaire llamó la sección de oro. De aquí, que exista una más amplia interpretación en las emociones personales electrolizadas en el positivo de los nuevos procedimientos técnicos, porque éstos cristalizan un aspecto unánime y totalista de la vida. Las ideas muchas veces se descarrilan, y nunca son continuas y sucesivas, sino simultáneas e intermitentes. (II. Profond aujourd'hui. Cendrars, Cosmópolis, núm. 33). En un mismo lienzo, diorámicamente, se fijan y se superponen coincidiendo rigurosamente en el vértice del instante introspectivo.
IX. ¿Y la sinceridad? ¿Quién ha inquerido? Un momento, señores, que hay cambio de carbones. Todos los ojos se han anegado de aluminio, y aquella señorita distraída se pasea superficialmente sobre los anuncios laterales. He aquí una gráfica demostrativa. En la sala doméstica se hacen los diálogos intermitentes, y una amiga resuelta en el teclado. La crisantema eléctrica se despetala en nieves mercuriales. Pero no es esto todo. Los vecinos inciensan gasolina. En el periódico amarillista hay tonterías ministeriales. Mis dedos abstraídos se diluyen en el humo. Y ahora, yo pregunto, ¿quién es más sincero?, ¿los que no toleramos extrañas influencias y nos depuramos y cristalizamos en el filtro cenestésico de nuestra emoción personalísima o todos esos «poderes» ideocloróticamente diernefistas (sic.), que sólo tratan de congraciarse con la masa amorfa de un público insuficiente, dictatorial y retardatario de cretinos oficiosos, académicos fotofóbicos y esquiroles traficantes y plenarios?
X. Cosmopoliticémonos. Ya no es posible tenerse en capítulos convencionales de arte nacional. Las noticias se expanden por telégrafo; sobre los rascacielos, esos maravillosos rascacielos tan vituperados por todo el mundo, hay nubes dromedarias, y entre sus tejidos musculares se conmueve el ascensor eléctrico. Piso cuarenta y ocho. Uno, dos, tres, cuatro, etcétera. Hemos llegado. Y sobre las paralelas del gimnasio al aire libre, las locomotoras se atragantan de kilómetros. Vapores que humean hacia la ausencia. Todo se acerca y se distancia en el momento conmovido. El medio se transforma y su influencia lo modifica todo. De las aproximaciones culturales y genésicas, tienden a borrarse los perfiles y los caracteres raciales, por medio de una labor selectiva eminente y rigurosa, mientras florece al sol de los meridianos actuales, la unidad psicológica del siglo. Las únicas fronteras posibles en arte son las propias infranqueables de nuestra emoción marginalista.
XI. Fijar las delimitaciones estéticas. Hacer arte, con elementos propios y congénitos fecundados en su propio ambiente. No reintegrar valores, sino crearlos totalmente, y asimismo, destruir todas esas teorías equivocadamente modernas, falsas por interpretativas, tal la derivación impresionista (post-impresionismo) y desinencias luministas (divisionismo, vibracionismo, puntillismo, etcétera). Hacer poesía pura, suprimiendo todo elemento extraño y desnaturalizado (descripción, anécdota, perspectiva). Suprimir en pintura toda sugestión mental y postizo literaturismo, tan aplaudido por nuestra crítica bufa. Fijar delimitaciones, no en el paralelo interpretativo de Lessing, sino en un plano de superación y equivalencia. Un arte nuevo, como afirma Reverdy, requiere una sintaxis nueva; de aquí siendo positiva la aserción de Braque: el pintor piensa en colores, deduzco la necesidad de una nueva sintaxis colorística.
XII. Nada de retrospección. Nada de futurismo. Todo el mundo, allí, quieto, iluminado maravillosamente en el vértice estupendo del minuto presente; atalayado en el prodigio de su emoción inconfundible y única y sensorialmente electrolizado en el «yo» superatista, vertical sobre el instante meridiano, siempre el mismo, y renovado siempre. Hagamos actualismo. Ya Walter Bonrad Arensberg lo exaltó en una estridencia afirmativa al asegurar que sus poemas sólo vivían seis horas; y amemos nuestro siglo insuperado. ¿Que el público no tiene recursos intelectuales para penetrar el prodigio de nuestra formidable estética dinámica? Muy bien. Que se quede en la portería o que se resigne al vaudeville. Nuestro egoísmo es ya superlativo; nuestra convicción, inquebrantable.
XIII. Me complazco en participar a mi numerosa clientela fonográfica de estolistas potenciales, críticos desrrados (sic.) y biliosos, roídos por todas las llagas lacerantes de la vieja literatura agonizante y apestada, académicos retardatarios y específicamente obtusos, nescientes consuetudinarios y toda clase de anadroides exotéricos, prodigiosamente logrados en nuestro clima intelectual rigorista y apestado, con que seguramente se preparan mis cielos perspectivos, que son de todo punto inútiles sus cóleras mezquinas y sus bravuconadas zarzueleras y ridículas, pues en mi integral convicción radicalista y extremosa, en mi aislamiento inédito y en mi gloriosa intransigencia, sólo encontrarán el hermetismo electrizante de mi risa negatoria y subversista. ¿Qué relación espiritual, qué afinidad ideológica, puede existir entre aquel Sr. que se ha vestido de frac para lavar los platos y la música de Erik Satie? Con este vocablo dorado: estridentismo, hago una transcripción de los rótulos dadá, que están hechos de nada, para combatir la «nada oficial de libros, exposiciones y teatro».. Es síntesis una fuerza radical opuesta contra el conservatismo solidario de una colectividad anquilosada.
XIV. Éxito a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes de México, a los que aún no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aún no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial y con los aplausos de un público soez y concupiscente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique González Martínez, para hacer arte (!) con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y metíficas de nuestro medio nacionalista con hedores de pulquería y rescoldos de fritanga, a todos esos, los exito en nombre de la vanguardia actualista de México, para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas filas de la decouvert, en donde, creo con Lasso de la Vega: «Estábamos lejos del espíritu de la bestia. Como Zaratustra nos hemos librado de la pesadez, nos hemos sacudido los prejuicios. Nuestra gran risa es una gran risa. Y aquí estamos escribiendo las nuevas tablas.» Para terminar pido la cabeza de los ruiseñores escolásticos que hicieron de la poesía un simple cancaneo repsoniano (sic.), subido a los barrotes de una silla: desplumazón después del aguacero en los corrales edilicios del domingo burguesista. La lógica es un error y el derecho de integralidad una broma monstruosa me interrumpe la intelcesteticida (sic), Renée Dunan. Salvar-Papasseit, al caer de un columpio ha leído este anuncio en la pantalla: escupid la cabeza calva de los cretinos, y mientras que todo el mundo, que sigue fuera del eje, se contempla esféricamente atónito, con las manos retorcidas, yo, gloriosamente aislado, me ilumino en la maravillosa incandescencia de mis nervios eléctricos.


DIRECTORIO DE VANGUARDIA

Rafael Cansinos-Asséns. Ramón Gómez de la Serna. Rafael Lasso de la Vega. Guillermo de Torre. Jorge Luis Borges. Cleotilde Luisi. Vicente Ruiz Huidobro. Gerardo Diego. Eugenio Montes. Pedro Garfias. Lucía Sánchez Saornil. J. Rivas Panedas. Ernesto López Parra. Juan Larrea. Joaquín de la Escosura. José de Ciria y Escalante. César A. Comer. Isac del Vando Villar. Adriano del Valle. Juan Las. Mauricio Bacarisse. Rogelio Buendía. Vicente Risco. Pedro Raida. Antonio Espina. Adolfo Salazar. Miguel Romero Martínez. Ciriquiain Caitarro. Antonio M. Cubero. Joaquín Edwards. Pedro Iglesias. Joaquín de Aroca. León Felipe. Eliodoro Puche. Prieto Romero. Correa Calderón. Francisco Vighi. Hugo Mayo. Bartolomé Galíndez. Juan Ramón Jiménez. Ramón del Valle-Inclán. José Ortega y Gasset. Alfonso Reyes. José Juan Tablada. Diego M. Rivera D. Alfaro Siqueiros. Mario de Zayas. José D. Frías. Fermín Revueltas. Silvestre Revueltas. P. Echeverría. Atl. J. Torres-García. Rafael P. Barradas. J. Salvat Papasseit. José María Yenoy. Jean Epstein. Jean Richard Bloch. Pierre Brune. Marie Blanchard. Corneau. Farrey. Fournier. Riou. Mme. Ghy Lohem. Marie Laurencin. Dunozer de Segonzac. Honneger. Georges Auric. Ozenfant. Alberto Gleizes. Pierie Reverdy. Juan Gris. Nicolás Beauduin. William Speth. Jean Paulhan. Guillaume Apollinaire. Cypien. Max Jacob. Jorge Braque. Survage. Coris. Tristán Tzara. Francisco Picabia. Jorge Ribemont-Dessaigne. Renée Dunan. Archipenko. Soupault. Bretón. Paul Elouard. Marcel Duchamp. Frankel. Sernen. Erik Satie. Elie Faure. Pablo Picasso. Walter Bonrad Arensberg. Celine Arnauld. Walter Pach. Bruce. Morgan Russel. Marc Chagall. Herr Baader. Max Ernst. Christian Schaad. Lipchitz. Ortiz de Zárate. Correia d'Araujo. Jacobsen. Schkold. Adam Fischer. Mme. Fischer. Peer Kroogh. Alf Rolfsen. Jeauneiet. Piet Mondrian. Torstenson. Mme. Alika. Ostrom. Geline. Salto. Weber. Wuster. Kokodika. Kandinsky. Steremberg (Com. de B. A. de Moscou). Mme. Lunacharsky. Erhenbourg. Taline. Konchalowsky. Machkoff. Mme. Ekster. Wlle Monate. Marewna. Larionow. Gondiarowa. Belova. Sontine. Daiiblet. Doesburg. Raynal. Zahn. Derain. Walterowua Zur = Mueklen. Jean Cocteau. Pierre AIbert Birot. Metsinger. Jean Charlot. Maurice Reynal. Pieux. F. T. Marinetti. G. P. Lucinni. Paolo Buzzi. A. Palazzeschi. Enrique Cavacchioli. Libero Altomare. Luciano Folgore. E. Cardile. G. Carrieri. F. Mansella Fontini. Auro d'Alba. Mario Betuda. Armando Mazza. M. Boccioni. C. D. Carrá. G. Severini. Balilla Pratella: Cangiullo. Corra. Mariano. Boccioni. Fessy. Setimelli. Carli. Ochsé. Linati. Tita Rosa. Saint-Point. Divoire. Martini. Moretti. Pirandello. Tozzi. Evola. Ardengo. Sarcinio. Tovolato. Daubler. Doesburg. Broglio. Utrillo. Fabri. Vatrignat. Liege. Norah Borges. Savory. Gimmi. Van Gogh. Grunewald. Derain. Cauconnet. Boussingautl. Marquet. Gernez. Fobeen. Delaunay. Kurk. Schwitters. Heyniche. Klem. Zirner. Gino. Galli. Bottai. Cioccatto. George Bellows. Giorgio de Chirico. Modigliani. Cantarelli. Soficci. Carena. etcétera

Descripción de las artes, géneros o estilos

Siguiendo esta corriente se encontraban artistas interdisciplinarios y algunos que trabajaban en un solo campos del arte.
Artistas multidisciplinarios: Germán Cueto, Luis Quintanilla, Gaston Dinner, Jean Charlot, Luis Ordaz Rocha.
Poetas: Manuel Maples Arce, Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Humberto Rivas.
Prosistas y periodistas: Arqueles Vela, Luis Marín Loya, Febronio Ortega, Armando Zegrí.
Artistas visuales: Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas, Leopoldo Méndez, Guillermo Ruiz, Emilio Amero
Fotógrafos: Edward Weston, Tina Modotti
Músicos: Ángel Salas, Silvestre Revueltas

Bibliografía
Manuel Maples Arce y el Estridentismo (en español). URL accedida el 2007/02/16, 2007.
Historia mínima del arte mexicano en el siglo XX (en español). URL accedida el 2007/02/16, 2007

1 Grito de guerra, según algunos irónico, del Segundo Manifiesto Estridentista.

2 “En verdad el estridentismo nace e irrumpe en ls últimos días de mes de diciembre de 1921...”Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Ramón Alva de la Canal y Leopoldo Méndez Maples Arce, Miguel Aguillón Guzmán o Luis Quintanilla.

3Dedicatoria de Germán List Arzubide.

4 Manuel Maples Arce nació e n Papantla, Veracruz, México el 1 de mayo de 1898. Murió en la ciudad de México en 1981. Fundador del movimiento estridentista, fue escritor, político y diplomático. Estudió en la Escuela Libre de Derecho de México y literatura francesa e historia del arte en la Universidad de París. Como secretario de gobierno de su estado natal ayudó a la publicación de obras educativas y literarias. Entre éstas, la revista Horizonte. Fue colaborador de los periódicos veracruzanos El Dictamen y La Opinión. Fue diputado local en Veracruz y al terminar su gestión, en 1930, emigró a París para estudiar derecho diplomático. Después de ejercer labores políticas en Secretaría de Educación Pública y como diputado federal Maples Arce inició su carrera diplomática en 1935. Los países en los que representó a México, desde muy distintos cargos y hasta llegar al puesto de embajador, fueron Bélgica, Polonia, Italia, Inglaterra, Panamá, Chile, Colombia, Japón, Canadá, Noruega, Líbano y Paquistán. Fue autor de poesía, narrativa y ensayo sobre literatura y arte. Algunos de sus libros son: Rag. Tintas de abanico (1920), Andamios interiores (1922), Urbe (1924), Poemas interdictos (1927), A la orilla de este río (1964), El paisaje en la literatura mexicana (1944), El arte mexicano moderno (1945), Incitaciones y valoraciones (1957) y Ensayos japoneses (1959). http://www.suafyl.filos.unam.mx/html/Mirada-libro/Maples.html

5 M.Maples Arce 1922

6 http://www.elbalero.gob.mx/historia/html/contempo/reconstru.html

7 A propósito del Estridentismo es fundamental no perderse una lectura crítica, y acaso abrir algunos debates, sobre el magnífico trabajo: El Estridentismo o una Literatura de Estrategia: Luis Mario Schneider, Primera Edición en Lecturas Mexicanas 1997. Consejo Nacional para La Cultura y las Artes ISBN 970-18-0376-0

8 http://www.filosofia.org/aut/001/razacos.htm"

9“El origen del PRI hay que buscarlo en la guerra civil que estalló en 1914. Como repuesta a este conflicto interno, surge una revolución de carácter izquierdista y laico, que más tarde quedaría estabilizada bajo el dominio del Partido Revolucionario Institucional, en el poder desde 1929”. http://www.el-mundo.es/internacional/mexico/historia.html


1 comentario:

SAPS dijo...

Hola, trabajo en la Sala de Arte Público Siqueiros. En el museo se está organizando un proyecto de conferencias llamadas "Huevos Revueltos"(pláticas dispares sobre temas diversos). Los temas que se discutirán en la próxima sesión son: estridentismo y carros de súper. Tal vez alguno de tus lectores esté interesado en asistir. Será el martes 26 de octubre a las 19:30 horas en la calle de Tres Picos 29, col. Polanco, en la Ciudad de México. El ponente que hablará sobre estridentismo será Luis Felipe Fabre. La entrada es libre. Si te interesa publicar esta información por favor házmelo saber y te envío la invitación electrónica. ¡Gracias!