martes, 6 de enero de 2009

El derrumbe definitivo de la obra de arte - no del arte!



El derrumbe definitivo de la obra de arte - no del arte!

Breno Onetto-Muñoz


[Dr. phil. por la Ruhr-Universität, de Bochum, RFA; y Prof. Investigador de Fondecyt, de la Pontificia Universidad Católica de Chile] El siguiente texto fue leído en la Universidad de Playa Ancha – Valparaíso, el 12 de Noviembre, de 1998, en el ciclo de conferencias: “Nihilismo y Crítica”; el texto fue corregido y releído, otra vez, en Osorno, el 8 de Junio, de 1999, en la Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad de los Lagos. Su publicación se encuentra comprometida para un volúmen colectivo, con el mismo título del ciclo, a publicarse en Playa Ancha, en Revista Et-cetera N°4, en Abril 2001. El texto se inserta también en los trabajos que conforman el Proyecto Postdoctoral de Fondecyt N°3990020 [1999-2002]: Estudio crítico y Traducción de las “Contribuciones a la Filosofía” de Martin Heidegger.

En su largamente revisada conferencia sobre El origen de la obra de arte, de mediados de los años 30, apuntaba Martin Heidegger con la expresión obra de arte al único referente concreto, en donde ir a buscar eso que conocemos por arte. Ni el arte en sí mismo [la idea o concepto] ni el artista, sino únicamente en su carácter cósico es donde cabe buscar el enigma de aquello que acontece como arte. Es allí en dónde ha de iniciarse por tanto la indagación por su ser, por su origen. Pero ¿en que consiste ese carácter cósico de la obra de arte? ¿Acaso bastará responder desde la larga tradición del pensamiento: lo cósico de la obra consiste en ser mero soporte de cualidades, o la unidad de una multitud de sensaciones, o la unión de una forma en una materia? ¿No aparecen las cosas siendo también “trastos” e inclusive meros “útiles”y de uso exclusivo nuestro: lo a la mano de ese objeto, cuyo ser, en Ser y Tiempo, consistía sólo en la fiabilidad para el sujeto que de él se sirve.
Como cosa, efectivamente, la obra de arte es diferente de un mero útil. Heidegger mostró tal distinción recurriendo al famoso cuadro de Van Gogh, que mostraba los viejos zapatos de una campesina. En la descripción de este cuadro, la obra de arte dijo al pensador el modo de darse del ser del útil, su esencia: en el cuadro se puso en obra la verdad de lo ente presente en el mundo. El ser de lo que hay deviene de esa forma, en la obra de arte, en lo permanente de su modo de aparecer. En la verdadera obra de arte como cosa se hallarían por ello los objetos purificados de su mero ser instrumental [su servir para], de su ser subjetivo, y serían devueltos a una dimensión más esencial que los deja reposar, ser en sí mismos, configurando así un mundo propio. ¿Qué mundo empero se muestra en la obra de arte?
Heidegger recoge otro ejemplo, aún más plástico que el anterior: un templo griego. En él ocurre un “levantarse de un mundo y la producción de la tierra”. En efecto, con el templo no sólo se circunscribe lo sagrado a su espacio específico, sino que a su vez se constituye un ámbito abierto en donde adquiere sentido el destino de una comunidad histórica entera de hombres: a saber, el pueblo griego. La obra de arte es tal únicamente si abre un mundo, si deja reposar ese mundo en su pertenencia sobre/con la tierra, que lo alberga cerrándose en su ser. Tal mundo se instaura por ello sobre una materia, la roca, a la que nos remite y hacia donde se retira: la tierra.

En este largo ensayo, Heidegger identifica la tierra con la physis griega, con “aquello hacia donde el nacer hace a todo lo naciente volver”, es decir: en aquello que nace, la tierra se presenta como lo que lo hace emerger y da refugio; como fundamento velado de la verdad como des-ocultamiento (a-létheia). En la obra de arte se abre, por lo tanto, el espacio del conflicto [Streit] esencial entre el mundo (lo humano, lo artificial o cultural) y la tierra (lo natural); una lucha entre lo abierto, que solo ilumina en el marco de lo velado, y lo cerrado, que no es sino aquello que se revela como reserva. De esa forma acontece la verdad del ser del ente. Su puesta en obra como obra de arte es su pro-ducción, como un dejar delante, un despejar que se hace presente quizá como cosa inútil, pero que por su existencia, a su vez, transforma las relaciones del hombre con el mundo y con la tierra, e instaura/funda un origen.
La obra de arte -dice Heidegger- no es sino una de las formas esenciales de presentarse el ser de las cosas en su verdad. Otros modos esenciales de hacerse presente y de fundarse la verdad son la acción (humana) que funda un Estado; la proximidad de lo sagrado o de aquello más ente de lo ente (el ens entissimum); el sacrificio esencial, y el decir del pensador o del poeta [Holzwege, 50]. ¿Pero existe hoy algo parecido al despliegue mostrado antaño por las obras de arte, en el sentido del templo griego o del cuadro de Van Gogh?
En una de sus últimas conferencias, dada en Atenas, en 1967, y titulada El origen del arte y la determinación del pensar[i], Heidegger caracterizara la época actual de la civilización mundial como una época de excesivo dominio técnico, donde la dominación venidera del planeta será caracterizada por la cibernética, así como por la futurología y la sociedad industrial. Lo que impera en esta época es, ante todo, la hegemonía y el triunfo [rotundo!] del método científico (Nietzsche): la calculabilidad en todo orden de cosas, tanto animadas como inanimadas; por lo tanto, de una estricta planificación de un proyecto de mundo pulcramente asegurado y anticipado, y manejado hoy casi en su totalidad por la red global de la información [p.ej., la red www.], en las comunicaciones. El arte -y asimismo la producción en general, surgida de antaño bajo el sabio consejo de la diosa Atenea - protectora de las artes y celosa vigilante del lazo existente entre lo que los hombres producen (téchne) y la physis (ser o verdad), se halla hoy totalmente desarraigado de su origen esencial. En su segunda magna opus, de fines de los años treinta, titulada: Contribuciones a la Filosofía (1936-38), describe Heidegger ese rasgo característico del mundo actual en términos de maquinación o bien de la manipulación total del ente, de la irrupción de lo masivo y de lo gigantesco (del dominio absoluto del pensamiento científico-calculador), y de la creciente experimentación llevada a cabo en todo el ente, como de la absoluta necesidad de educarse [de percibir en forma “exacta” todo] “mediante la vivencia”. En una época, en donde no existe ente, cosa, esto es, objeto que no esté puesto ya bajo el dominio de la producción y de la continua maquinación o manipulación [Machenschaft] (como p.ej., en la próspera y bien expectada manipulación genética de plantas y organismos vivientes); en donde sólo lo gigantesco[ii] es norma o ley de todo lo que el hombre lleva a cabo [cuán absurdo o más bien: in-efectivo nos parece hoy imaginar un acontecimiento sin esa ineludible característica de megaevento]; en donde la ciencia experimental o la tecnología de punta nos domina sin otro mecanismo más que su propia falta de reflexión y cuestionamiento, con resultados [o logros] en nada previsibles (contaminación por trasporte y depósito de material radioactivo sobrante en basurales, hoy incluso destinado al enemigo humano, p.ej., o las grandes quimeras que realiza a diario la ingenieria genética), donde no se percibe un real llamado al pensamiento: ¿por qué no ha de provenir el llamado del arte hoy también del mundo técnico, que controla ya casi toda la producción humana? ¿Qué sucede con la verdad del ente en la modernidad tardía que estamos viviendo, al cumplir su final la época metafísica?

Todo ente cuenta en la época tardía de esta desfigurada modernidad, como una re-presentación calculada de lo real, es decir, como algo efectivo, porque es dominado por una forma precisa de manipulación, que desea y busca solamente la disponibilidad incondicionada y segura de toda instalación de éste como verdad para un sujeto, y esto dentro de un poderoso espectro de dominio, que encierra tanto a la naturaleza humana como a la objetividad del mundo circundante. Lo ente se halla ya asegurado en su re-presentación o imagen exacta previa que de él se ha hecho el sujeto humano en el marco de toda objetividad. De todos modos, a nivel de la técnica o “producción” del ente: todo aquello que hoy hacemos/fabricamos no permanece aislado -como antaño- o “indemne” en medio de las cosas, sino que es colocado en su entidad en la naturaleza y en el mundo público para todos, de modo tal de hacer efectiva la manipulación del ente: así como hay p.ej., calles para autos, galerias en plazas de aeropuertos, construcciones de fábricas e instalaciones de seguridad, etc.; todo se modifica o se arregla, se (dis-)pone o se organiza/ajusta de acuerdo al modo como las cosas han de erigirse en estas instalaciones [Anlagen]. Las cosas, los objetos, todos ellos se ven insertos y trasladados allí, sin más límite que su propia manera de darse en ellas, de ser sujetas por estas instalaciones en su perfecto y exclusivo radio de acción. En el darse de ésto, lo que se realiza, lo hace siempre de manera tal de aparecer como algo “bello”. La belleza sigue siendo aún en la actualidad una medida de determinación fundamental. Bello es lo que agrada en su sentir a la naturaleza poderosa y depredadora del animal humano que somos nosotros mismos. Ahora bien: según se cumpla o no el abandono que hace el ser de los entes, esto es, la Seinsverlassenheit, la falta de sentido y verdad del ente en la época del nihilismo, en beneficio de la pura y lesa maquinación, y del aseguramiento planificado y total de todo cuanto existe, se acabará igualmente con cualquier posibilidad de búsqueda de un sentido detrás o por encima de las creaciones humanas. La consecuencia es que: el arte devendrá otra vez téchne, una pro-ducción, pero en su figura/forma moderna como técnica e historiografía; técnica entendida aquí como producción del ente [de la naturaleza y de la historia], en su calculable factibilidad [Machbarkeit: posibilidad de ser fabricado o facturado], en la manipulación operada por su factividad [Machsamkeit]; pero devendrá téchne, no como una recaída [como vuelta al inicio de antaño], sino como su consumación: el arte moderno es el instalar/erigir [Einrichten] de modo de ob-tener la dis-posición absoluta de todo lo que se produce o se crea en su fabricación; y con la única condición que presta la figura manipuladora del ente mismo: cual es la de provocar también agrado [“estética” de la produción[iii]].
Lo que el arte produce o aquello que nos sale al encuentro como tal, hoy, en una realidad que nos resulta indiscutible, lo analizó Heidegger, a su vez, en un texto de reciente edición, escrito en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, y que lleva por título: Meditación [Besinnung, 1938/9][iv]. El filósofo reparaba allí [pp.30-32] en la futura disolución de los géneros de arte, que en el fondo ya sólo consistirían, por su título, “en zonas de ocupación irreal y apartadas para románticos tardíos y sin futuro” [31].
El arte no vale más como grupo de obras, sean éstas cuadros, la plástica; o la ejecución de las respectivas obras musicales; o la composición de poemas y dramas, u obras que instauren y levanten un mundo en el sentido onto-histórico [seinsgeschichtlich] que lo hiciera el templo griego o el cuadro de Van Gogh. Con las actuales producciones artísticas trátase, más bien, de: “instalaciones” –o formas de im-poner, de montar/erigir o instalar el ente; los poemas p.ej. se muestran hoy como notificaciones o llamamientos en el sentido de proferir lo que ya “es” a la “publicidad” plena y segura, como lo que da la norma o medida. La palabra, el tono y la imagen son medios para articularnos y movernos, para remecer y aglomerar a las masas; en fin: formas de intalar, del montaje [Einrichtung]. La fotografía y el cine no pueden ser comparados históricamente con las viejas obras de arte, ni pueden ser medidos más por ellas; éstas tienen su propia ley, su medida en la esencia consumada metafísicamente por el “arte”, entendido hoy como un montaje/arreglo [Einrichtung], por la fabricación y organización asegurada del ente. El “cine” es entendido aquí como instalación pública de lo que nace socialmente nuevo para lo público, de la moda, de gestos; y en el “vivenciar” de “vivencias” “propias” [piénsese aquí únicamente en el cine modelo norteamericano y su montaje programático de lo afectivo, de la acción, para la chata y respectiva vivencia]. El ente vale como algo que es [real] sólo, en la medida en que se halla integrado en esta vida y puesto en relación con ella, o sea, desde el momento en que es vivido y se torna vivencia [para un sujeto]. Lo que significa que la obra de arte se convierte en objeto de la vivencia y el arte, por ende, pasa a ser expresión de la vida del hombre.
El Kitsch, p.ej. no lo constituyen las películas mismas, sino aquello que ellas, a raíz de la manipulación de la vivencia, tienen que difundir y entregarnos como valioso o digno de ser vivenciado (íbid). Al desaparecer la “obra de arte”, también el Kitsch ha perdido su anti-postura, nacida ésta de su imitar [exclusivo]. Con ello se torna independiente e incluso no se le experimenta más como Kitsch. El Kitsch no es arte malo -dirá Heidegger [no lejos del tema, del que escribiera antes también ya Hermann Broch[v], en 1933], sino la mejor capacidad, pero de lo vacío e inesencial, que luego ha de pedir auxilio, en su carácter simbólico, a la propaganda pública, para poder asegurarse aún de un significado. Asimismo, la imitación o restitución de efectos del pasado no reside en la falta de estilo del mundo de hoy [cf. Hermann Broch[vi]], sino “precisamente en ese desligado adquirir o aceptar todo lo que se a-propia en ese montaje [Einrichtung] de la vida pública masiva, que justamente al igual que cualquier otra forma comunitaria tiene sus individuos y personalidades favoritas. De allí el auge de “productos” de la “industria del arte”, que acierta con la frecuencia asegurada en lo [esteticamente] establecido por todo lo ya probado, instalado y montado, y que proviene de la prepotencia técnica [32]. “Donde, a su vez, el muséo, por otro lado -continúa Heidegger en el mismo texto- no es más el sitio de almacenaje de lo pasado, de una historia con lazos tradicionales, sino la exposición de algo estrictamente planificado que convoca y educa, y de ese modo también vincula” [ídid]. Esta o aquella exposición se pone y se hace conforme a la esencia de la planificación, no a baja escala, paso a paso o en fases; sino que con antelación -por notificación de un poder, por un desfile de números, y en toda su extensión a lo largo, ancho y alto. Significando, en el fondo, que: lo que se muestra en la exposición se lo tiene ya atado y asegurado en lo esencial.[vii]
Pero ¿qué significa que el arte sea visto hoy como mera instalación? Las producciónes del arte aparecen provisoriamente con el carácter de la “instalación”, de un pre-pararse [Vor-richtung] del ente a ser dominado, cuyo mecanismo se haya montado de antemano sobre una transgresión planificada factible de hacerse, y cuyo mecanismo, por su parte, no debiera jamás asomar como tal, sino ser p.ej., ser “inserto” “orgánicamente” en el “paisaje”[viii], en las necesidades y en las medidas de orden público [de orden cultural p.ej., o en la intervención de un espacio político-temporal preciso en el caso de la performance o del happening quizá]. Asegurar y ordenar manipuladoramente todo el ente que ha de ser manejado o manipulado en la producción del arte significa, de antemano, definir que la “creación” devenga instalación, es decir, algo que se coloca e instala en medio de lo ente y de ese modo se lo [de]pone y posee ya asegurado dentro de ciertos adecuamientos entendidos como instauradores de una seguridad. El origen de la instalación es la factividad [Machsamkeit] o el carácter de ser fabricado o “factible” de todo ente por igual. El que se haga posible todo “hacer” manipulador del ente en su totalidad. Al carácter de instalación [Anlage] que poseen las nuevas producciones del arte le corresponde asimismo cierta forma común de re-presentación, de pensar; un tipo de representar y trato con ellas que consiste en: el dominio, la articulación y esta última en cuanto que vivencia, asi como también la educación o el ejercicio de la vivencia: lo que significa específicamente “adiestramiento en ella”, tomar y valorar aquello vivenciable a partir de la esencia manipuladora del ente, lo que significa: no buscar más detrás o sobre el ente, ni menos sospechar de un vacío, sino exclusivamente, y a lo más, encontrar y buscar lo “vivenciable” en la ejecución de lo manipulable de la “propia” vida masiva [de “ente público”] y promover ésto, luego, como lo únicamente válido, lo único que nos entrega seguridad [33] en medio de las cosas.
Al arte se le concibe hoy todavía como expresión de la vida del hombre, puesto que incluso la concepción nietzscheana, apoderada oficial de la versión trágica del arte como aquel gran estimulante para la vida, se sustenta asimismo en una órbita metafísica que conduce a la manipulación absoluta del ente, ocultándose en su verdad. La instalación y el ejercicio de la vivencia pertenecen a esa seguridad manipuladora del ente en su totalidad, y a ese aseguramiento del hombre incluído en ella. La esencia del arte, entendida como aquella esencia oculta y consumada metafísicamente, no precisa más ser comprendida; pues, por el contrario, y en relación con el abandono del ser, el arte decae hacia una utilización puramente cultural, que desconoce su modo esencial de fundar la verdad de las cosas. El olvido del ser por el hombre toma a su vez como medida suya lo ilimitado. Lo propio que allí acontece ha de permanecerle oculto al hombre, como también desplazado. La consideración expresa del arte y la ocupación con él (hasta lo que se practica como historia del arte) se mueve ya en categorías totalmente distintas del pensar corriente, o sea en las exigidas por la vigencia del hombre entendido como sujeto: en la interpretación de la totalidad del ente y del hombre que lo concibe como vida. Arte es hoy expresión de la vida humana y es valorado en función de ésta, hasta donde es posible. Finalmente, lo que la vida signifique se haya puesto ya a una con el tipo de producción artística (p.ej. con la virilidad del hombre en la aparición de enormes musculaturas o de partes sexuadas, en rostros tensos llenos de brutalidad, etc).
“La interpretación del arte como expresión, empero, nos da, a la vez, la señal de que el arte (si bien aún interpretado historiográficamente según su carácter de obra y la posibilidad de su goce) ha de satisfacer [hoy] la esencia de la instalación, cuya forma de apropiación, cuán vana ella sea, sólo puede lograrse a través de un ejercitamiento/adiestramiento con la vivencia.” Incluso la ciencia histórica se muestra en su ser operando de un modo in-esencial; cuando piensa que: “La historiografía como ciencia ha obtenido [en eso] un horizonte nuevo de interpretación; no por posibilidades nuevas de “conocimientos”, creados desde sí mismos, y que no hubieran sido utilizadas hasta ahora, fuera de un lapsus de tiempo correspondiente; y con ello muestra, frente a sus coetáneos, medios igualmente seguros de su superioridad y de un nuevo despertar, dando así ocasión para un aseguramiento de su absoluta e última necesidad [34ss.].” La nunca bien ponderada imprecindibilidad o “necesidad última” de la ciencia, conforme a la cual, la ciencia se ha convertido, en algo totalmente diferente a lo que ella debía -según Heidegger- representar, a saber: la fundación y el camino fundacional de un saber esencial para el asegurarse vivencial de lo manipulable; por ello, frente a esta actitud, la posición esencial del arte entendido como puesta-en-obra-de-la-verdad-del-Ser ha de interpretarse ahora como un salto anticipado en una historia distinta a la manida e interpretada por la metafísica tradicional: desde una historia del arte concebida onto-historicamente o si se quiere, acontecida como pensar que rememora el lugar donde se apropia el Ser.
Una nueva meditación del arte como la que propone Heidegger aquí, no busca, sin embargo, alcanzar una nueva dirección histórica en la empresa llevada por el arte, sino poner a decisión un cambio de naturaleza esencial en el arte, entendiendo a ésta desde una toma de decisión básica acerca del dominio manipulador del ente y la fundación de la verdad del Ser. Tal meditación se sale de toda historia del arte conocida, de tal modo que, una pretendida superación de la estética sólo se lograría cambiando las consideraciones del arte habidas hasta ahora.
Preguntar por la obra tiene otro sentido, ahora, si la observamos a partir del Ser mismo [que acontece] y de la fundación de su verdad. La obra misma llena allí la tarea esencial, cual es: desplegar una [toma de] decisión por el Ser. La obra de arte es considerada en ello como el claro del ocultamiento-desocultamiento del Ser, cuyo lugar contiene la decisión para una esencia distinta del hombre. El arte tiene allí, ante todo, el carácter del Da-sein [del sitial, de la fundación de la verdad y del sentido del Ser], de modo que, sólo es obra lo que pone a decisión, en esencia, el despliegue de los dioses y del hombre en medio del reclamo [o referir del conflicto] recíproco de tierra y mundo. Mientras ese eco no sea oído, el arte no ha de conducir más que a una inadecuada y vana forma de entretenimiento (o de repulsa del aburrimiento, un mero pasatiempo) humano en medio de instalaciones; a manifestarse como eco y constatación de algo delante allí presente, o a dejarse im-poner algo como un objeto causante de asombro, pero nunca como siendo una obra. Aquello que no permita que impere una preparación para una tal decisión, dentro de un círculo de vínculos que devuelva a las cosas su perfil y rasgo propio [de íntimidad y religación] y a los hombres la visión que tienen de sí mismos; mientras haya huído del todo el dios de su creación, no será nunca obra la instalación creada en el arte, ni permitirá la presencia de ésta. Visto ya que el arte en la actualidad no sobresale casi nada en el variado registro historiográfico: se podría incluso pensar que las creaciones que brotan de la producción del arte de hoy no parecen tener la “grandeza” de antaño, ni mucho menos esa pretensión de permanencia, precisamente, quizá, porque no hacen sino perpetuar/persistir en una operación político-cultural de una edad que todavía no acaba de consumirse.

[i] M. Heidegger, Die Herkunft der Kunst und die Bestimmung des Denkens (Academia de las Ciencias y de las Artes, Atenas 4.4. 1967), en: Aus der Erfahrung des Denkens (1910-1976); editor Hermann Heidegger, Frankfurt/a.M. 1983, Gesamtausgabe, tomo N°13. [cf. traducción nuestra en: Revista Mapocho, Nr 46, Santiago 1999]
[ii] Lo gigantesco -das Riesenhafte- se afirma bajo una forma que precisamente parece hacerlo desaparecer: en la aniquilación de las grandes distancias gracias al avión, en la representación en toda su cotidianidad, producida a placer y sin esfuerzo, de mundos extraños y lejanos gracias a la radio. Pero creer que lo gigantesco es simplemente el vacío extendido hasta el infinito de lo que sólo es cuantitativo, es pensar de manera demasiado superficial. Tampoco se piensa con el suficiente alcance cuando se opina que lo gigantesco, bajo la forma de esas interminables cosas nunca vistas, nace únicamente de una ciega pasión por la exageración y la superación. Y no se piensa en absoluto cuando se cree haber explicado el fenómeno de lo gigantesco con la palabra “americanismo”./ Lo gigantesco es más bien aquello por medio de lo cual lo cuantitativo se convierte en una cualidad propia y, por lo tanto, en una manera especialmente señalada de lo grande. Cada época histórica no sólo es diferentemente grande respecto de las otras, sino que además tiene su propio concepto de grandeza. Pero en cuanto lo gigantesco de la planificación, el cálculo, la disposición y el aseguramiento, dan un salto desde lo cuantitativo a una cualidad propia, lo gigantesco y aquello que aparentemente siempre se puede calcular por completo, se convierten precisamente por eso en lo incalculable [Martin Heidegger, Caminos del bosque, Alianza Editorial, Madrid 1997, p.93]. Véase también Ernst Jünger y su concepto de lo prometeico [La Movilización total, 1930; El trabajador, 1932].
[iii] La cuestión del arte en Heidegger no es sino el intento de una superación de la estética, un subgénero también de la metafisica tradicional.
[iv] Martin Heidegger, Besinnung. Gesamtausgabe (GA) tomo N°66, Frankfurt a.M. 1997.
[v] Véase Broch, op. cit. infra, 13s.: “El que produce el kitsch no es una persona que produzca un arte peor, no es un artista dotado de facultades inferiores o quizá nulas; no se puede valorar en modo alguno según criterios estéticos, sino que, simplemente, se le ha de considerar como un ser eticamente abyecto, como un malvado que desea el mal. Y puesto que lo que se manifiesta en el kitsch es el mal radical (el mal que está en relación con cualquier sistema de valores como polo absolutamente opuesto), el kitsch se ha de considerar como “mal” no solamente para el arte sino también para cualquier sistema de imitación. El que hace las cosas por el gusto de que “queden bien”, el que no busca otra cosa que la satisfacción de los afectos que le produce el “quedar bien”, este suspiro de satisfacción, o sea, el esteta radical, se considera autorizado para utilizar, y efectivamente utiliza sin ninguna clase de ponderación, cualquier medio con tal de alcanzar este tipo de belleza. Es la elefantíasis del kitsch, el espectáculo “sublime” ideado por Nerón en sus jardines imperiales, con los fuegos de artificio de los cuerpos de los cristianos ardiendo, para poder “cantar” la escena tocando el laúd (y no es una casualidad que la ambición fundamental de Nerón haya sido la de ser un histrión)./Todos los períodos históricos en los que los valores sufren un proceso de disgregacion son períodos de gran florecimiento del kitsch. La fase final del imperio romano produjo el kitsch y la época actual, que se encuentra al final de un proceso de disolución de la concepción del mundo medieval, no puede ser representada por otra cosa que por el “mal” estético.
[vi] Hermann Broch, >Kitsch y el arte de tendencia<, en: Kitsch, vanguardia y el arte por el arte, Barcelona 1970; cf. también: Ludwig Giesz/ H. Riemann [Das Buch vom Kitsch, München 1936], y C. Greenberg [Avant-Guarde and Kitsch, 1939]. [vii] Esta planificación operante desde la tecnica moderna elimina toda posibilidad de retorno a una versión del arte histórica y defensora de un original, en modo muy análogo a la pérdida del aura propuesta en Benjamin: “La autenticidad de una cosa es la cifra de todo lo que desde el origen puede transmitirse en ella desde su duración material hasta su testificación histórica. Como esta última se funda en la primera, que a su vez se le escapa al hombre en la reproducción, por eso se tambalea en ésta la testificación histórica de la cosa.” Se puede decir, asi, con Benjamin: en la época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que se atrofia es el aura de ésta [la manifestación irrepetible de una lejanía, la envoltura de cada objeto, su sentido; B.O.]. En general, “la técnica reproductiva desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición [del aqui y ahora de la obra irrepetible y única; B.O.]. Al multiplicar las reproducciones pone su presencia masiva en el lugar de la presencia irrepetible. Y confiere actualidad a lo reproducido al permitirle salir, desde su situación respectiva, al encuentro de cada destinatario.” [Walter Benjamin, Discursos Interrumpidos I, Taurus -Buenos Aires 1989, 22s.]
[viii] Pensado estrictamente el paisaje ya ni siquiera se divisa, es o parece como una técnica planificada del medio, o una tecnica que está siempre configurándose. [la nota es de Heidegger]

Minimalismo

Carl Andre

Caracteristicas generales
• Ausencia de contenido formal o de estructuras relacionales.
• Abstracción total: las obras operan sólo en términos de color, superficie y formato.
• Carácter "opaco" (negación de calquier efecto ilusionístico) y literal (conforme a su verdadera naturaleza, la pintura es sólo "pigmento específico" sobre una "superficie específica").
• Máxima sencillez.
• Cualidad casi inmaterial.
• Superficies enfáticas monocromáticas, generalmente pintura blanca sobre fondo blanco o de otros colores apenas modificadas con líneas y puntos casi imperceptibles, por marcas cerca del borde o por pincelazos.
• Utilización directa de los materiales que son mínimamente manipulados.
• Empleo de distintos materiales a fin de explotar la interación de sus características físicas.
• Creación de contrastes como brillante-mate, suave-áspero, opaco-transparente, y grueso-fino.
• Aplicación de la pintura empastada con efectos de jaspeado o a base de gruesas pinceladas paralelas, a fin de acentuar el carácter literal.
• Comúnmente, telas de gran formato sin marco.
• En general, predominio de formatos y colores neutros.


Gabriel Fuentes

Entre los más destacados artistas minimalistas figuran: Ellsworth Kelly, Frank Stella, Donald Judd, Jules Olitski, Kenneth Nolan, Jack Youngerman, Dan Flavin, Carl André, Robert Morris, Tony Smith, Larry Bell, John McKracken, Sol Lewit, Larry Poons, Ald Held y Morris Louis.




FELIX GONZALES TORRES


EL minimalismo historico:



En 1951 se presentó una exposición en el Museum of Modern Art de Nueva York en el que se exhibieron obras de los artistas que conformaban el movimiento definido con el nombre de Expresionismo Abstracto. La muestra fue todo un éxito, paradójicamente, todo un fracaso para los artistas quienes pretendían con sus trabajos una crítica profunda a las bases de esa sociedad que ahora los aplaudía.Transcurrieron los años 50 y nada cambió en la sociedad moderna, por el contrario, el avance de la cultura de masas fue cada vez mayor, la sociedad del consumo, la producción en serie, la tecnología y la moda dieron lugar a movimientos artísticos como el Pop-Art, "efímero, popular, barato, producido en serie, joven, ingenioso", según palabras del británico Richard Hamilton, artista perteneciente al movimiento.Durante la década de los 60 un grupo de artistas levanta un nuevo frente a las tendencias predominantes, encabezadas por el Pop-Art, en pleno auge, y propone una corriente estética en la que predominarían colores puros y formas geométricas simples. En el campo de la escultura apoyaron estas ideas obras de Robert Morris, Carl Andre, Dan Flavin, Sol LeWitt y Richard Serra, quienes diseñaron una serie de estructuras en las que predominaron de manera categórica formas geométricas básicas, así como materiales rudimentarios.En el año 1965, en un artículo publicado en la revista Art Magazine, el filósofo Richard Wolheim utiliza el término “minimal” (mínimo) para referirse a las pinturas de campo de color de Ad Reinhart, una serie compuesta por superficies de un metro cincuenta de tamaño en las que una oscura cruz se perdía a primera vista en un fondo de tono muy similar. El término de Wolheim se usaría posteriormente para definir una serie de obras de principios de los 60 que enfrentaban al expresionismo abstracto con formas puras. Así se formaliza el nacimiento del “Minimal Art”, también conocido como Minimalismo.Numerosos artistas han considerado como las primeras concepciones minimalistas obras como las de Kasimir Malevich, Vladimir Tatlin y Piet Mondrian, y, al igual que Wolheim, también los "ready-mades" de Marcel Duchamp.La corriente rechaza las premisas del expresionismo abstracto, el subjetivismo, la carga emotiva, la improvisación y la espontaneidad, son sustituidas por un arte preconcebido, rigurosamente conceptual, simple, de ejecución anónima. Del Pop-Art, son víctimas del Minimalismo su colorismo, la exagerada importancia brindada a los medios de comunicación y el fenómeno de lo comercial.Los minimalistas reducen a la "mínima" expresión los elementos de su arte. En el caso de la pintura, ésta también es conocida como “pintura del silencio” ya que las obras se apartan del "ruido" de formas y objetos de la sociedad de consumo, se oponen al “bullicio” del Por-Art. Destacan entre los pintores Robert Ryman, Agnes Martin y Brice Marden. Por su parte, escultores y arquitectos aplican el carácter reduccionista de la corriente a los volúmenes y las formas.

El Origen de la obra de arte

El Origen de la obra de arte
Reflexiones en torno al arte y la verdad según Heidegger

El presente escrito es sobre un texto que Heidegger redacto a mediados de los años treinta, titulado “El origen de la obra de arte” (traducido en Caminos de bosque, ed. Alianza, 1996).
Heidegger, como sucede con todo gran pensador, intento definir qué es la verdad y, también qué es arte. Para esto, Heidegger se plantea a la filosofía como ‘ontología’, como saber del ser (algo que alude, a un acto, una acción, un acontecer, una manifestación; “ser” es, ante todo, el aparecer de lo que aparece, aquello por lo que y desde lo cual los entes son lo que son y lo que pueden ser, ganando cada vez lo que les es propio).
Heidegger denomina al “Arte” como el origen de la obra y del artista, por lo tanto la pregunta por el origen de la obra de arte se transforma en pregunta por la esencia del arte, describe, por un lado, la pregunta sobre el arte como un círculo vicioso, donde lo que es el arte nos lo dice la obra, pero lo que es la obra sólo nos lo puede decir la esencia del arte.
El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno puede ser sin el otro. Pero ninguno de los dos soporta tampoco al otro por separado. El artista y la obra “son” en sí mismos y recíprocamente por medio de un tercero que viene a ser lo primero, aquello de donde el artista y la obra de arte reciben su nombre: el arte.
Es importante destacar que a pesar de que el artista y la obra, son necesarios, y juegan un papel importante. El centro del arte, para Heidegger, no es ni el artista, ni el espectador, ni el arte en sí mismo, sino que debe buscarse en el carácter cósico, de la obra. Es ahí donde debe buscarse el enigma de aquello que acontece como arte. Es allí en donde ha de iniciarse por tanto la indagación por su ser, por su origen.
Así, plantea que para encontrar la esencia del arte, hay que buscar en las obras de arte y preguntarnos qué son y cómo son. Por tanto, llega a la conclusión que las obras de arte son ante todo cosas.
Todas las obras poseen carácter de cosa.
Pero de inmediato añade:
Es verdad que la obra de arte es una cosa acabada, pero dice algo más que la mera cosa: es alegoría, es símbolo.
Pero, no estoy muy seguro ¿en qué consiste ese carácter cósico de la obra de arte? Yo lo entiendo de manera muy simple, como el ejemplo de la Mona Lisa que observamos en clase, en el cual, esta pintura de Leonardo da Vinci que es tan importante en la historia del arte y se encuentra fuertemente custodiada en el museo de Louvre, además de ser una imagen que vemos reproducida en miles de lugares y que independientemente de todo lo que encierra, es también simplemente pintura embarrada sobre un lienzo, que podría usarse para tapar el agujero de una casa por donde se cuela el viento.
Continuando con Heidegger, posteriormente se pregunta sobre la coseidad de las cosas y señala diferentes interpretaciones, así también, nos plantea el ser del ente y el carácter de utensilio del utensilio, que es el proceso de utilización del utensilio, más la plenitud de un modo de ser esencial del utensilio y su fiabilidad que mantiene a todas las cosas reunidas en sí, según su modo y extensión. Heidegger nos planteó la coseidad de la cosa, y todas estas cuestiones, recurriendo al famoso cuadro de Van Gogh, que muestra los viejos zapatos de una campesina. Heidegger afirma que: En la obra de arte se ha puesto manos a la obra la verdad de lo ente. En la descripción de este cuadro, nos explica que la obra de arte mostró su esencia como cosa donde el ser de lo ente alcanza la permanencia de su aparecer, es decir que los zapatos de la campesina no son sólo la descripción de los zapatos, su representación, también nos muestra su utilidad y el desgaste por el trabajo y por el uso y nos habla de la persona que los usa, en este caso una campesina, que trabaja desde que amanece y sufre de la fatiga de un día de trabajo, y así las botas campesinas son devueltas a una dimensión más esencial que los deja reposar, ser en sí mismos.
Posteriormente se cuestiona sobre las bellas artes y su carácter de representación y señala:
La obra no se trata de la reproducción del ente, sino más bien de la reproducción de la esencia general de las cosas.
Un intento de explicar esto, para mí es que la obra de arte no es, en sentido literal, una re-presentación: la representación de algo que ya estaba antes ahí. La obra de arte, para Heidegger es la presentación de algo, la apertura del lo ente en su ser, el acontecimiento de la verdad, esto es en lo que se concretaría la posible verdad del Arte. Pero a continuación se pregunta
¿Qué será la verdad misma, para que a veces acontezca como arte? ¿Qué es ese ponerse a la obra?
Muchas veces he sentido la inquietud de que una obra no se puede apreciar en su esencia, con esto me refiero a cuando Heidegger se pregunta si la obra puede ser accesible en sí misma, cuando la veo en una pared de mi casa está cumpliendo una función tal vez decorativa, si está en un museo es parte de la institución que se encarga de su cuidado y mantenimiento, si está siendo comprada es mercancía. Por tanto me pregunto si realmente puede reposar en sí misma, porque siempre está en función de algo más. Para que esto sucediera considero que debería flotar alejada de cualquier contexto ajeno a su ser-obra.
Heidegger nos propone después otro ejemplo, aún más complejo que el anterior: un templo griego. En él ocurre un levantarse de un mundo y la producción de la tierra. Nos dice que, con el templo no sólo se circunscribe lo sagrado a su espacio específico, sino que a su vez se constituye un ámbito abierto en donde adquiere sentido el destino de una comunidad histórica entera de hombres: el pueblo griego. La obra de arte es tal únicamente si abre un mundo, si deja reposar ese mundo en su pertenencia con la tierra. Tal mundo se instaura por ello sobre una materia, la roca, a la que nos remite y hacia donde se retira: la tierra.
Posteriormente, Heidegger, en su análisis del templo griego, nos explica qué considera como tierra e identifica la tierra de esta manera:
La tierra es aquello en donde el surgimiento vuelve a dar acogida a todo lo que surge como tal. En eso que surge, la tierra se presenta como aquello que acoge.
Esto lo entiendo de la siguiente manera, en aquello que nace, la tierra se presenta como lo que lo hace emerger y da refugio; como fundamento velado de la verdad como des-ocultamiento. En la obra de arte se abre, por lo tanto, el espacio del conflicto esencial entre el mundo (lo humano, lo artificial o cultural) y la tierra (lo natural); una lucha entre lo abierto, que solo ilumina en el marco de lo velado, y lo cerrado, que no es sino aquello que se revela como reserva. De esa forma acontece la verdad del ser del ente. Su puesta en obra como obra de arte es su pro-ducción, como un dejar delante, un despejar que se hace presente quizá como cosa inútil, pero que por su existencia, a su vez, transforma las relaciones del hombre con el mundo y con la tierra, e instaura/funda un origen.
Continuando con su texto, Heidegger, nos explica que es instalar:
Ese instalar es erigir en el sentido de consagrar. Instalar no significa aquí llevar simplemente a un sitio. Consagrar significa sacralizar en el sentido de que, gracias a la erección de la obra, lo sagrado se abre como sagrado y el dios es llamado a ocupar la apertura de su presencia.
Heidegger, señala que la verdad de la obra de arte se establece en y como una lucha, una tensión, en el seno de cada obra, entre su mundo y su tierra, siendo mundo lo desplegado por la obra y tierra lo replegado en la obra.
Alzándose en sí misma, la obra abre un mundo y lo mantiene en una reinante permanencia.
Ser obra significa levantar un mundo.
Un mundo hace mundo y tiene más ser que todo lo aprensible y perceptible que consideramos nuestro hogar. Un mundo no es un objeto que se encuentre frente a nosotros y pueda ser contemplado. Un mundo es lo inobjetivo a lo que estamos sometidos mientras las vías del nacimiento y la muerte, la bendición y la maldición nos mantengan arrobados en el ser.
Para Heidegger: levantar un mundo y traer aquí la tierra son dos rasgos esenciales del ser-obra de la obra. El Arte, dicho de otro modo, posee tanto un aspecto óntico (lo que es, el ser, ente, referente a los entes[1]), como otro ontológico (se refiere al ser de los entes). La obra de arte -dice Heidegger- no es sino una de las formas esenciales de presentarse el ser de las cosas en su verdad.
Cuando Heidegger propone vincular el arte y la verdad lo hace, redefiniendo qué es la verdad. La acepción tradicional es que la verdad es una conciliación con la realidad, pero Heidegger propone algo más radical: la de la verdad como desocultamiento. Sólo de este modo el Arte puede comparecer como uno de los modos en los que la verdad acontece.
Para Heidegger la verdad es un desocultamiento, pero a su vez la verdad es la no verdad pero no en sentido de falsedad si no como dialéctica.
Como conclusión diría que Heidegger intenta restablecer el vínculo entre el arte y la verdad, haciéndonos ver que el arte es un modo o aspecto de la verdad. Algo que, en primera instancia nos puede parecer chocante, porque contraviene algunas ideas aún vigentes; sobre el nexo entre el conocimiento y la verdad; la moral y el bien; lo bello y lo sublime. Heidegger piensa que esto no tiene por qué ser aceptado, subrayando que todo esto tiene que ser replanteado a fondo.
Para Heidegger el Arte es una fuente, porque actúa como un manantial del que brotan, obras de arte en torno a las cuales crece una constelación (que incluye a los artistas y al público, a los modos técnicos de elaboración y a los canales de difusión).
Según entiendo, el Arte no es algo, al servicio del Hombre, a su disposición como medio para llegar a ser él mismo. Más bien hay que pensar que estamos al cuidado de él, que nos corresponde cuidar de él como de algo ‘sagrado’.

[1] Óntico, tomado del Diccionario de la Real Academia Española.

LA FORMA MÍNIMA

La forma mínima 3, mixta sobre madera, 140 x 140 cm, 2008

La forma mínima 2, mixta sobre madera, 140 x 140 cm, 2008
La Forma mínima 1, mixta sobre madera, 100 x 120 cm, 2008La


La Forma Mínima
Obra reciente

Forma Mínima es un proyecto pictórico que se construyo a partir de la reducción formal de los elementos visuales y de los conceptos promovidos en el minimalismo acerca de la pureza de las formas (donde se elaboraron una serie de obras, bajo la idea: menos es más).
Con este fin, se diseñó un programa creativo basado en la elaboración de 20 pinturas, en diversas técnicas (acrílico, grafito, cera, pátinas, y paladio) sobre madera en formatos que van de los 100 x 120 cm a 140 x 140 cm, partiendo del análisis de una forma básica semejante a una nuez, la cual sufrió pequeñas variables en cada una de las piezas. Estas variables, a manera de serie, van dirigidas a analizar su capacidad discursiva y perceptual. Para ello, se organizo un procedimiento diseñado con las siguientes características:
1.- Abstracción
2.- Economía de lenguaje y medios
3.- Producción y estandarización
4.- Uso literal de los materiales
5.- Austeridad con ausencia de ornamentos
6.- Purismo estructural y funcional
7.- Geometría elemental
8.- Precisión en los acabados
9.- Reducción y síntesis
10.- Sencillez
11.- Concentración
Esta serie analiza la relevancia de la forma mínima a partir de un enfoque morfológico, sistémico, perceptivo y significativo, es decir, nos enfocamos en el estudio de la reducción estructural: las formas están reducidas a estados mínimos de orden y complejidad, mediante un criterio de economía (máximo orden y mínimos medios) y de sistemas seriales o modulares (las partes individuales no son relevantes, el problema principal es el sentido del todo). El objetivo es presentar una reevaluación del minimalismo desde una perspectiva contemporánea.
Esta serie se destaca por la composición rígidamente geométrica y la ausencia de elementos ornamentales, por lo que la poética de los cuadros radica en la reiteración, la sutileza de los acabados y el trabajo con los materiales, en donde se funden los elementos en el lenguaje puramente pictórico.
La intención fue trabajar con una actitud abierta y con una especie de método, más que con un modelo cerrado o un estilo, la parte fundamental de esta propuesta es un ejercicio sobre los conceptos del minimalismo histórico; dicho ejercicio resulta de una labor deconstructiva que permite reformular significados y significantes. Todo se convirtió en ausencia: ausencia de elementos, ausencia de contrastes, de colores, ausencia –incluso- de significado o más propiamente dicho, ausencia de un solo significado. Bajo este punto de vista, estamos hablando de una obra oscura, críptica, no tanto en la forma como en el concepto, se busco además, que las pinturas operaran sólo en términos de material, superficie, tamaño y color.
Sea como fuere, la huella del minimalismo ha sido poderosa y persistente en esta serie. No sólo en el empleo recurrente de formas elementales (simples, básicas y primitivas), muy claro desde el principio del proyecto, sino en otros aspectos más sutiles como son el gusto por la repetición, y la neutralización anecdótica. Por eso podemos decir que se ha desplazado el acento desde las teorías a los procesos, esto tiene que ver con el uso de los materiales y las posibilidades del lenguaje estrictamente pictórico (conforme a su verdadera naturaleza, la pintura es sólo
"pigmento específico" sobre una "superficie específica").
La intención principal es que estos criterios de semántica y economía de la forma puedan ser aplicados en la producción personal dentro del arte actual a favor de entender la obra no solo como un sistema cerrado de relaciones internas sino como un elemento en el sistema exterior: obra-medio ambiente-espectador.
En esta obra se da una humanización de los conceptos del minimalismo clásico. Esta humanización del minimalismo se ha operado con los instrumentos técnicos y con las estrategias del primitivismo, que permiten una regresión a la naturaleza y a lo elemental. Pero la atención a lo primitivo no es meramente c asual: se presenta como el resultado de la reflexión teórica y el trabajo con los materiales.
En la vieja discusión del arte contemporáneo por la vigencia de los lenguajes convencionales (en este caso la pintura), hemos mostrado nuestra preferencia por los trabajos que tienen sentido por la renovación de los lenguajes, sean éstos convencionales o no. Por eso se aboga por las formas sencillas, sobrias y discretas.

Manuel Velázquez
Enero de 2009

Bibliografía sobre minimalismo y arte contemporaneo

Bibliografía
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA


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CATÁLOGOS DE EXPOSICIONES CONSULTADOS

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No es sólo lo que ves: Pervirtiendo el minimalismo. Marta González Orbegozo, Gerardo Mosquera (eds.). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 12 diciembre 2000 – 19 febrero 2001. Madrid, 2000

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OTRAS FUENTES

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· Exposiciones

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· Páginas web de artistas

Jo Baer: http://www.jobaer.net/ Marcia Hafif: http://www.marciahafif.com/index.html Julian Opie: http://www.julianopie.com/ Ben Willikens: http://www.benwillikens.de/

· Otras paginas

www.pezo.cl/pag_base/pag_anexas/pag_listas/pag_cuadros/STUDIO/S_WRITINGS_PDF/
LA MAQUINA INUTIL.pdf
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http://artstudiomagazine.com Revista digital con temas del arte costarricense y del mundo.
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http://aprendersociales.blogspot.com/2008/02/ad.-reinhardt.html
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CATÁLOGOS DE EXPOSICIÓN

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· Four Abstract Classicists. Jules Langsner (ed.). Los Angeles County Museum en colaboración con el San Francisco Museum of Art, 16 septiembre – 18 octubre 1959. Los Angeles, 1959
· Adolf Hölzel und sein Kreis. Ein Beitrag Stuttgarts zur Malerei des 20. Jahrhunderts. Württembergischer Kunstverein, Stuttgart, 8 septiembre – 5 noviembre 1961. Stuttgart, 1961
· Geometric Abstraction in America. John Gordon (ed.). Whitney Museum of Art, Nueva York, 20 marzo – 13 mayo 1962. Nueva York, 1962
· A New Aesthetic. Barbara Rose (ed.). Washington Gallery of Modern Art, 6 mayo – 25 junio 1967. Baltimore, 1967
· Kompas 3. schilderkunst na 1945 uit New York / Paintings after 1945 in New York. Stedelijk van Abbemuseum, Eindhoven, 18 octubre – 1 diciembre 1968. Eindhoven, 1968
· Minimal Art. Lucy R. Lippard, E. Develing (eds.). Haags Gemeentemuseum, 23 marzo – 26 mayo 1968. La Haya 1968. (Edición alemana: Karl Ruhrberg (ed.). Städtische Kunsthalle Düsseldorf, 17 enero – 23 febrero 1969; Akademie der Künste, Berlín, 23 marzo – 27 abril 1969. Düsseldorf, 1969)
· Das Bild einer Geschichte 1956/1976: Die Sammlung Panza di Biumo; die Geschichte eines Bildes, action painting, newdada, pop art, minimal art, conceptual environmental art. Germano Celant (ed.). Kunstmuseum Düsseldorf, 19 septiembre – 2 noviembre 1980. Milán, 1980Radical Painting. Thomas Krens, Lily Weil (eds.). Williams College of Art, Williamstown, 3 marzo – 22 abril 1984. Williamstown, Massachussetts, 1984
· Die Sammlung Marzona. Arte Povera, Minimal Art, Concept Art, Land Art. Lóránd Hegyi, Egidio Marzona, Rainer Fuchs (eds.). Museum Moderner Kunst Stiftung Ludwig Wien im Palais Liechtenstein, Viena, 14 junio – 17 septiembre 1995. Viena, 1995
· Minimalisms. Christoph Metzger, Nina Möntmann, Sabine Sanio (eds.). Akademie der Künste, Berlín, 14 noviembre – 20 diciembre 1998. Hatje & Cantz, Ostfildern, 1998
· Minimal Maximal. Die Minimal Art und ihr Einfluss auf die internationale Kunst der 90er Jahre / Minimal art and its influence on international art of the 1990s. Peter Friese (ed.). Neues Museum Weserburg, Bremen, 11 octubre 1998 – 10 enero 99 / Kunsthalle Baden-Baden, 22 enero – 21 marzo 1999 / Centro Gallego de Arte Contemporáneo, Santiago de Compostela, 16 junio – 4 julio 1999 / Chiba City Museum of Art, Chiba, 10 abril – 3 junio 2001 / National Museum of Modern Art, Kyoto, 19 junio – 5 agosto 2001 / Fukuoka Art Museum, Fukuoka, 23 octubre – 23 noviembre 2001 / National Museum of Contemporary Art, Seoul, 20 enero – 20 marzo 2002. Neues Museum Weserburg, Bremen, 1998
· Minimal – Concept: Zeichenhafte Sprachen im Raum. Christian Schneegass (ed.). Publicación del congreso editada con motivo de la exposición Zeichnen ist eine andere Art von Sprache. Minimal – concept. Akademie der Künste, Berlín, 21 de febrero – 25 abril 1999. Berlín, 1999
· Oskuldens århundrade – den vita monokromens historia /Century of Innocence – The History of the White Monochrome. Bo Nilsson, Åsa Nacking (eds.). Roseum Center for Contemporary Art, Malmö, 16 septiembre – 17 diciembre 2000; Litjevalchs Konsthall, Estocolmo, 27 enero – 25 marzo 2001. Malmö, 2000; Estocolmo 2001
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· Minimalism and After. New Acquisitions. Renate Wiehager (ed.). DaimlerChrysler Contemporary, Haus Huth, Berlín, 8 febrero – 22 mayo 2002. DaimlerChrysler AG, Stuttgart, 2002
· Minimalism and After II. Neuerwerbungen. Renate Wiehager (ed.). DaimlerChrysler Contemporary, Haus Huth, Berlín, 14 febrero – 18 mayo 2003. DaimlerChrysler AG, Stuttgart, 2003
· Pop Art & Minimalismus. The Serial Attitude. Klaus Albrecht Schröder (ed.). Graphische Sammlung Albertina, Viena, 10 marzo – 29 agosto 2004. Viena, 2004
· A minimal future? Art as Object 1958-1968, Ann Goldstein, Lisa Gabrielle Mark (eds.). Museum of Contemporary Art, Los Angeles, 14 marzo – 2 agosto 2004. MIT Press, Cambridge, Mass., 2004
· Beyond Geometry. Experiments in Form, 1940’s to 70’s. Lynn Zelevansky (ed.). Los Angeles County Museum of Art, Los Angeles, 13 junio – 3 octubre 2004. MIT Press, Cambridge, Mass., 2004
· Minimalism and After III. Neuerwerbungen / New Acquisitions. Renate Wiehager (ed.). DaimlerChrysler Contemporary, Haus Huth, Berlín, 3 septiembre – 28 noviembre 2004. DaimlerChrysler AG, Stuttgart, 2004
· Specific Objects. The Minimalist Influence. Stephanie Hanor (ed.). Museum of Contemporary Art, San Diego, 26 septiembre 2004 – 4 septiembre 2005. La Jolla, Cal., 2004
· Personal Structures. Werke und Dialoge. Peter Lodermeyer (ed.). Ludwig Museum Koblenz, Coblenza, 3 marzo – 24 abril 2005. GlobalArtAffairs Publishing, Nueva York, 2005
· Singular Forms (sometimes repeated). Art from 1951 to the Present. Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 5 marzo – 19 mayo 2004. Guggenheim Museum, Nueva York, 2004
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· Minimalism and After IV. Neuerwerbungen / New Acquisitions. Renate Wiehager (ed.). DaimlerChrysler Contemporary, Haus Huth, Berlín, 29 de julio – 27 de noviembre 2005. DaimlerChrysler AG, Stuttgart, 2005
· Fast Nichts. Minimalistische Werke aus der Friedrich-Christian-Flick-Collection im Hamburger Bahnhof. Eugen Blume, Gabriele Knapstein, Catherine Nichols (eds.). Hamburger Bahnhof, Museum für Gegenwart, Berlín, 24 septiembre – 23 abril 2005. SMB-DuMont, Berlín, 2005
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· Classical: Modern I. Klassische Moderne aus der Sammlung [DaimlerChrysler Collection]. Renate Wiehager (ed.). DaimlerChrysler Contemporary, Haus Huth, Berlín, 12 abril – 17 septiembre 2006. DaimlerChrysler AG, Stuttgart, 2006
· Nichts / Nothing. Martina Weinhart, Max Hollein (eds.). Schirn Kunsthalle, Frankfurt, 12 julio – 1 octubre 2006. Hatje & Cantz, Ostfildern, 2006

Aram Huerta: carteles de un esteta






















Aram Huerta: carteles de un esteta
Por Omar Gasca
Mucho estilo: los carteles en La Tavola, recinto de arquitectura notable; la presencia, la disposición de aquéllos, discreta pero efectiva; la selección, pertinente en número y amable en calidad. Estilo, en el marco de las actividades xalapeñas de la Bienal Internacional de Cartel de México. Estilo.
Stillus era el punzón que se usaba para escribir en las tabletas enceradas y de allí pasó a designar los modos de hacer de escritores, artistas y diseñadores. Luego, por muchas razones históricas y culturales, estilo pasó de ser un conjunto típico de rasgos, signos, cualidades expresivas y modos de hacer propios de alguien, a una suerte de marca o etiqueta fuertemente impregnada de protagonismo e individualismo, caracterizada por la interpretación de la novedad como un valor. Por lo que toca a los diseñadores, éstos empezaron a preocuparse por lograr y mantener un estilo propio, olvidando a veces que el diseño involucra un proceso de abstracción mediante el cual se satisface una necesidad comunicativa que no debe sacrificarse en función de ninguna otra cosa. Pero así, el cartel se tornó en una obra “autoral” (y nostálgica, claro), al canjear sus funciones y sentido merced a los embates de medios contemporáneos más eficaces, con mayor cobertura (internet) y más baratos. De alguna manera, con excepción de los que se diseñan para las salas de cine y algunos pocos más, el diseño de carteles es hoy día una tarea de alcances muy regionales y, de otro lado, materia que involucra a diseñadores y estudiantes del diseño como sus más fieles receptores. El cartel suele verse en una exposición de carteles y no en los ámbitos públicos donde podría, y una vez pudo, anunciarnos algo. El cartel se interpreta como obra y el diseñador a sí mismo como una suerte de artista interesado en la unicidad, la originalidad y el estilo.
No preocuparse por el estilo significa no poner en primer plano el “sello” peculiar, propio y en cierto modo exclusivo que se relaciona con rasgos, gestos, maneras formales y expresivas de hacer, lo que no implica que no lo haya o no pueda haberlo. Es el caso de Aram Huerta y de sus carteles, unos realizados para tintas planas e impresión en serigrafía y otros hechos en selección de color y preparados para offset o plotter.
Los carteles de Aram Huerta son sin duda resultado de un diseñador con muchos recursos conceptuales y técnicos y con una imaginación capaz no sólo de abstraer y sintetizar ideas sino de ajustarse con oportunidad y pertinencia a los presupuestos del encargo. Su involuntario estilo permite reconocer rasgos regionales y universales, los primeros vinculados con influencias de la escuela cubana y mexicana y los segundos con tendencias más bien europeas y norteamericanas. Sí, en algunos de sus trabajos se notan todavía las influencias de Ñiko y López Castro, es decir, lo que llamaríamos sus técnicas o estrategias creativas, pero en la mayoría se advierte una concepción propia y sencilla. Inclusive, allí donde muchos de sus colegas tropiezan –léase los cabezales y la tipografía en general– Huerta atina sin aspavientos, sin alardes, eludiendo soluciones que pretendan ser espectaculares o apantallantes. Fiel a esa gropusiana idea de que la forma sigue a la función, este diseñador no impone, no dicta sus caprichos sino más bien responde a lo que el tema pide, efectivamente decidiendo entre alternativas pero siempre al servicio de informar o comunicar convocando y provocando.
Como Huerta es de los diseñadores que todavía saben dibujar, es notable en su obra la combinación de elementos y procedimientos propios de las tecnologías digitales con trazos y modos de hacer espontáneos, propios de la mano, que confieren a sus productos un toque de frescura, curiosamente sin quebranto de la elegancia que también los distingue, porque hay que decir que Aram Huerta es, sobre todo, un esteta.













martes, 30 de diciembre de 2008

Cómo se hace una tesis en arte

Cómo se hace una tesis en arte
Apuntes y reflexiones sobre metodología de la investigación en el área de arte

Las siguientes reflexiones han sido realizadas a partir de la necesidad de aclarar cómo realizar una tesis en el área de arte, los apuntes aquí reflejados fueron hechos principalmente basándonos en la experiencia personal, en el trabajo docente con los estudiantes de artes plásticas de la Universidad Veracruzana y en la lectura de los libros Cómo se Hace una Tesis de Umberto Eco (ECO, 2005)[1], ¿Cómo Hacer Una Tesis? De Salvador Mercado (MERCADO, 2004)[2] y Aprende a Pensar Por Ti Mismo de Edward de Bono (Bono, 2006)[3].

QUÉ ES UNA TESIS

Para iniciar nuestras reflexiones sobre metodología de la investigación en el área de arte, primero conviene aclarar qué es una tesis, para esto, Eco nos indica que hacer una tesis es aprender a organizar los datos y a poner en orden las ideas propias. La tesis, dice, es un trabajo metódico que supone construir un documento que debe servir a los demás. Para fines de este texto, podemos definir que la tesis es un trabajo de investigación, es decir, es un procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y crítico, que permite describir nuevos hechos o datos, relaciones o leyes en cualquier campo del conocimiento humano. También podemos decir que la tesis es una indagación o examen cuidadoso o crítico en la búsqueda de hechos o principios; una diligente pesquisa para averiguar algo, o una serie de métodos para resolver problemas cuyas soluciones necesitan ser obtenidas a través de una serie de operaciones lógicas, tomando como punto de partida datos objetivos.
La tesis es un trabajo escrito, con una extensión media que varía, según cada institución, entre las cien y cuatrocientas páginas, en el cuál se trata un problema referente a los estudios en los que el alumno quiere graduarse: Constituye un trabajo original de investigación con el cual el aspirante ha de demostrar que es un estudioso capaz de hacer avanzar la disciplina a que se dedica[4].

CÓMO HACER UNA TESIS

Para hacer una tesis, Eco dice, que se requiere no menos de seis meses, no más de tres años. Si ha pasado más de tres años y no se ha delimitado el tema, ni encontrado la documentación necesaria, Eco nos advierte, que se ha elegido una tesis equivocada o superior a nuestras fuerzas o se pretende decir todo en mucho tiempo, ya que, un estudioso hábil es capaz de fijarse unos límites, y producir algo definitivo dentro de sus límites. Para hacer una buena tesis en seis meses, nos sugiere, que el tema tiene que estar delimitado y ser preferentemente contemporáneo para contar con una bibliografía breve, o bien, tiene que ser un tema marginal, del que se haya hablado poco. A demás los documentos deben de estar disponibles en una zona restringida y de fácil consulta.
Los factores que determinan el fracaso de una tesis son: la apatía, los malos hábitos de estudios, la falta de claridad de metas y una mala selección del tema. Por lo que, para hacer una tesis se necesita primero localizar un tema concreto, recopilar documentos sobre el tema (fuentes bibliográficas), poner en orden dichos documentos, examinar el tema a partir de diversos puntos de vista a la luz de los documentos recopilados, dar orden a las reflexiones y darle al tema un carácter científico, es decir: hacerla de modo que quien quiera que la lea comprenda lo que se ha querido decir y pueda ser verificable. El tema de la tesis puede ser de cualquier índole, partiendo sobre todo de un interés personal y de tener a la mano las fuentes de información.
Hacer una tesis o cualquier trabajo de investigación requiere primero analizar qué se quiere hacer, cuál es el propósito, qué se quiere conseguir, es decir enfocar el área a tratar o se pretende resolver un problema, o lograr un objetivo, o desempeñar una tarea, o mejorar una propuesta anterior. Después hay que definir qué información se tiene y necesita ¿Qué tengo y dónde debo buscar? ¿Esta información está a la mano? ¿Esta disponible? ¿La puedo encontrar?
También conviene preguntarse como se ha de llegar hasta el objetivo propuesto, para lo cual se recomienda examinar diferentes rutas[5].

TIPOS DE TESIS

Para Eco los tipos de tesis son:
A. Tesis de compilación: se limita a documentar bien un tema y relacionar la información, a partir de la revisión critica de la literatura existente, expone el tema con claridad interrelacionando los diferentes puntos de vista, ofreciendo un panorama inteligente, desde un punto de vista informativo. Una obra de compilación sólo tiene sentido si no existe aún alguna parecida en este campo.
B. Tesis panorámica es del tipo “el arte hoy”, habla de un tema extenso, se asemeja a una historia o a una enciclopedia, para realizarla se necesita controlar el contexto general del tema. Se requieren fuentes de información bastante variadas y extensas. No es muy recomendable.
C. Monografía se asemeja a un ensayo ya que se particulariza en un tema y el estudiante se presenta como un experto de dicho tema, la monografía es el tratamiento de un solo tema desde muchos autores pero desde un enfoque específico o concreto.
D. Tesis teórica trata un problema abstracto y se presta para crear nuevas hipótesis. Propone afrontar un problema abstracto que ha podido ser o no objeto de otras reflexiones. Requiere de una apreciable organización interna.
E. Tesis histórica trata la investigación a partir de un problema específico en un tiempo específico. Se basa en puntos de apoyo de otros autores reconocidos a partir de los cuales se elaboran pensamientos bajo su influencia.
F. Tesis científica versa sobre un objeto de investigación reconocible y definido que permite visualizar cosas nuevas sobre el tema, las soluciones deben ser verificables.

LA CIENTIFICIDAD EN LA TESIS

Eco nos indica que toda investigación de tesis debe ser “científica”, a lo cual el llama la cientificidad en la tesis[6], esto lo explica de la siguiente manera: 1) La investigación versa sobre un objeto reconocible y definido de tal modo que también sea reconocible por los demás[7]. 2) La investigación tiene que decir sobre este objeto cosas que todavía no han sido dichas o bien revisar con óptica diferente las cosas que ya han sido dichas. 3) La investigación tiene que ser útil a los demás. 4) La investigación debe suministrar elementos para la verificación y la refutación de las hipótesis que presenta.
Para verificar la cientificidad en la tesis se debe tener cuidado en:
A. Tener datos de documentos oficiales
B. Declaraciones de los interesados en el tema
C. Registros de hechos u objetos reales
D. Son importantes los cuadros comparativos, diagramas y esquemas
E. Se toman acontecimientos como una muestra de lo que se está planteando
F. El proyecto tiene que ser orgánico y realista

LA TESIS EN ARTES

Todo trabajo intelectual requiere del uso de un método y/o procedimiento que lo conduzca al conocimiento. Sin embargo, el sistema tradicional de investigación carece, en parte, de la energía constructiva, creativa y de diseño para una investigación en artes, es decir, la descripción y el análisis no bastan para una investigación en artes, hasta el momento tenemos un sistema de pensamiento excelente para desarrollar tesis en diferentes áreas, pero poco adecuado para nuestra área por las siguientes razones:
1- No trata adecuadamente la percepción, que es, con mucho una parte de importancia en los asuntos artísticos.
2- El razonamiento científico es un medio necesario pero insuficiente para indagar un tema artístico.
3- Puede que la idea de comprobación o verificación no sean adecuadas para el mundo cambiante del arte que es muy distinto al científico.
4- El análisis es útil pero insuficiente para abordar todos los problemas artísticos. Se necesita complementarlo con la creatividad y la interpretación.
5- La crítica como método para llevar a cabo una tesis en artes no es suficiente, ya que no le dedica adecuada atención a los aspectos procesuales, constructivos, productivos y creativos del pensamiento artístico.
Para realizar una tesis en artes además de las características del pensamiento científico (analizar, describir, criticar, etc.) se necesita también, poner en perspectiva el carácter emocional del arte, puesto que, lo emocional es la fuente más empleada en la mente artística, lo que capta el interés artístico es lo que nos implica emocionalmente o lo que nos fisura como diría Humberto Chávez. Ello involucra la experiencia personal, lo que nos han enseñado en la educación formal y lo que hemos recopilado a lo largo de los años a través de la experiencia creativa. También son importantes “la proyección”, que significa desplegar algo en la mente, imaginar y visualizar, y “la percepción” que es una parte importante del pensamiento artístico, pero que el pensamiento científico ha rechazado por varias razones:
Es más importante la verdad y los hechos comprobables por lo que se rechaza la percepción, que es subjetiva y no se puede verificar.
La percepción no es verificable, ya que no existe ni lo bueno ni lo malo, es válida para la persona que la tiene.
Sin embargo, la percepción y la proyección son una realidad en el arte. Son el modo en con el que vemos el mundo o la manera en que la mente organiza lo que se está recibiendo en ese momento. Existe la idea de que los sentimientos son subjetivos y confusos y que por ello no deberían de formar parte del pensamiento lógico y objetivo. Pero al final son nuestros sentimientos los que dan valor al fruto de nuestra labor artística. “La creatividad”, también, es uno de los ingredientes clave del pensamiento artístico; su propósito es imaginar nuevos mundos posibles o imposibles, dar vida a nuestra sensibilidad, además de crear ideas y opciones nuevas.

LA INVESTIGACION EN ARTE

La investigación en arte debe de ser original, cuidadosa e imparcial, basada en lo posible en hechos demostrables, implica consideraciones matizadas, interpretaciones y por lo común ciertas generalizaciones. Es una investigación que utiliza un método para alcanzar un fin, una técnica precisa y ordenada para descubrir aspectos desconocidos, pero que se basa también en los hábitos de atención establecidos a través de la experiencia y la práctica. Puede utilizar un cambio de rumbo más o menos por azar de un lugar a otro.

TIPOS DE TESIS EN ARTE:

· HISTORICA: Busca reconstruir un movimiento artístico de manera objetiva o analizar el desarrollo de la obra de un autor de manera cronológica, con base en evidencias documentables confiables.
· DESCRIPITIVA: Describe características de un conjunto de obras o movimiento artístico, o un proceso de creación personal.
· TEORICO-PRACTICA: A partir de un hecho artístico, se indaga por su causa y se argumenta.
· EXPERIMENTAL: Estudia relaciones causa-efecto dentro del proceso creativo, pero no mantiene condiciones de control riguroso de todos los factores que puedan afectar el acto creador.
· INVESTIGACION DE MERCADOS: Se aclara que la investigación de mercados no se sale del rigor científico, pero el mercado de arte permite investigar situaciones especulativas y especiales que solo ocurren en él.
Con esta clasificación no nos referimos a las modalidades de titulación (Reporte, Memoria, Practico-Artístico, etc.) que cada institución define a su conveniencia, mas bien, pensamos en la posible organización interna que por sus características cada trabajo propone. Consideramos que la tesis teórico-practica es la que mejor responde a un trabajo creativo y a ella nos referiremos mas adelante.

CÓMO HACER UNA TESIS EN ARTE

Para hacer una tesis en arte es importante preguntarse primero ¿Cuál es el propósito del pensamiento artístico?
Los intentos de redefinir el propósito del pensamiento artístico pueden llevar a definiciones alternativas del mismo, que nos permitan alcanzar en parte la cientificidad de la tesis mencionada por Eco. Es importante explicar el propósito del pensamiento artístico aún cuando se crea que es obvio. A veces sólo el hecho de definir el propósito nos lleva a cambiar nuestra propuesta de tesis.
Posteriormente hay que diseñar el protocolo de tesis y plan de acción. Diseñar el protocolo y plan de acción tiene su valor, permite hacer frente a las propias lagunas y tomar decisiones. Hay que organizar el plan en términos de pasos y etapas. Indicar cuáles son los canales rutinarios que pueden emplearse y cuáles son las incertidumbres para realizar el trabajo de tesis, además, el protocolo, permite “visualizar” los objetivos generales y particulares, y añadir estrategias y alternativas. Hay que ser muy claro con el propósito de la tesis y explicarlo, cambiarlo y redefinirlo varias veces intentando otras alternativas, ampliándolo o reduciéndolo, preguntándose ¿a dónde me llevan estos objetivos?
El protocolo no debe de ser restrictivo al principio. El plan puede cambiar en el curso de su elaboración, podemos desviarnos de él cuando exista una buena razón y hacer otro mejor si creemos que eso es lo correcto, pero siempre mediante un proceso de “análisis”. Sin el análisis la realización de una investigación sería muy difícil, porque no sólo podemos comprender algo en términos de lo que ya sabemos. Por lo general, las universidades saben exhortar muy bien el ámbito del análisis. El problema es que en arte se necesita más que eso. El análisis es una especie de método para dirigir la atención, en su aspecto más simple se trata de desmontar algo en las piezas que lo componen. En arte, como ya dijimos, también es importante recoger información a través de las percepciones y sentimientos. Esto nos proporciona la base y también los ingredientes para el pensamiento creativo.
También esta el “movimiento” y la “provocación”, que son parte de las técnicas básicas del pensamiento lateral (creativo).
Para hacer una tesis se necesita formular un problema y una hipótesis.
¿Cómo ponemos en funcionamiento la solución a este problema? ¿Cómo seguimos adelante con esta idea creativa?
La capacidad de formar hipótesis[8] es la propia esencia de la ciencia. Sin embargo la mayor parte del énfasis que se pone en la enseñanza del arte reside más en la práctica que en la formulación de hipótesis. Pero, formular hipótesis también requiere de creatividad y la comprensión de una amplia gama de procesos. La formulación de hipótesis es una parte esencial de la dinámica de cualquier pensamiento incluyendo al artístico, la posibilidad de la hipótesis en arte siempre es creativa.
El sentido práctico de la tesis artística es relevante, por lo que al plantear una hipótesis artística se debe cuestionar ¿Hasta qué punto es práctica esta idea? ¿Podría ser realizable? El sentido práctico suele ser menos excitante que la novedad o los beneficios, por lo que la gente creativa, a menudo tiende a ignorarlo. El proceso del desarrollo de una hipótesis en arte ha de trabajar en función de conseguir que la idea sea realizable. Existen limitaciones muy concretas que hay de tener en cuenta en el proceso de dar forma a la hipótesis. Generalmente cuando concebimos las ideas por primera vez, son más complicadas de lo necesario. Esto es especialmente cierto con las ideas creativas por lo que, el esfuerzo del desarrollo de una hipótesis se dirige a simplificarlas. Las personas creativas con frecuencia insisten en la “originalidad” o “novedad” de una idea. La originalidad es el valor del ego creativo, pero es un riesgo para cualquiera que haya de tomar la responsabilidad de hacer una tesis “original” en arte. Es mejor rebajar un poco el énfasis en la novedad y ponerla en los beneficios.
Pero ¿Cuáles son los beneficios? ¿Para quién son? ¿Cómo surgen? ¿De qué dependen? ¿Cuál es su magnitud?
Es posible hacer una distinción entre los valores y los beneficios, en una tesis artística, podríamos decir que el valor reside en el objeto en sí mismo y el beneficio es el provecho práctico, informativo, social, técnico, descriptivo y experimental que se obtiene del mismo. En general el valor es una especie de depósito de beneficios potenciales. Sin embargo, ambos pueden usarse más o menos indistintamente. Siempre vale la pena considerar los valores y los beneficios, no hay que olvidar que éste es el sentido de una investigación y de la cientificidad[9] de una tesis.
Para hacer una tesis lo justo es familiarizarnos con su lenguaje, luego nos detendremos en nuestro propio pensamiento creativo, pero hacerlo nos permitirá pensar en nuevas percepciones, nuevos conceptos y nuevas formas de hacer las cosas, de este modo estaremos viendo el campo artístico a través de nuevas ideas. Necesitamos, pues, marcar unas etapas, establecer unos pasos que nos ayuden a mejorar en este terreno, en su libro Aprende a Pensar Por Ti Mismo, Edward de Bono (Bono, 2006)[10] recomienda: Saber adónde vamos y qué queremos obtener. Dilucidar qué información tenemos y qué otra necesitamos. Establecer alternativas e ideas nuevas. Elegir entre las posibilidades y reducir las opciones a una sola línea de acción.
Tras haber hecho todo lo posible por convertir nuestras ideas en objetivos, planteamientos, problemas e hipótesis, hemos de pasar a la evaluación y a la valoración.
¿Vale la pena realizar esta tesis? ¿Se puede hacer?
De ser afirmativo, es importante disfrutar realizando este trabajo, disfrutar de la habilidad para pensar y desarrollar una tesis. De ese modo, se construye la habilidad para investigar, la confianza en esa destreza y el disfrute de la misma.

Manuel Velázquez
Xalapa, Veracruz
Diciembre 2008

[1] ECO, Umberto. 2005. Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de estudio, investigación y escritura. Editorial Gedisa, S.A. Barcelona. ISBN: 84-7432-896-9
[2] MERCADO, Salvador. 2004 ¿Cómo Hacer Una Tesis? Editorial: Limusa, Noriega Editores, España. ISBN: 9681863011 968-18-6301-1
[3] BONO, Edward de. 2006. Aprende a Pensar Por Ti Mismo. Ediciones Paidós Ibérica, S.A. España. ISBN: 8449306930
[4] ECO, Umberto. 2005. Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de estudio, investigación y escritura. Editorial Gedisa, S.A. Barcelona. ISBN: 84-7432-896-9. Pag. 15
[5] Se sugiere analizar el libro Aprende a Pensar Por Ti Mismo de Edward de Bono (Bono, 2006), el cual nos presenta ejemplos de diferentes rutas de pensamiento, de las cuales solo esbozamos unas aquí; la búsqueda de rutina (libros, internet, amigos), el enfoque general que consiste en ampliar el problema, verlo amplificado para conocer todos sus enfoques posibles, el enfoque abanico que permite ver en términos generales y buscar alternativas, el enfoque creativo que busca la provocación, el azar y el movimiento aleatorio, y permite ver posibilidades no exploradas o novedosas.
[6] Ídem, págs. 47-49
[7] Definir el objeto significa definir las condiciones bajo las cuales podemos hablar de él en base a reglas establecidas por nosotros mismos o por otros.
[8] La hipótesis es una especulación, una suposición o una posibilidad. Para hacer una tesis se miran los datos a través de esta suposición y se comprueba si lo apoyan.
[9] La investigación tiene que ser útil a los demás. ECO, Humberto, págs. 47-49
[10] BONO, Edward de. 2006. Ídem.