viernes, 11 de septiembre de 2009

El estridentismo


Introducción

“¡Viva el Mole de Guajolote!”
“A Huitzilopoxtli, manager del movimiento estridentista, homenaje de admiración azteca3
Fernando Buen Abad Domínguez
“Nuestros principios son los obuses encendidos que estallan en el corazón de la hora presente. El Estridentismo es la primera subversión intelectual que se hace en América, para salvar a la generación futura. Pero nos falta mucho todavía. Es preciso fumigar algunos cenáculos y también algunos despachos de estado”
Manuel Maples Arce

El estridentismo irrumpe durante los últimos días de diciembre de 1921 con la aparición de la hoja volante actual, redactada y firmada por Manuel Maple Arce, la cual incluye al final, un “directorio de vanguardia”, posiblemente extraído de una revista de la vanguardia internacional, según Luis Mario Schneider.
La hoja volante actual es de un tono personalista que transmite un llamado público a los intelectuales mexicanos a constituir una sociedad artística amparada en una necesidad de testimoniar la transformación vertiginosa del mundo.
La sección más importante del manifiesto es la que contiene los catorce puntos que Maple Arce desarrolla con anarquía y desparpajo, extraídos en especial de los manifiestos del futurismo y de algunas ideas del ultraísmo español.

Definición etimológica y conceptual del estilo, escuela o movimiento


El Estridentismo es un movimiento artístico interdisciplinario que se inició el 31 de diciembre de 1921 en la ciudad de México, tras el lanzamiento del manifiesto Actual Nº1 por el poeta Manuel Maples Arce. Este movimiento no tiene una fecha de declinación precisa y se encuentran autores produciendo aún en los años 80’s y 90’s.
Desde los años 20’s se pueden encontrar múltiples artistas, grupos y movimientos influidos por el estridentismo. En la década de los 30’s diversas generaciones de escritores y poetas que con un acento más social se ven imbuidos de los experimentos estridentistas, marcas que continuarán hasta hoy en día, vía la influencia de las actitudes estridentistas, vía la influencia de su estética, vía la influencia de sus posturas políticas. Entre los grupos que pueden considerarse herederos del Estridentismo se pueden incluir a suuAuuu y Motor, entre otros. En la ultima parte de los años 80’s del siglo XX existió un grupo de rock de la Ciudad de México llamado “Café de Nadie”, que combinaba textos estridentistas junto con música de rock.
Las revistas que difundieron el estridentismo (Ser y Horizonte) fueron dirigidas por Germán List Arzubide, entre 1922 y 1927 y constituyen sin lugar a dudas, uno de los precedentes del trabajo conjunto de escritores y grabadores, dentro de un concepto de divulgación popular de la cultura. No es casual, por ello, que una de las proclamas del Manifiesto Estridentista haya sido: “Que la pintura sea también pintura de verdad, con una sólida concepción del volumen".

Contexto geopolítico, económico, social

Era diciembre de 1921 y a Manuel Maples Arce se le ocurrió hacer público el Primer Manifiesto Estridentista. Viento fresco. Programa artístico de un movimiento político y programa político de una vanguardia, artístico-estética, en el contexto contradictorio dejado por una Revolución pequeño burguesa, en muchos sentidos traidora. “El Estridentismo no es una escuela, ni una tendencia, ni una mafia como las que aquí se estilan; el estridentismo es una razón de estrategia. Un gesto. Una irrupción”
La nueva Constitución Política de México, pensada también para pacificar al país, fue promulgada en 1917, no obstante las refriegas revolucionarias continuaron hasta 1920, e incluso más tarde. Pocas cosas cambiaron. Estaban virtualmente paralizadas la agricultura, la minería, la actividad industrial incipiente y buena parte del comercio; quedó destruida la infraestructura de caminos, puentes, ferrocarriles, telégrafos... “Muchos hombres y mujeres salieron del país, sobre todo a los Estados Unidos de América, para buscar trabajo, o perseguidos por sus enemigos políticos. Otros se fueron a vivir a las ciudades, en especial a la capital, porque eran más seguras. En 1910 México tenía algo más de quince millones de habitantes; en 1921, contaba con poco más de catorce millones. Entre muertos, desaparecidos y exiliados, durante la revolución la población del país disminuyó en aproximadamente un millón de personas.”
Los Estridentistas asumieron una tarea, intensa e inmensa, con sus ideas “revolucionarias”, en un México agrario que volteaba apenas al “desarrollo industrial” y que veía venir una época con épica nueva en su lucha de clases: “los espejos de los días subversivos”, el “palpitar con la hélice del tiempo”. Se pronunciaron en defensa de Sacco y Vanzetti. Redactaron ensayos para mejorar la producción industrial, agraria... “socialismo a la jarocha”. Enfrentaron con su poesía las contradicciones de la época y la modernidad capitalista. Vieron venir la barbarie actual, quisieron ponernos en guardia, quisieron despertar las conciencias y soltaron al viento todas sus alarmas, sus bofetadas, sus alertas y sus estridencias: “Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes gímnicos recientemente extendidos sobre las vertientes por músculos de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro (…) junto a los muelles efervescentes y congestionados, el régimen industrialista de las grandes ciudades palpitantes, las blusas azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante y conmovida…”
Los Estridentistas se sumaron a la lucha revolucionaria que muchas vanguardias artísticas sembraran por todas partes acompañadas por Marinetti, Huidobro, Reverdy, Tzara, Yvan Goll, Apollinaire, Breton. Produjeron poemas, cuentos, hojas volantes, manifiestos, novelas, grabados, máscaras, pinturas, fotografías...
Y ahora, los burgueses ladrones,se echarán a temblarpor los caudalesque robaron al pueblo.Hay un florecimiento de pistolasdespués del trampolín de los discursosLos ríos de blusas azulesdesbordan las esclusas de las fábricas,y los árboles agitadoresmanotean los discursos en la acera.Los huelguistas se arrojanpedradas y denuestos,y la vida es una tumultuosa conversión hacia la izquierda.Las hordas salvajes de la nochese echaron sobre la ciudad amedrentadaLos discursos marihuanosde los diputadossalpicaron de mierda su recuerdo.
En el corazón del Movimiento Estridentista se incuba una poesía que no rechaza la palabra “obrero”, que no se asusta con la palabra “proletario”, que no esquiva la palabra “Revolución”... que mira en las máquinas, en su expropiación obrera, una oportunidad de desarrollo colectivo. Como arma de liberación, como terreno que se debe conquistar incluso poéticamente. Como signo e historia que debe ser de todos. “El tren es una ráfaga de hierro que azota el panorama y lo conmueve todo”. Hay una relación poética con las masas y una fascinación por la mecánica y sus aparatos. Su imaginario escenifica el conflicto, el gran parto, la desgarradura del mundo bucólico y agreste mexicano frente a la dinámica de un tiempo de vértigos desiguales y combinados. No se les escapó el amor, la fe absoluta en el amor, ni sus dolores bajo el mismo techo histórico.

Se reúne la luna allá en los mástiles,
y un viento de ceniza
me arrebata tu nombre;
la navegación agitada de pañuelos
y los adioses surcan nuestros pechos,
y en la débil memoria de todos estos goces
sólo los pétalos de sus estremecimientos
perfuman las orillas de la noche.

La etapa más virulenta del Estridentismo ocurrió desde 1922 hasta 1927. Europa presenciaba el influjo del cubismo 1907, el futurismo 1909, el dadaísmo 1916, el surrealismo 1924.
Estridentismo7“...Los pocos intelectuales que fueron a la revolución estaban podridos. La tiranía intelectual siguió subsistiendo y la revolución perdió toda su significación y todo su interés (…). A los sacudimientos exteriores no correspondió ninguna agitación espiritual (…), pero las inquietudes post-revolucionarias, las explosiones sindicalistas y las manifestaciones tumultuosas fueron un estímulo para nuestros deseos iconoclastas y una revelación para nuestras agitaciones interiores. Nosotros también podíamos sublevarnos. Nosotros también podíamos rebelarnos.”

El Movimiento Estridentista abrió muchos frentes de guerra. Combatieron a la “literatura” oficial y a las corrientes estéticas dominantes, entre otros, a los modernistas tardíos o posmodernistas. Sus guerras atizaron ráfagas a discreción contra el folclore de estado, el tradicionalismo retrógrado y la cursilería en la cultura sacrosanta de los burócratas ignorantes. Combatieron la versión oficial de la intelectualidad, el arribismo y la burocracia. Combatieron el vicio de nombrar a intelectuales como embajadores. Abrieron, en México, frentes nuevos para la poesía en las fábricas, en las calles, en las oficinas. Poesía para los obreros, los revolucionarios y las máquinas.
Los pulmones de Rusiasoplan hacia nosotros,el viento de la revolución social.

Maples Arce publica, en 1924, su poema Urbe, Super-poema bolchevique en cinco cantos. Compromiso político de una poesía que emerge en una época con exigencias revolucionarias a diestra y siniestra. Poesía que no se escribe sólo por escribir “bonito”, ni “original” sino porque habita en ella un aliento revolucionario oportuno, necesario. México vivía (vive) los estragos contradictorios y desbordados de una Revolución traicionada que amenazaba con soldar sus acuerdos de paz, inter-burgueses, a punta de balazos y crímenes. Así fue asesinado Villa, así fue asesinado Zapata, entre otros muchos.
Al margen de la almohada,la noche es un despeñadero;y el insomniose ha quedado escarbando en mi cerebro

Una Revolución que no sólo no acabó con el autoritarismo semi-feudal, que no terminó con la anti-democracia sino que además los actualizó arrimado a un desarrollo industrial dependiente y librado al “sálvese quien pueda”. Los Estridentistas no jugaron al romance del país naciente ni jugaron a la invención de la “Raza Cósmica”8... Había un paisaje estremecedor de chimeneas con fábricas lustrosas y nopales, indios y miseria a borbotones. Había moralina clerical redentora de rebeldes. Había mesianismos educativos y profilaxis ilustrada. Había además palabrería revolucionaria, que en bocas reaccionarias, prometía el oro y el moro a cambio de “tranquilidad institucional” (De ahí nació el Partido Revolucionario Institucional, P.R.I.9) Mientras tanto los Estridentistas ya sabían que “un fantasma” recorría el mundo.
Ciudad de México azteca, negra, colonial, católica, barroca... moderna, postmoderna, rebasada, póstuma, miserable... donde los tiempos se superponen inconexos y miméticos. Ciudad de México megalópolis pueblerina y antigua, industrial y agraria, super-poblada y vacía, dolorosa e inmobiliaria.
Oh ciudad toda tensade cables y de esfuerzos,sonora todade motores y de alas.

País de México, colonizado y semi-colonizado de ida y vuelta, bajo el impulso dominante de maquinaria y las técnicas para el saqueo de las materias primas y la mano de obra. México “Urbe”. México prehispánico, colonial, afrancesado, turístico entre rascacielos, miseria y catástrofe. 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Vidas amontonadas en el olvido, la demagogia, el abandono, la delincuencia y la violencia. Bajo el volcán.

Oh ciudad fuertey múltiplehecha toda de hierro y de acero (...)Y la fiebre sexualde las fábricasUrbe:Escoltas de tranvíasque recorren las calles subversistas.Los escaparates asaltan las aceras,y el sol, saquea las avenidas.

Los Estridentistas ardieron en guerras y guerrillas semánticas, sintácticas. No bastaba con imponer formas nuevas si las ideas eran viejas, retrógradas, lugares comunes, provincianismo, payasada de poetas pálidos, melancolía ilustrada y abuso de los recursos culturales en benéfico de billeteras particulares. En su mejor momento abrieron guerras incendiarias, provocadoras. “vivir emocionalmente”, “Ponerse en marcha hacia el futuro”, “Como única verdad, la verdad estridentista. Defender el estridentismo es defender nuestra vergüenza intelectual. A los que no estén con nosotros se los comerán los zopilotes. El estridentismo es el almacén de donde se surte todo el mundo. Ser estridentista es ser hombre. Sólo los eunucos
no estarán con nosotros...” Bravuconadas poéticas cuyo brío contrastaba con la delicadeza de los señoritos cultos que en sus liceos y gabinetes redactaban la literatura dulce y las ideas clásicas para un país inexistente que no lograba esconder la plena barbarie del hachazo yankee, que se quedó con medio país, las genuflexiones de los licenciados, el robo degenerado de los hacendados y los banqueros, las bofetadas a la dignidad de los colonizadores españoles, ingleses, franceses... y el genocidio interminable contra los pueblos originarios: 56 etnias.
Para los Estridentistas la ciudad naciente es un escenario prismático, cargado de electricidad y velocidad. Escenario revoltijo donde hay, por un lado “indios” que según los nuevos licenciados, los ingenieros nuevos y los comerciantes con vuelos cosmopolitas, entorpecen, afean, el paso promisorio hacia el “futuro”. Ciudad donde hay tranvías y chimeneas al lado de donde piden limosna, en náhuatl o en zapoteca, en maya o purépecha, esas “indias” que sólo tienen futuro como servidumbre. “! Qué lindos colores de las ropas de estos indios!... lástima que sean tan mugrosos”. Ciudad hacinamiento, carnaval, circo grotesco... hija de la “modernidad” colonizada.

La ciudad insurrecta de anuncios luminosos
flota en los almanaques,
y allá de tarde en tarde,
por la calle planchada se desangra un eléctrico.
El insomnio, lo mismo que una enredadera,
se abraza a los andamios sinoples del telégrafo,
y mientras que los ruidos descerrajan las puertas,
la noche ha enflaquecido lamiendo su recuerdo.

Nos hacen falta los Estridentistas, incluso sus contradicciones, que los atraparon y en no poca medida desdibujaron algunas de sus aportaciones. Necesitamos a los Estrdentistas, lo mejor de ellos, su fuerza y su porosidad, su capacidad de dejarse mojar por la humedad de la historia y responder correctamente con su metralla simbólica, poética, semiótica. Necesitamos no olvidarles, no academizarlos, no mausoleolizarlos. Que no se ahoguen en las librerías ni en los museos. Que no se olviden entre homenajes ni “ediciones especiales”. Que no nos los ganen los snobistas ni los burócratas. Que no mueran en la complacencia de los progres, los posmo, los nice que creen tenerlo superado todo.
Dejemos a Maples Arce vivito y coleando en los campos y las trincheras de la cultura y la poesía. Dejemos que milite con sus compañeros de armas y de rutas haciendo su mejor revolución y aprendamos de ella... dejemos que se defina y caminémosla juntos.

Yo soy un punto muerto en medio de la hora,equidistante al grito náufrago de una estrella.Un parque de manubrio se engarrota en la sombra,y la luna sin cuerdame oprime en las vidrieras.

Dejemos a los Estridentistas que sigan atribulándonos e incendiándonos con sus voces frescas bien puestas sobre el pecho de la historia. Sus voces de cañón y de cenzontle. Sus voces de oración y dialéctica revolucionaria. Sus voces que, por lo poco o lo mucho, con sus mejores ideas, siguen siendo voces herejes y militantes. Sus voces de Einstein y Huitzilopoxtli, de obrero y de tlacuilo, de Lenin y de Netzahualcoyotl.
“Excito a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes de México, a los que aun no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aun no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial y con los aplausos de un público soez y concupiscente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique González Martínez, para hacer arte con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y mefíticas de nuestro medio nacionalista con hedores de pulquería y rescoldos de fritanga a todos ellos los excito para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas filas de la “decouvert”, en donde creo con Lasso de la Vega: “Estamos lejos del espíritu de la bestia...”
“¡Feliz año nuevo! ¡Apagaremos el sol a sombrerazos! ¡Viva el Mole de Guajolote!”

Historia


1921: después de que diversos vanguardistas mexicanos en el exilio comiencen su retorno a México tras la Revolución Mexicana, se empieza a catalizar un proceso vanguardista local. El 31 de diciembre el poeta Manuel Maples Arce lanza el manifiesto Actual Nº1, comprimido estridentista de Manuel Maples Arce. Entre esa vieja guardia de vanguardistas mexicanos se pueden contar a: Diego Rivera, Marius de Zayas, David Alfaro Siqueiros o José Juan Tablada, entre otros.
1924: el 12 de abril se realiza la velada en el Café de Nadie, a la que asisten artistas vanguardistas de diversas partes del mundo, durante su estancia en México.
1925: la policía asalta el Café de Nadie. Una parte del núcleo estridentista emigra a la ciudad de Xalapa, Veracruz, otros partirán a París, a Nueva York y a otras partes de México y del mundo.
1926: el Congreso Nacional de Estudiantes saluda al Movimiento Estridentista.
1927: el núcleo estridentista que había estado trabajando en Veracruz es perseguido por la policía, con lo que la mayor parte de ellos son obligados a irse de Veracruz.
1929-1930: un grupo de estridentistas se encuentran en París y participan en las actividades del grupo Cercle Et Carre.
1930: Leopoldo Méndez y Germán List Arzubide viajan a los Estados Unidos.
1932: Germán Cueto y Arqueles Vela regresan a la ciudad de México desde París.
1936: los participantes del núcleo estridentista realizan una obra dedicada al bando republicano en la Guerra Civil Española. Este mismo año realizan acciones reivindicativas de las propuestas teatrales pedagógicas de Antonin Artaud, quien debate en un congreso sobre el tema.
Hubo varios movimientos locales adheridos al estridentismo:
El grupo estridentista de la ciudad de México que contó en sus filas con Manuel Maples Arce.
El grupo estridentista de Guatemala, que planeó la publicación de la revista Etcétera, contando en sus filas a David Vela y Miguel Angel Asturias entre otros.
El grupo estridentista del Estado de Puebla, que tras una militancia ultraísta se pasó a las filas del estridentismo, contó entre otros con Germán List Arzubide, Miguel Aguillón Guzmán y Salvador Gallardo. Editaron las revistas, Ser, Vincit y Azulejos.
El grupo estridentista de Veracruz, cuya primera generación en migración lanzó la revista Horizonte y la segunda generación lanzó la revista Semáforo, un tercer grupo lanzaría la revista Norte, dirigida por Germán List Arzubide y Leopoldo Méndez.
Estridentistas en Guadalajara.
Los sideristas de Sinaloa.

Ideas filosóficas y estéticas

Manuel Maples Arce
ACTUAL NÚM. 1
(Texto pegado en los muros de Puebla, en México, en 1921)
Iluminaciones subversivas de Renée Dunan, F. T. Marinetti, Guillermo de Torre, Lasso de la Vega, Salvat Papasseit, etcétera, y algunas cristalizaciones marginales.
E MUERA EL CURA HIDALGO X ABAJO SAN RAFAEL-SAN I LÁZAR0... T ESQUINA O SE PROHÍBE FIJAR ANUNCIOS
En nombre de la vanguardia actualista de México, sinceramente horrorizada de todas las placas notariales y rótulos consagrados de sistema cartulario, con veinte siglos de éxito efusivo en farmacias y droguerías subvencionales por la ley, me centralizo en el vértice eclactante de mi insustituible categoría presentista, equiláteramente convencida y eminentemente revolucionaria, mientras que todo el mundo que está fuera del eje, se contempla esféricamente atónito con las manos torcidas, imperativa y categóricamente afirmo, sin más excepciones a los players diametralmente explosivos en incendios fonográficos y gritos acorralados, que mi estridentismo deshiciente y acendrado para defenderme de las pedradas literales de los últimos plebiscitos intelectivos: Muera el Cura Hidalgo, Abajo San Rafael, San Lázaro, Esquina, Se prohibe fijar anuncios.
I. Mi locura no está en los presupuestos. La verdad, no acontece ni sucede nunca fuera de nosotros. La vida es sólo un método sin puertas que se llueve a intervalos. De aquí que insista en la literatura insuperable en que se prestigian los teléfonos y diálogos perfumados que se hilvanan al desgaire por hilos conductores. La verdad estética, es tan sólo un estado de emoción incoercible desenrollado en un plano extrabasal de equivalencia integralista. Las cosas no tienen valor intrínseco posible, y su equivalencia poética florece en sus relaciones y coordinaciones, las que sólo se manifiestan en un sector interno, más emocionante y más definitivo que una realidad desmantelada, como puede verse en fragmentos de una de mis anticipaciones poemáticas novilatitudinales: «Esas Rosas Eléctricas...» (Cosmópolis, núm. 34). Para hacer una obra de arte, como dice Pierre Albert-Birot, es preciso crear, y no copiar. «Nosotros buscamos la verdad en la realidad pensada, y no en la realidad aparente». En este instante asistimos al espectáculo de nosotros mismos. Todo debe ser superación y equivalencia en nuestros iluminados panoramas a que nos circunscriben los esféricos cielos actualistas, pues pienso con Epstein, que no debemos imitar a la Naturaleza, sino estudiar sus leyes, y comportarnos en el fondo como ella.
II. Toda técnica de arte está destinada a llenar una función espiritual en un momento determinado. Cuando los medios expresionistas son inhábiles o insuficientes para traducir nuestras emociones personales -única y elemental finalidad estética-, es necesario, y esto contra toda la fuerza estacionaria y afirmaciones rastacueras de la crítica oficial, cortar la corriente y desnucar los swichs. Una pechera reumática se ha carbonizado, pero no por esto he de abandonar el juego. ¿Quién sigue? Ahora el cubilete está en Cipriano Max Jacob y es sensasionalísimo (sic.) por lo que respecta a aquel periodista circunspecto, mientras Blaise Cendrars, que siempre está en el plano de superación, sin perder el equilibrio, intencionalmente equivocado, ignora, si aquello que tiene sobre los ojos es un cielo estrellado o una gota de agua al microscopio.
III. «Un automóvil en movimiento, es más bello que la Victoria de Samotracia.» A esta eclactante afirmación del vanguardista italiano Marinetti, exaltada por Lucini, Buzzi, Cavacchioli, etcétera, yuxtapongo mi apasionamiento decisivo por las máquinas de escribir, y mi amor efusivísimo por la literatura de los avisos económicos. Cuánta mayor y más honda emoción he logrado vivir en un recorte de periódico arbitrario y sugerente, que en todos esos organillerismos pseudo-líricos y bombones melódicos, para recitales de changarro gratis a las señoritas, declamatoriamente inferidos ante el auditorio disyuntivo de niñas foxtroteantes y espasmódicas y burgueses temerosos por sus concubinas y sus cajas de caudales, como valientemente afirma mi hermano espiritual Guillermo de Torre en su manifiesto yoísta leído en la primera explosión ultraica de Parisiana, y esto sin perforar todas esas poematizaciones (sic) entusiastamente aplaudidas en charlotadas literarias, en que sólo se justifica el reflejo cartonario de algunos literaturípedos «specimen».
IV. Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes gímnicos reciamente extendidos sobre las vertientes por músculos de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro, anclados horoscópicamente -Ruiz Huidobro- junto a los muelles efervescentes y congestionados, el régimen industrialista de la grandes ciudades palpitantes, las blusas (sic.) azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante y conmovida; toda esta belleza del siglo, tan fuertemente intuida por Emilio Verhaeren, tan sinceramente amada por Nicolás Beauduin, y tan ampliamente dignificada y comprendida por todos los artistas de vanguardia. Al fin, los tranvías han sido redimidos del dicterio de prosaicos, en que prestigiosamente los había valorizado la burguesía ventruda con hijas casaderas por tantos años de retardarismo sucesivo e intransigencia melancólica, de archivos cronológicos.
V. ¡Chopin a la silla eléctrica! He aquí una afirmación higienista y detersoria. Ya los futuristas anti-selenegráficos pidieron en letras de molde el asesinato del claro de luna, y los ultraístas españoles transcriben, por voz de Rafael Cansinos-Asséns, la liquidación de las hojas secas reciamente agitada en periódicos y hojas subversivas. Como ellos, es de urgencia telegráfica emplear un método radicalista y eficiente. ¡Chopin a la silla eléctrica! (M. M. A. trade mark) es una preparación maravillosa; en veinte y cuatro horas exterminó todos los gérmenes de la literatura putrefacta y su uso es agradabilísimo y benéfico. Agítese bien antes de usarse. Insisto. Perpetuemos nuestro crimen en el melancolismo trasnochado de los «Nocturnos», y proclamemos, sincrónicamente, la aristocracia de la gasolina. El humo azul de los tubos de escape, que huele a modernidad y a dinamismo, tiene, equivalentemente, el mismo valor emocional que las venas adorables de nuestras correlativas y exquisitas actualistas.
VI. Los provincianos planchan en la cartera los boletos del tranvía reminiscente. ¿En dónde está el hotel Iturbide? Todos los periódicos dispépticos se indigestan con estereotipias de María Conesa, intermitente desde la carátula, y hasta hay alguien que se atreva integralmente asombrado sobre la alarma arquitectónica del Teatro Nacional, pero no ha habido nadie aún, susceptible de emociones liminares al margen de aquel sitio de automóviles, remendado de carteles estupendos y rótulos geométricos. Tintas planas: azules, amarillas, rojas. En medio vaso de gasolina, nos hemos tragado literalmente la avenida Juárez, 80 caballos. Me ladeo mentalmente en la prolongación de una elipse imprevista olvidando la estatua de Carlos IV. Accesorios de automóviles, refacciones Haynes, llantas, acumuladores y dínamos, chasis, neumáticos, cláxones, bujías, lubricantes, gasolina. Estoy equivocado. Moctezuma de Orizaba es la mejor cerveza en México, fumen cigarros del Buen Tono, S. A., etcétera, etcétera. Un ladrillo perpendicular ha naufragado en aquellos andamios esquemáticos. Todo tiembla. Se amplían mis sensaciones. La penúltima fachada se me viene encima.
VII. Ya nada de creacionismo, dadaísmo, paroxismo, expresionismo, sintetismo, imaginismo, suprematismo, cubismo, orfismo, etcétera, etcétera, de «ismos» más o menos teorizados y eficientes. Hagamos una síntesis quinta-esencial y depuradora de todas las tendencias florecidas en el plano máximo de nuestra moderna exaltación iluminada y epatante, no por un falso deseo conciliatorio -sincretismo-, sino por una rigurosa convicción estética y de urgencia espiritual. No se trata de reunir medios prismales, básicamente antisímicos, para hacerlos fermentar, equivocadamente, en vasos de etiqueta fraternal, sino, tendencias insíticamente orgánicas, de fácil adaptación recíproca, que resolviendo todas ecuaciones del actual problema técnico, tan sinuoso y complicado, ilumine nuestro deseo maravilloso de totalizar las emociones interiores y sugestiones sensoriales en forma multánime y poliédrica.
VIII. El hombre no es un mecanismo de relojería nivelado y sistemático. La emoción sincera es una forma de suprema arbitrariedad y desorden específico. Todo el mundo trata, por un sistema de escoleta reglamentaria, de fijar sus ideas presentando un solo aspecto de la emoción, que es originaria y tridimensionalmente esférica, con pretextos sinceristas de claridad y sencillez primarias dominantes, olvidando que en cualquier momento panorámico ésta se manifiesta, no nada más por términos elementales y conscientes, sino también por una fuerte proyección binaria de movimientos interiores, torpemente sensible al medio externo, pero en cambio, prodigiosamente reactiva a las propulsiones roto-translatorias del plano ideal de verdad estética que Apollinaire llamó la sección de oro. De aquí, que exista una más amplia interpretación en las emociones personales electrolizadas en el positivo de los nuevos procedimientos técnicos, porque éstos cristalizan un aspecto unánime y totalista de la vida. Las ideas muchas veces se descarrilan, y nunca son continuas y sucesivas, sino simultáneas e intermitentes. (II. Profond aujourd'hui. Cendrars, Cosmópolis, núm. 33). En un mismo lienzo, diorámicamente, se fijan y se superponen coincidiendo rigurosamente en el vértice del instante introspectivo.
IX. ¿Y la sinceridad? ¿Quién ha inquerido? Un momento, señores, que hay cambio de carbones. Todos los ojos se han anegado de aluminio, y aquella señorita distraída se pasea superficialmente sobre los anuncios laterales. He aquí una gráfica demostrativa. En la sala doméstica se hacen los diálogos intermitentes, y una amiga resuelta en el teclado. La crisantema eléctrica se despetala en nieves mercuriales. Pero no es esto todo. Los vecinos inciensan gasolina. En el periódico amarillista hay tonterías ministeriales. Mis dedos abstraídos se diluyen en el humo. Y ahora, yo pregunto, ¿quién es más sincero?, ¿los que no toleramos extrañas influencias y nos depuramos y cristalizamos en el filtro cenestésico de nuestra emoción personalísima o todos esos «poderes» ideocloróticamente diernefistas (sic.), que sólo tratan de congraciarse con la masa amorfa de un público insuficiente, dictatorial y retardatario de cretinos oficiosos, académicos fotofóbicos y esquiroles traficantes y plenarios?
X. Cosmopoliticémonos. Ya no es posible tenerse en capítulos convencionales de arte nacional. Las noticias se expanden por telégrafo; sobre los rascacielos, esos maravillosos rascacielos tan vituperados por todo el mundo, hay nubes dromedarias, y entre sus tejidos musculares se conmueve el ascensor eléctrico. Piso cuarenta y ocho. Uno, dos, tres, cuatro, etcétera. Hemos llegado. Y sobre las paralelas del gimnasio al aire libre, las locomotoras se atragantan de kilómetros. Vapores que humean hacia la ausencia. Todo se acerca y se distancia en el momento conmovido. El medio se transforma y su influencia lo modifica todo. De las aproximaciones culturales y genésicas, tienden a borrarse los perfiles y los caracteres raciales, por medio de una labor selectiva eminente y rigurosa, mientras florece al sol de los meridianos actuales, la unidad psicológica del siglo. Las únicas fronteras posibles en arte son las propias infranqueables de nuestra emoción marginalista.
XI. Fijar las delimitaciones estéticas. Hacer arte, con elementos propios y congénitos fecundados en su propio ambiente. No reintegrar valores, sino crearlos totalmente, y asimismo, destruir todas esas teorías equivocadamente modernas, falsas por interpretativas, tal la derivación impresionista (post-impresionismo) y desinencias luministas (divisionismo, vibracionismo, puntillismo, etcétera). Hacer poesía pura, suprimiendo todo elemento extraño y desnaturalizado (descripción, anécdota, perspectiva). Suprimir en pintura toda sugestión mental y postizo literaturismo, tan aplaudido por nuestra crítica bufa. Fijar delimitaciones, no en el paralelo interpretativo de Lessing, sino en un plano de superación y equivalencia. Un arte nuevo, como afirma Reverdy, requiere una sintaxis nueva; de aquí siendo positiva la aserción de Braque: el pintor piensa en colores, deduzco la necesidad de una nueva sintaxis colorística.
XII. Nada de retrospección. Nada de futurismo. Todo el mundo, allí, quieto, iluminado maravillosamente en el vértice estupendo del minuto presente; atalayado en el prodigio de su emoción inconfundible y única y sensorialmente electrolizado en el «yo» superatista, vertical sobre el instante meridiano, siempre el mismo, y renovado siempre. Hagamos actualismo. Ya Walter Bonrad Arensberg lo exaltó en una estridencia afirmativa al asegurar que sus poemas sólo vivían seis horas; y amemos nuestro siglo insuperado. ¿Que el público no tiene recursos intelectuales para penetrar el prodigio de nuestra formidable estética dinámica? Muy bien. Que se quede en la portería o que se resigne al vaudeville. Nuestro egoísmo es ya superlativo; nuestra convicción, inquebrantable.
XIII. Me complazco en participar a mi numerosa clientela fonográfica de estolistas potenciales, críticos desrrados (sic.) y biliosos, roídos por todas las llagas lacerantes de la vieja literatura agonizante y apestada, académicos retardatarios y específicamente obtusos, nescientes consuetudinarios y toda clase de anadroides exotéricos, prodigiosamente logrados en nuestro clima intelectual rigorista y apestado, con que seguramente se preparan mis cielos perspectivos, que son de todo punto inútiles sus cóleras mezquinas y sus bravuconadas zarzueleras y ridículas, pues en mi integral convicción radicalista y extremosa, en mi aislamiento inédito y en mi gloriosa intransigencia, sólo encontrarán el hermetismo electrizante de mi risa negatoria y subversista. ¿Qué relación espiritual, qué afinidad ideológica, puede existir entre aquel Sr. que se ha vestido de frac para lavar los platos y la música de Erik Satie? Con este vocablo dorado: estridentismo, hago una transcripción de los rótulos dadá, que están hechos de nada, para combatir la «nada oficial de libros, exposiciones y teatro».. Es síntesis una fuerza radical opuesta contra el conservatismo solidario de una colectividad anquilosada.
XIV. Éxito a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes de México, a los que aún no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aún no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial y con los aplausos de un público soez y concupiscente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique González Martínez, para hacer arte (!) con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y metíficas de nuestro medio nacionalista con hedores de pulquería y rescoldos de fritanga, a todos esos, los exito en nombre de la vanguardia actualista de México, para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas filas de la decouvert, en donde, creo con Lasso de la Vega: «Estábamos lejos del espíritu de la bestia. Como Zaratustra nos hemos librado de la pesadez, nos hemos sacudido los prejuicios. Nuestra gran risa es una gran risa. Y aquí estamos escribiendo las nuevas tablas.» Para terminar pido la cabeza de los ruiseñores escolásticos que hicieron de la poesía un simple cancaneo repsoniano (sic.), subido a los barrotes de una silla: desplumazón después del aguacero en los corrales edilicios del domingo burguesista. La lógica es un error y el derecho de integralidad una broma monstruosa me interrumpe la intelcesteticida (sic), Renée Dunan. Salvar-Papasseit, al caer de un columpio ha leído este anuncio en la pantalla: escupid la cabeza calva de los cretinos, y mientras que todo el mundo, que sigue fuera del eje, se contempla esféricamente atónito, con las manos retorcidas, yo, gloriosamente aislado, me ilumino en la maravillosa incandescencia de mis nervios eléctricos.


DIRECTORIO DE VANGUARDIA

Rafael Cansinos-Asséns. Ramón Gómez de la Serna. Rafael Lasso de la Vega. Guillermo de Torre. Jorge Luis Borges. Cleotilde Luisi. Vicente Ruiz Huidobro. Gerardo Diego. Eugenio Montes. Pedro Garfias. Lucía Sánchez Saornil. J. Rivas Panedas. Ernesto López Parra. Juan Larrea. Joaquín de la Escosura. José de Ciria y Escalante. César A. Comer. Isac del Vando Villar. Adriano del Valle. Juan Las. Mauricio Bacarisse. Rogelio Buendía. Vicente Risco. Pedro Raida. Antonio Espina. Adolfo Salazar. Miguel Romero Martínez. Ciriquiain Caitarro. Antonio M. Cubero. Joaquín Edwards. Pedro Iglesias. Joaquín de Aroca. León Felipe. Eliodoro Puche. Prieto Romero. Correa Calderón. Francisco Vighi. Hugo Mayo. Bartolomé Galíndez. Juan Ramón Jiménez. Ramón del Valle-Inclán. José Ortega y Gasset. Alfonso Reyes. José Juan Tablada. Diego M. Rivera D. Alfaro Siqueiros. Mario de Zayas. José D. Frías. Fermín Revueltas. Silvestre Revueltas. P. Echeverría. Atl. J. Torres-García. Rafael P. Barradas. J. Salvat Papasseit. José María Yenoy. Jean Epstein. Jean Richard Bloch. Pierre Brune. Marie Blanchard. Corneau. Farrey. Fournier. Riou. Mme. Ghy Lohem. Marie Laurencin. Dunozer de Segonzac. Honneger. Georges Auric. Ozenfant. Alberto Gleizes. Pierie Reverdy. Juan Gris. Nicolás Beauduin. William Speth. Jean Paulhan. Guillaume Apollinaire. Cypien. Max Jacob. Jorge Braque. Survage. Coris. Tristán Tzara. Francisco Picabia. Jorge Ribemont-Dessaigne. Renée Dunan. Archipenko. Soupault. Bretón. Paul Elouard. Marcel Duchamp. Frankel. Sernen. Erik Satie. Elie Faure. Pablo Picasso. Walter Bonrad Arensberg. Celine Arnauld. Walter Pach. Bruce. Morgan Russel. Marc Chagall. Herr Baader. Max Ernst. Christian Schaad. Lipchitz. Ortiz de Zárate. Correia d'Araujo. Jacobsen. Schkold. Adam Fischer. Mme. Fischer. Peer Kroogh. Alf Rolfsen. Jeauneiet. Piet Mondrian. Torstenson. Mme. Alika. Ostrom. Geline. Salto. Weber. Wuster. Kokodika. Kandinsky. Steremberg (Com. de B. A. de Moscou). Mme. Lunacharsky. Erhenbourg. Taline. Konchalowsky. Machkoff. Mme. Ekster. Wlle Monate. Marewna. Larionow. Gondiarowa. Belova. Sontine. Daiiblet. Doesburg. Raynal. Zahn. Derain. Walterowua Zur = Mueklen. Jean Cocteau. Pierre AIbert Birot. Metsinger. Jean Charlot. Maurice Reynal. Pieux. F. T. Marinetti. G. P. Lucinni. Paolo Buzzi. A. Palazzeschi. Enrique Cavacchioli. Libero Altomare. Luciano Folgore. E. Cardile. G. Carrieri. F. Mansella Fontini. Auro d'Alba. Mario Betuda. Armando Mazza. M. Boccioni. C. D. Carrá. G. Severini. Balilla Pratella: Cangiullo. Corra. Mariano. Boccioni. Fessy. Setimelli. Carli. Ochsé. Linati. Tita Rosa. Saint-Point. Divoire. Martini. Moretti. Pirandello. Tozzi. Evola. Ardengo. Sarcinio. Tovolato. Daubler. Doesburg. Broglio. Utrillo. Fabri. Vatrignat. Liege. Norah Borges. Savory. Gimmi. Van Gogh. Grunewald. Derain. Cauconnet. Boussingautl. Marquet. Gernez. Fobeen. Delaunay. Kurk. Schwitters. Heyniche. Klem. Zirner. Gino. Galli. Bottai. Cioccatto. George Bellows. Giorgio de Chirico. Modigliani. Cantarelli. Soficci. Carena. etcétera

Descripción de las artes, géneros o estilos

Siguiendo esta corriente se encontraban artistas interdisciplinarios y algunos que trabajaban en un solo campos del arte.
Artistas multidisciplinarios: Germán Cueto, Luis Quintanilla, Gaston Dinner, Jean Charlot, Luis Ordaz Rocha.
Poetas: Manuel Maples Arce, Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Humberto Rivas.
Prosistas y periodistas: Arqueles Vela, Luis Marín Loya, Febronio Ortega, Armando Zegrí.
Artistas visuales: Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas, Leopoldo Méndez, Guillermo Ruiz, Emilio Amero
Fotógrafos: Edward Weston, Tina Modotti
Músicos: Ángel Salas, Silvestre Revueltas

Bibliografía
Manuel Maples Arce y el Estridentismo (en español). URL accedida el 2007/02/16, 2007.
Historia mínima del arte mexicano en el siglo XX (en español). URL accedida el 2007/02/16, 2007

1 Grito de guerra, según algunos irónico, del Segundo Manifiesto Estridentista.

2 “En verdad el estridentismo nace e irrumpe en ls últimos días de mes de diciembre de 1921...”Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Ramón Alva de la Canal y Leopoldo Méndez Maples Arce, Miguel Aguillón Guzmán o Luis Quintanilla.

3Dedicatoria de Germán List Arzubide.

4 Manuel Maples Arce nació e n Papantla, Veracruz, México el 1 de mayo de 1898. Murió en la ciudad de México en 1981. Fundador del movimiento estridentista, fue escritor, político y diplomático. Estudió en la Escuela Libre de Derecho de México y literatura francesa e historia del arte en la Universidad de París. Como secretario de gobierno de su estado natal ayudó a la publicación de obras educativas y literarias. Entre éstas, la revista Horizonte. Fue colaborador de los periódicos veracruzanos El Dictamen y La Opinión. Fue diputado local en Veracruz y al terminar su gestión, en 1930, emigró a París para estudiar derecho diplomático. Después de ejercer labores políticas en Secretaría de Educación Pública y como diputado federal Maples Arce inició su carrera diplomática en 1935. Los países en los que representó a México, desde muy distintos cargos y hasta llegar al puesto de embajador, fueron Bélgica, Polonia, Italia, Inglaterra, Panamá, Chile, Colombia, Japón, Canadá, Noruega, Líbano y Paquistán. Fue autor de poesía, narrativa y ensayo sobre literatura y arte. Algunos de sus libros son: Rag. Tintas de abanico (1920), Andamios interiores (1922), Urbe (1924), Poemas interdictos (1927), A la orilla de este río (1964), El paisaje en la literatura mexicana (1944), El arte mexicano moderno (1945), Incitaciones y valoraciones (1957) y Ensayos japoneses (1959). http://www.suafyl.filos.unam.mx/html/Mirada-libro/Maples.html

5 M.Maples Arce 1922

6 http://www.elbalero.gob.mx/historia/html/contempo/reconstru.html

7 A propósito del Estridentismo es fundamental no perderse una lectura crítica, y acaso abrir algunos debates, sobre el magnífico trabajo: El Estridentismo o una Literatura de Estrategia: Luis Mario Schneider, Primera Edición en Lecturas Mexicanas 1997. Consejo Nacional para La Cultura y las Artes ISBN 970-18-0376-0

8 http://www.filosofia.org/aut/001/razacos.htm"

9“El origen del PRI hay que buscarlo en la guerra civil que estalló en 1914. Como repuesta a este conflicto interno, surge una revolución de carácter izquierdista y laico, que más tarde quedaría estabilizada bajo el dominio del Partido Revolucionario Institucional, en el poder desde 1929”. http://www.el-mundo.es/internacional/mexico/historia.html


Oswald de Andrade (1890-1954)


Oswald de Andrade (1890-1954) será quizás el más significativo de los artistas brasileños de su momento. No tanto por la producción poética, sino por sus ideas sobre la antropofagia cultural. Se ha dicho que ha sido mucho más importante su papel en la "militancia" vanguardista[1] que en su producción poética. Pero exagerar esta idea sería una injusticia para con algunas de sus obras, como por ejemplo su trabajo Pau Brasil.
Oswald creía en una estética reductora, una poesía en contra de la estética áurica parnasiana[2]. Pondrá atención en algo que caracterizará mucho a otros poetas de vanguardia, el énfasis en el ojo del poeta que como una cámara irá fotografiando-filmando la realidad que le rodea. Propondrá el concepto de una naturalidad salvaje que ya había sido propuesta por los surrealistas. Pero en lugar de tomar patrones europeas, pondrá absoluto énfasis en la creación de una estética netamente nacional. Todo Pau Brasil sustenta esta idea.
Su obra contará con poemas cortos y directos; cortos en medida y cargados de elementos netamente nacionales como por ejemplo el carnaval, los barrios pobres, las riquezas vegetales. Irá también a lo regional, a describir el paisaje minero. Será evidente el proyecto de re-escribir la nación, partiendo de momentos históricos que serán significativos en la historia del Brasil. Pero si bien el proyecto es netamente nacional, no se priva de introducir elementos de indudable contexto europeo, como por ejemplo el de la flaneur en "Postes da light".
En el "Manifiesto da Poesía Pau-Brasil" (18 de marzo de 1924) Oswald propondrá su propia interpretación de lo que es en sí la poesía. Dirá que la poesía existe en los eventos, es ágil y cándida. Ésta existe, como ya hemos mencionado, en las cosas simples de la vida brasileña, no en espacios áuricos y sublimes. En este enunciado podemos ver el claro corte con la estética parnasiana, que fue un pregonar prácticamente indistinto en los artistas del movimiento modernista. Dirá también Oswald que la poesía está relacionada con cierta ingenuidad, con un cierto "no saber" que va en contra de lo culto y de la academia. También planteará hay que exaltar la originalidad nativa para contrarrestar la academia. El lenguaje poético tiene que carecer de arcaísmo, simple: fruto de mil errores. Una "poesía como somos", dirá Oswald.
Propondrá también un no a la poesía importada, y un sí a la poesía brasileña de exportación. Por último tomará elementos que son ya no exclusivos de la vanguardia brasileña, que será la exaltación a la máquina y a la fotografía porque es un arte que atrapa lo casual. Ya llegando al final, Oswald propondrá que la nueva estética nacerá de la "rotación dinámica de los factores destructivos". Hay que sustituir la perspectiva naturalista (realista) por una perspectiva irónica, intelectual, ingenua y sentimental. Terminará proponiendo de una forma metafórica lo incompleto de movimientos como el futurismo al enunciar que el trabajo de las generaciones futuristas fue "ciclópico".
El otro gran manifiesto de Oswald -y quizás la idea más original y productiva de la vanguardia Brasileña y Latinoamericana- es el "Manifesto antropófogo", 1 de mayo de 1928. Oswald formulará en este manifiesto de una forma violentamente militante y con momentos que nos hacen recordar a las expresiones fuertes de Marinetti, que lo que une a la sociedad brasileña en su totalidad es una antropofagia: social, económica y filosófica. En el marco de su famosa frase "Tupy of not tupy, that is the question" Oswald describe su concepto de lo que es un antropófago:
· Una visión del mundo Anti-eclesiástica, ya que "nunca fuimos catequizados, vimos nacer a Cristo en Belen do Pará".
· Un ser absolutamente natural, que no admite el nacimiento de la lógica. Un ser natural que es la transformación del tabú en tótem.
· Un ser que no reconoce lo urbano, suburbano o rural; un ser que rompe con espacios.
Dirá también Oswald algo que en sí no justificará sus ideas. Rechazará primero a los importadores de teorías enlatadas y culturas europeas en general: no a Napoleón o César. Por otro lado las justificará al constantemente hacer referencia a Freud: al decir que Freud acabó con el enigma de la mujer (medusa, vampira romántica) en relación directa con el psicoanálisis. Algo similar ocurre cuando habla de una antropofagia carnal, sexual y catártica; y que ya teníamos en América el comunismo y la lengua surrealista antes de que llegaran los europeos. Por último, expone que el espíritu local es fuerte ya que se está comiendo las culturas europeas; lo que es de alguna forma una imagen bastante nietzscheana en relaciona a la idea del "súper hombre".

[1] El modernismo brasileño fue un movimiento cultural de amplio espectro, que afectó tanto a la literatura como a las artes plásticas, iniciado en Brasil en la década de 1920. En él convergieron elementos de las vanguardias europeas anteriores a la Primera Guerra Mundial, tales como el cubismo y el futurismo, asimilados "antropofágicamente", es decir, aprovechando de ellos sólo lo que era considerado positivo y adecuado para la realidad brasileña.

El modernismo se caracterizó por el propósito de construir una verdadera cultura brasileña, liberándose de valores europeos: para ello, se requería revisar críticamente las tradiciones culturales brasileñas.[1] El inicio del modernismo brasileño suele datarse en la Semana de Arte Moderno de São Paulo, que tuvo lugar en 1922. Tuvo dos fases: la primera, entre 1922 y 1930; la segunda, entre 1930 y 1945.

[2] Que buscaba un arte aséptico, "el arte por el arte".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Encuentros

Encuentros
Itzel Melinda Sánchez Méndez
Esta exposición asume el nombre de la última serie de pinturas de Itzel: encuentros. Se trata de una selección de diversas imágenes realizadas durante el presente año. Esta muestra está compuesta por una serie de trece pinturas, en su mayoría acrílico y oleo sobre madera y tela. Las obras son investigaciones visuales sobre diferentes técnicas y materiales, que nos hablan del conocimiento acerca del disfrute de una taza de café: los afectos, los encuentros y los desencuentros que se dan entorno a esta cálida bebida.
Todas las imágenes se han elaborado de la misma manera: en la inmediata intuición visual de una imagen en potencia: un sorbo de café. Con esta exposición Itzel quiere mostrar lo que para ella es el café, el ambiente en que se vive, lo que no se ve a simple vista, lo que surge cuando tomamos un sorbo de café: puede ser un recuerdo, un sueño, puede ser un momento agradable y a veces no tanto. El sabor y la esencia de pintar es lo que le lleva a esta exposición.
Itzel realiza sus imágenes con la idea de fusionar géneros y lenguajes: la abstracción y la figuración, es un trabajo personal lleno de metáforas y color donde predominan los tonos cálidos, las texturas, los empastes y las calidades cromáticas tierras. Las imágenes de Itzel presentan a menudo un mundo onírico lleno de aromas, visiones que parecen encaminarse hacia la fantasía provocando una percepción distinta de la realidad, estas imágenes nos hablan de un universo personal donde el mundo es ante todo un enigma.
Sus obras son evidentes, directas y frecuentemente sencillas, que gozan de espacios claros y vibrantes. Dentro de la pintura abstracta, Itzel aporta un registro nuevo, personal, que no rehúye a lo visual. Esta exposición pretende activar un encuentro de emociones y reflexiones que nos obligan ante todo a ver, a prestar atención a los detalles que impregnan nuestra vida diaria, y a saborear una buena taza de café.
Al ofrecer la presente exposición, Itzel, complementa su actividad docente y artística: enseñar con el ejemplo. Vista así, esta exposición propone una doble celebración, la de una artista comprometida y la de una maestra que enseña a aprender.
Manuel Velázquez
Xalapa, Veracruz, Septiembre 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

Cómo perder un camello en el desierto


Reflexiones sobre la exposición Ballenato Nonato, pinturas de Israel Barrón

En la actualidad, cuando nos enfrentamos al análisis de la obra de un artista, la primera pregunta que salta es ¿Qué punto de referencia tomar?
Esto pasa quizás porque los artistas pop y minimalistas desarmaron la narrativa tradicional, rechazaron la definición del arte como objeto sagrado, se revelaron contra su estatus y minaron los criterios de calidad para su estudio.
Se experimentó con los límites, a tal grado que una obra ya no puede concebirse como fenómeno aislado que sigue sus propios imperativos ajena al mundo exterior y al propio mundo del arte.
Actualmente, debemos asumir que el arte surge como respuesta a fuerzas externas e internas (por ejemplo: cambios tecnológicos o la influencia de los medios masivos de comunicación o intereses formales y visuales). Como lo sugirió Lyotard, la narrativa maestra se ha sustituido por muchas narrativas que pueden solaparse pero no tienen por qué coincidir.
Así, intentando explorar una respuesta ante la pintura de Israel Barrón, se abren dos posibilidades:
La primera posibilidad se mueve dentro de los referentes más influyentes del arte contemporáneo: arte & cultura de masas y arte & objeto cotidiano.
Estos conceptos están descritos por Eleanor Heartney, en el primer caso, como la persistencia dentro del arte contemporáneo, después de Andy Warhol, por abordar temas relacionados con la cultura de masas, la realidad globalizada y mediática, y la relación entre realidad y tele-realidad. En el segundo caso, nos avisa que se trata, a partir de los readymades de Duchamp, de la redefinición del arte como algo semejante a cualquier objeto cotidiano, cuya situación se observa en el uso que artistas contemporáneos hacen de objetos industriales y encontrados, y cuya huella se aprecia en el interés que éstos sienten por definir cómo el contexto determina el significado.
En el caso de la obra de Israel Barrón los cuadros están compuestos por juguetes propios de los cómics y de las teleseries, objetos que nos hablan de una producción industrial, pero que por lo menos en apariencia están dotados de ánima. Son objetos que recupera de tiendas y bazares de segunda mano, y que utiliza como personajes importantes en sus obras. Estos objetos se nos presentan con fondos de colores planos, en una especie de soledad y abandono.
Las personas en sus obras han sido sustituidas por imágenes características de la sociedad posindustrial en la que vivimos. Sin embargo, estos juguetes parecen conectarse con relaciones concretas o con causas y consecuencias. En este sentido, se han convertido en signos de un mundo dominado no por personas y acciones reales, sino por meras simulaciones. El tímido armadillo amarillo atisba desde su semilla-coraza los posibles peligros del mundo exterior.
La celebración de objetos o juguetes, que se consideraban fuera de los parámetros de la apreciación estética dentro del arte tradicional, vinculan su obra a las contribuciones de Warhol en el arte contemporáneo. Barrón ha captado ese infantilismo de la cultura de nuestros días: la añoranza de una eterna niñez y la visión de que los años nos alejan del paraíso. Los muñecos parecen símbolos de esa niñez perdida ¿Miedo a crecer? ¿Síndrome de Peter Pan? Quizá.
En las obras, también aparecen frases, textos completos que rompen el proceso habitual de lectura visual de una obra plástica, de tal modo que dejan de ser vínculos transparentes entre imagen e idea. Los espacios que ocupan recuerdan a los subtítulos de las películas o a las historietas populares, pero el significado del texto no permite una mejor comprensión de la imagen, sino que altera o dispersa el sentido de la misma.
Imágenes y textos confunden adrede, así en una de las pinturas: un burro de plástico se pregunta cómo perder un camello en el desierto. La trampa consiste no en lo absurdo de imagen y frase, sino en lo paradójico que resulta el intento de buscar un sentido en esto. La pintura es un retruécano discursivo, una artimaña que permite al espectador ver lo absurdo que resulta a veces la búsqueda de significado.
Este artista ha vinculado su estilo a la nueva corriente realista pero sin apegarse de todo a ella, pues la marca del pincel y el gesto expresivo se asoma en sus obras. La factura de sus piezas es poderosa, la habilidad adquirida como ilustrador se denota no sólo en el trazo sino en el tratamiento de las imágenes. Israel apuesta una vez más por la pintura y por su forma más tradicional: la representación figurativa.
El legado de los readymades de Duchamp en sus pinturas es más complejo de definir. Por un lado Barrón no presenta los objetos tal cual como obras de arte; por otro lado, como se sugiere anteriormente, presenta muñecos vulgares como una prueba que el objeto más humilde puede ser de interés para el arte. Tal actitud tiene mucho en común con el dadaísmo y con Duchamp: la idea de que el arte no reside en el objeto, sino en el significado que éste puede generar.
La segunda posibilidad para intentar una respuesta ante la obra de este artista se presenta cuando lo interrogamos sobre su trabajo, esboza una sonrisa y responde que el tema principal es la memoria.
¿Pero de qué memoria estamos hablando? ¿De una memoria personal o inventada?
La memoria funciona como un pretexto para comprender la interioridad, pues la memoria, presupone la idea de que el sujeto entra en el mundo desde sí mismo, desde sus recuerdos. Recordar es una tarea donde el que reflexiona se proyecta vitalmente sobre hechos pasados y los maneja con “familiaridad”. Una cosa es hablar de una historia imaginada, otra es la vivencia.
La memoria en los cuadros de este artista funciona como detonador de nuevas lecturas, una trampa con la que busca invitarnos a escudriñar sus obras. Al intentar esto se explica al otro pero se comprende a sí mismo.
La ironía no está exenta en su obra, la introspección que significa recordar, permite al artista burlarse de sus propios recuerdos y volver a jugar: el Mil Mascaras finalmente tras las rejas.
La imaginación de este artista nos ofrece imágenes de lo cotidiano en situaciones que constituyen una plataforma para verlas de otro modo. Así, sus pinturas son el resultado de un proceso activo donde los muñecos se sitúan en contextos sin sentido, son la formulación de un mundo donde su comprensión empieza por lo absurdo.

Manuel Velázquez
Xalapa, Veracruz
Agosto 2009

Pinturas de Israel Barrón


BOLETIN DE PRENSA

Ballenato Nonato
Pinturas de Israel Barrón

Inauguración jueves 27 de agosto, 20.00 Hrs. 2009
Instituto de Artes Plásticas
Universidad Veracruzana
Avenida Primero de Mayo No. 21 Col. Obrero Campesina, Xalapa, Veracruz

Ballenato Nonato , reúne las últimas pinturas y obra digital de Israel Barrón, uno de los jóvenes artistas egresado de la Facultad de Artes Plásticas de la UV, autor de una obra pictórica de tipo realista.
Este artista nace en la Ciudad de Pachuca, Hidalgo el 6 de febrero de 1974. De 1994 a 1999 estudia en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana en la opción Pintura. Del 97-98 se hace acreedor de la beca del Instituto Veracruzano de la Cultura en la modalidad de Jóvenes Creadores. En 1999 obtiene Mención Honorífica en la Tercera Bienal del Sureste Joaquín Clausell. En 2007 le es otorgada una Mención Honorífica en la Bienal de Artes Plásticas que otorga el Gobierno del Estado de Chiapas. De igual modo, es invitado a una Residencia Artística en Prokuplje, Serbia. En el mismo año se publica el libro de cuentos “Cuadros con Descuento” basados en su obra plástica.
Israel Barrón ha expuesto de forma individual en más de veinte ocasiones en distintas ciudades del país como son Xalapa, Puerto de Veracruz, Ciudad de México, Pachuca y Tuxtla Gutiérrez. Y en el extranjero en Victoria Ville, Québec, Canadá y en Yokohama, Japón. Cuenta con más de 41 exposiciones colectivas en México, Canadá, Estados Unidos y Serbia. Actualmente es catedrático en la Universidad Cristóbal Colón y es titular de los Talleres de Dibujo y Pintura del Instituto Veracruzano de la Cultura.
Ballenato Nonato será inaugurada el jueves 27 de agosto del presente año, en el Instituto de Artes Plásticas, de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, Veracruz.
Esta exposición consta de pinturas y obra digital sobre papel, en su mayoría de mediano y pequeño formato, trabajadas de manera realista.
La serie Ballenato Nonato se destaca por la representación de juguetes, objetos que se consideraban fuera de los parámetros de la apreciación estética dentro del arte tradicional, y que vinculan su obra a las contribuciones de Andy Warhol en el arte contemporáneo. Israel Barrón ha captado ese infantilismo de la cultura de nuestros días: la añoranza de una eterna niñez y la visión de que los años nos alejan del paraíso. Los muñecos parecen símbolos de esa niñez perdida.
Este artista ha vinculado su estilo propio a la nueva corriente realista pero sin apegarse del todo a ella, pues la marca del pincel y el gesto expresivo se asoma en sus obras. La factura de sus piezas es poderosa, la habilidad adquirida como ilustrador se denota no sólo en el trazo sino en el tratamiento de las imágenes. Israel apuesta una vez más por la pintura y por su forma más tradicional: la representación figurativa.
Para el público interesado en conocer la obra y dialogar con el artista habrá una cordial recepción, el día de la inauguración.
La muestra estará abierta de manera gratuita hasta finales de septiembre.
Si quieres conocer más sobre la obra de Israel Barrón consulta las siguientes direcciones:
http://www.barronartistaplastico.blogspot.com/http://www.flickr.com/photos/barronilustrador/

jueves, 13 de agosto de 2009

LA FORMA MÍNIMA, primer capitulo (borrador)


Posgrado en Artes Visuales
Universidad Nacional Autónoma de MéxicoEscuela Nacional de Artes Plásticas
Facultad de Arquitectura
Instituto de Investigaciones Estéticas

La Forma Mínima
Análisis de las estructuras formalmente minimizadas en el minimalismo y el arte contemporáneo y su aplicación en la producción artística personal

Lic. Manuel de Jesús Velázquez Torres
Junio 2009
Universidad Veracruzana
Instituto de Artes Plásticas

Índice tentativo
Índice de imágenes
Introducción
Capítulo l: Antes y después del minimalismo
1.1. El minimalismo
1.1.1 Origen
1.1.2. Conceptos
1.1.3. Características principales
1.1.4. Los autores y las obras
1.2. Tendencias de máxima minimización en el arte contemporáneo
Capítulo ll: La forma mínima
2.1. Antecedentes la crisis de la Modernidad: la especificidad en la pintura
2.2. ¿Porqué la reducción estructural?
2.2.1. ¿Otra vez el minimalismo?
2.2.2. El concepto de forma mínima
2.2.3. ¿Es posible hablar de vacío de contenido?
2.2.4. El compromiso con la expresión
Capítulo lll: El proceso creativo en la producción pictórica personal
3.1. Tres teorías sobre el proceso creativo
3.2. La importancia del proceso en la producción artística
3.3. El proceso de máxima minimización en el proyecto la forma mínima
3.3.1. La literalidad y especificidad
3.3.2. La estructura primaria
3.3.3. Las técnicas, los materiales y los soportes
Conclusión
Bibliografía

Capítulo l
Antes y después del minimalismo

El presente capítulo se basa principalmente en reflexiones hechas a partir de la exposición Antes y después del minimalismo, un siglo de tendencias abstractas en la colección Daimler Chrysler (visitada por internet[1]), expuesta del 22 de mayo al 8 de septiembre del 2007, en el Museu d’Art Espanyol Contemporani de Palma, España, organizada en estrecha colaboración con la Fundación Juan March.
La muestra ofrece, por primera vez en España, una selección de las tendencias minimalistas de los años sesenta que pueden rastrearse tanto en el contexto de sus antecedentes históricos como en propuestas artísticas contemporáneas. La selección de obras expuestas tiene su origen en el concepto de la serie de exposiciones que bajo el título Minimalism and After se han venido presentando al público de manera sistemática desde el año 2000[2] en España. El concepto de esta exposición y el texto escrito para tal efecto, por la Dra. Renate Wiehager[3], Directora de la Colección DaimlerChrysler, ha llevado a perfilar de manera significativa el contenido del presente texto.
En su presentación, la Dra. Renate Wiehager[4] considera que los planteamientos formalmente “minimizados” y la abstracción geométrica característica de la obra minimalista deben buscarse también en el ancho caudal de las tendencias abstractas y constructivistas nacidas en Europa a principios del siglo XX, así como en los artistas que han trabajado o trabajan actualmente desde la gramática de la abstracción o en diferentes tendencias.
Desde la misma perspectiva, la propuesta fundamental de este capítulo es ubicar los conceptos del reduccionismo formal y de la abstracción geométrica al lado del minimalismo clásico como fenómenos artísticos interrelacionados. Además de relacionar las propuestas de máxima minimización europea y norteamericana de manera conjunta. La intención consiste en plantear los efectos históricos del reduccionismo estructural que comienzan con la Bauhaus[5] y el constructivismo[6] en los años treinta y que continúa con el minimalismo surgido en Estados Unidos en los sesentas hasta el arte contemporáneo internacional (incluyendo aquellas obras que corresponden a otros periodos, como el arte conceptual, pero que utilizan la reducción estructural como un método para la creación de sus obras).
Para los fines de esta investigación el minimalismo es más un “procedimiento” que una escuela cuyos límites cronológicos abarcan más de un siglo. A este “procedimiento” le llamaremos forma mínima o minimal común denominador e intentaremos plantearlo como una conducta asumida por muchos artistas antes y después del minimalismo norteamericano de los años sesenta[7].
De manera explícita, no nos limitaremos a analizar sólo a los artistas norteamericanos de la primera época del minimalismo que están ampliamente representados en diversas investigaciones. En vez de ello, centramos nuestra atención, por un lado, en los procedimientos del minimalismo, en el minimalismo “avant la lettre”, y, por otro, en su repercusión inmediatamente posterior.
¿Qué características básicas impulsaron los artistas minimalistas de 1960? ¿Dónde se presentan las contribuciones más esenciales del reduccionismo estructural? ¿Qué encuentros y paralelismos históricos se producen? ¿Cuál es su eco en el arte contemporáneo? ¿Cómo podemos formular la influencia del minimalismo en el arte contemporáneo internacional?
Nuestras reflexiones se inscriben en esta perspectiva ampliada que engloba escultura, instalación, pintura y objetos.

1.1. El minimalismo

El minimalismo histórico se relaciona con artistas[8] que a principios de los años sesenta trabajaban en EEUU buscando una redefinición de la obra de arte en su relación con el espacio y con el observador. El minimalismo es un estilo basado en la simplicidad de los elementos, en las estructuras y proporciones simples, las formas elementales y las yuxtaposiciones seriadas.
Los materiales empleados para producir su obra generalmente eran industriales y de factura mecánica y el artista apenas la trabajaba manualmente. Las formas de producción del arte minimalista se crearon en oposición al informalismo y los gestos pictóricos subjetivos de los años cincuenta. En esa época, sus propuestas abarcan lo “no relacional”, lo “antijerárquico” y la “anticomposición”.
Posteriormente, el minimalismo se extiende como fenómeno global comprendiendo distintas propuestas en paralelo, además de la pintura: la arquitectura, la escultura, la música, la danza y la literatura.
El término “arte minimalista” fue propuesto por el filósofo Richard Wollheim en 1965 para referirse al bajo contenido visual de las pinturas negras[9] (fig. 1) y las pinturas de campos de color[10] de Ad Reinhardt, las pinturas combinadas[11] de Rauschenberg y de los ready-made[12] de Duchamp (fig. 2). Las primeras obras de Reinhardt[13] evitaron la representación y mostraron un alejamiento de los objetos y las referencias externas.
Su trabajo evolucionó desde composiciones con formas geométricas, a trabajos en distintas tonalidades del mismo color (todo rojo, todo azul, todo blanco).
El filósofo del arte Richard Wollheim, en su ensayo “Minimal Art”, trató de caracterizar con este término al mínimo contenido visual o forma mínima de algunas propuestas del arte norteamericano del siglo XX. De esa manera se acuñaron otras expresiones que intentaron definir el mismo fenómeno: ABC Art, Primary Structures, Rejective Art, Cool Art o Reductive Art.
Cinco artistas: Carl Andre (fig. 3), Sol LeWitt (fig. 4), Dan Flavin (fig. 5), Donald Judd (fig. 6), Robert Morris; proponen las primeras esculturas y objetos murales geométricos seriados, intentando resaltar sus dimensiones puras y su concreta materialidad. A esos artistas se refiere en principio el término histórico de “arte minimalista”, que en Europa se introdujo en 1968 con la muestra homónima en el Gemeente museum de La Haya.
Posteriormente, el término minimalista acabó por referirse casi exclusivamente a los objetos tridimensionales desarrollados por escultores reduccionistas norteamericanos, cuyo progreso eclipsó a las manifestaciones pictóricas. La pintura pasó durante un tiempo a segundo plano, puesto que, el cuadro que durante siglos había sido el objeto y el enfoque principal de la concepción artística, parecía haberse desacreditado.
La pintura minimalista[14] fue una radicalización del programa reductor comenzado por algunos de los pintores de la abstracción postpictórica principios de los sesenta. Así, las obras producidas a finales de los sesenta por Olitski (superficies enfáticas) y Kelly (paneles de color) están dentro de la tendencia minimalista; pero ya en la segunda mitad de los años sesenta emerge un nuevo concepto de minimalismo, abarcando una gama más amplia de medios artísticos; posteriormente, en los años ochenta, se produjo una renovación de la pintura minimalista con las tendencias Neo-geo y post-minimal.

1.1.1 ORIGEN

El minimalismo tiene sus orígenes en obras de Constantin Brancusi (Fig. 7), Alexandre Rodchenko y Vladímir Tatlin (fig. 8) en las que ya aparecía la idea de reducción estructural y máxima minimización. Para otros autores las más tempranas fuentes del minimalismo se encuentran en las obras suprematistas de Kasimir Malevich y Piet Mondrian.
En 1965, el teórico y artista Donald Judd publicó un artículo en la revista Specific Objects en el que exponía las razones por las que abandonaba la pintura en favor de la escultura como soporte para expresar sus ideas de absoluta objetividad. Ese mismo año, Richard Wollheim emplea por vez primera, el término ‘minimal’ para referirse a obras reduccionistas.
El artista minimal sitúa sus referentes creativos en el propio objeto artístico alejándose de esta manera de toda interferencia con el mundo exterior.
A principios de la década de 1960 surgió una generación de artistas radicales que adoptaron el manejo de objetos tridimensionales como medio para exponer sus ideas; entre sus principales exponentes estaban el propio Donald Judd, Carl Andre, Robert Ryman (fig. 9), Dan Flavin, Stephen Antonakos (fig. 10), Sol LeWitt, Ad Reinhardt, Josef Albers, Barnett Newman, Ellsworth Kelly, Frank Stella, Jules Olitski, Kenneth Nolan, Jack Youngerman, Robert Morris (fig. 11), Tony Smith, Larry Bell, John McKracken, Agnes Martin, Brice Marden, Larry Poons, Ald Held, Morris Louis, Mark Rothko, Mathias Goeritz y Richard Serra (fig. 12). Crearon una serie de obras, que definían como estructuras o sistemas, en las que el predominio de las formas geométricas elementales y de los materiales más rudimentarios era absoluto.
El minimalismo en EE.UU. surge como una reacción contra el subjetivismo y emocionalismo del expresionismo abstracto con su énfasis en la improvisación y la espontaneidad, proponiendo en su lugar un arte totalmente preconcebido, de ejecución anónima y de gran claridad, rigor conceptual y simplicidad.
En 1951 se presentó una exposición en el Museum of Modern Art de Nueva York en el que se exhibieron obras de los artistas que conformaban el movimiento definido con el nombre de expresionismo abstracto. La muestra fue todo un éxito, paradójicamente, todo un fracaso para los artistas quienes pretendían con sus trabajos una crítica profunda a las bases de esa sociedad que ahora los aplaudía.
Transcurrieron los años 50 y nada cambió en la sociedad moderna, por el contrario, el avance de la cultura de masas fue cada vez mayor, la sociedad del consumo, la producción en serie, la tecnología y la moda dieron lugar a movimientos artísticos como el Pop-Art, "efímero, popular, barato, producido en serie, joven, ingenioso", según palabras del británico Richard Hamilton, artista perteneciente al movimiento.
Durante la década de los sesenta un grupo de artistas levanta un nuevo frente a las tendencias predominantes, encabezadas por el Pop-Art, en pleno auge, y propone una corriente estética en la que predominarían colores puros y formas geométricas simples.
En el campo de la escultura apoyaron estas ideas obras de Mathias Goeritz (fig. 13), Robert Morris, Larry Bell (fig. 14), Morris Louis (fig. 15), Roni Horn (fig. 16) Carl Andre, Dan Flavin, Sol LeWitt y Richard Serra, quienes diseñaron una serie de estructuras en las que predominaron de manera categórica formas geométricas.
El minimalismo rechaza las premisas del expresionismo abstracto, el subjetivismo, la carga emotiva, la improvisación y la espontaneidad, son sustituidas por un arte preconcebido, conceptual, simple, de ejecución anónima. El Pop-Art, es criticado por su colorismo, la exagerada importancia brindada a los medios de comunicación y el fenómeno de lo comercial.
Los minimalistas reducen a la "mínima" expresión los elementos de su arte. En el caso de la pintura, es conocida como “pintura del silencio” ya que las obras se apartan del "ruido" de la sociedad de consumo, se oponen al “bullicio” del Por-Art.
Así, a mediados de los años ochenta, a partir de la exposición Peinture abstraite[15] celebrada en 1984 en Ginebra, los artistas vuelven a establecer relación con el arte concreto[16] y la abstracción geométrica. Se trata de una relación con frecuencia influida por una mirada subversiva e irónica. Esta exposición fue el principio de un movimiento se denomino “Neo Geo” o “Nueva geometría”.
Los Zürcher Konkrete (los Concretos de Zúrich), fueron un grupo suizo de artistas fundado en 1937 por Max Bill (fig. 17), antiguo alumno de la Bauhaus. El Arte concreto, una tendencia geométrico-abstracta internacional, es un arte puramente racional, autorreferencial, sin lirismo ni relación a la naturaleza, que sigue un plan formulado antes de su ejecución y se configura a partir de elementos básicos: formas geométricas simples, línea y color.
Uno de los artistas de este movimiento fue Armleder[17](fig. 18), quien se relaciona en sus comienzos con el movimiento Fluxus[18]de Ginebra, sus obras se contraponen al arte expresivo, para la Dra. Wiehager: formulan desaires a las mudas existenciales de los accionistas de Viena, al culto a los “Neue Wilde” de Alemania, sobre la “Transvanguardia” en Italia o sobre la “Bad Painting” en Estados Unidos.

1.1.2. CONCEPTOS

La obra minimalista insiste en manifestarse mediante formas puras, poco expresivas, carentes de gestualidad y de tema tratando de lograr la factura impersonal, como reacción contra la preeminencia del expresionismo abstracto (fig. 19).
Para conseguir la reducción formal deseada el objeto minimalista, de un estilo purista y estricto, se despoja de todo adorno decorativo y se remite a las relaciones del espacio circundante que se resaltan ya sea por el efecto específico de la luz sobre el material, como por la expansión del volumen.
Las obras del minimal art se relacionan con diversas experimentaciones escultóricas y pictóricas en las que se da una fuerte base geométrica, el uso de colores industriales planos y las formas elementales.
La primera ambición de las obras minimalistas fue la de combatir la parte de ilusionismo que se daba en la escultura tradicional; se eliminó cualquier posible interpretación ulterior a favor de la sola percepción inmediata de la obra, imperando el orden, la simpleza y la claridad.
Otras características de estas obras son la gran escala, la concepción de la obra en función del propio espacio interior donde tenía que exponerse, la relación espacial objeto-sujeto, el uso preferente de formas reductibles y primarias consideradas como un todo, el sistema modular que imprime rigidez y uniformidad a la composición y, así mismo, la participación de una metodología serial, que permite que los elementos se dispongan unos cerca de otros dando lugar a una continuidad y sucesión de los mismos (fig. 20).
Son estas características las que confieren a las obras una poética rígida, fría, de una gran claridad estructural a la que se une la del color pretendiendo que el espectador dedique más tiempo a reflexionar sobre la obra que a contemplarla. Debido a que esos objetos no presentan virtualmente ningún incidente y en apariencia tampoco complejidad los espectadores los encontraron inertes, estériles y aburridos.
Cuando se estudia un objeto con tan poca atracción visual como un cubo de acero, el interés estético tiende a virar de las relaciones internas a las externas; por ejemplo, la relación entre nuestro concepto ideal y mental de “cubo” y la forma y la iluminación constantemente alteradas del cubo mientras lo contemplamos y nos movemos a su alrededor (fig. 21).
Otro aspecto a tener en cuenta es la relación entre el objeto artístico y el espacio negativo de su ubicación arquitectónica.
Gradualmente, los minimalistas fueron creando una escultura que se ajustase a galerías determinadas, en consecuencia la instalación total se transformó en el foco fundamental de atención en vez de los elementos individuales que la componían. Como resultado las exposiciones de arte se hicieron intransferibles y dependieron de la capacidad del artista para repetirlas.
La mayoría de las obras minimalistas eran fabricadas por compañías industriales que trabajaban siguiendo las instrucciones del artista haciendo evidente la “despersonalización” y carencia de cualquier gesto o huella particular; por esta razón, y en este contexto se prefiere el término “objeto de arte” que “obra de arte” (fig. 22).
Para los minimalistas el rol de las instrucciones era el equivalente a la partitura en música. En apariencia los “objetos” del minimal art se parecen mucho al mueble modular, a los aparatos caseros y a las formas austeras de la arquitectura “funcional” (fig. 23).
Al ejemplificar “lo Standard”, la repetición y la repetitividad, reflejan fielmente el carácter de la sociedad industrial de occidente. Igualmente la popularidad de los procesos sistemáticos y de los pedidos en serie del arte norteamericano de la década de los sesenta evoca la lógica de las ciencias aplicadas y la administración de empresas.
La estética del minimalismo es una “estética de la limpieza” que ejemplifica los valores de aseo y seguridad de la clase media.
Durante la segunda parte de los sesenta la hegemonía de esta estética comenzó a declinar ya que los artistas comenzaron a escapar del reduccionismo que rápidamente produjo telas en blanco y objetos mudos (fig. 24 y 25).

1.1.3. CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES

Las principales características del minimalismo son: máxima inmediatez subrayando la importancia del todo sobre las partes, superficies inmaculadas, colores puros, formas simples y geométricas realizadas con precisión mecánica, y la utilización de materiales industriales de la manera más neutral posible de modo que no se alteren sus calidades visuales.
A partir de esto se pueden determinar las características generales:
· Ausencia de contenido formal (estructuras no relacionales).
· Abstracción total: las obras operan sólo en términos de color, superficie y formato.
· Carácter "opaco" (negación de calquier efecto ilusionístico) y literal (conforme a su verdadera naturaleza, la pintura es sólo "pigmento específico" sobre una "superficie específica").
· Máxima sencillez.
· Utilización directa de los materiales que son mínimamente manipulados.
· Empleo de distintos materiales a fin de explotar la interación de sus características físicas.
· Creación de contrastes como brillante-mate, suave-áspero, opaco-transparente, y grueso-fino.
· Comúnmente, telas de gran formato sin marco y predominio de formatos y colores neutros.
· En escultura: formas semejantes a cubos, pirámides o esferas, organizadas en ángulos rectos, generalmente en series.
· En pintura: superficies enfáticas monocromáticas, generalmente pintura blanca sobre fondo blanco (Ryman) o de otros colores (Olitski) apenas modificadas con líneas y puntos casi imperceptibles (Martin), por marcas cerca del borde (Olitski) o por pincelazos (Ryman).
· Pintura empastada con efectos de jaspeado (Olitsky) o a base de gruesas pinceladas paralelas (Ryman), a fin de acentuar el carácter literal.

1.1.4. LOS AUTORES Y LAS OBRAS

Carl Andre
Carl Andre elaboró las bases de su carrera artística partiendo de esculturas de madera, concebidas para exponerlas en el suelo. Le interesaba la escultura como “Lugar” (fig. 26).
Esta concepción de “Escultura como lugar” puede parecer extremadamente moderna, pero muestra al mismo tiempo características ancestrales. En muchas de las esculturas para exteriores de Andre se pueden reconocer reminiscencias de la sencillez elemental de los monumentos del paleolítico (fig. 27).
Cuando empezó a exponer hacia mediados de la década de los sesenta no se entendió fácilmente su obra; la mayoría de los visitantes de la primera muestra del artista, ni siquiera se atrevieron a entrar en la galería: todo el suelo estaba cubierto de losas de cemento excepto en algunas áreas que dejaban entrever el piso de madera; el espectador tendría que caminar sobre las losas para entrar en la galería, pero para el público de 1967 eso era demasiado pedir (fig. 28).

Larry Bell
Larry Bell en 1962 había desarrollado un método único para el revestimiento de vidrio al vacío que permitía en la producción de superficies de cristal transparente altamente reflectantes (fig. 29).
La obra de Bell mostraba una preferencia por las formas cúbicas combinaba la complejidad visual del Op Art con la rigidez formal de la escultura Minimalista. Bell prefería la recepción de varias impresiones simultáneas en un mismo objeto y demostraba tener una noción más lúdica de la pieza minimalista.
Las obras de Bell estaban claramente relacionadas con el espacio en el que se instalaban o para el que se concebían, es decir definían su propia materialidad en el. Así interactuaban tanto con el entorno como con el observador, a veces multiplicando la imagen de ambos, otras veces plegando a uno dentro del otro.
Las esculturas de este artista cambian constantemente por causa de factores ajenos como la arquitectura o la naturaleza, que se reflejan en ellas con diferentes tamaños y colores, dependiendo del lugar en que se encuentran (fig. 30).

Ronald Bladen
El hecho de ser mayor en edad que la mayoría de los escultores asociados con el minimalismo y provenir de un ambiente social culto lo convirtieron en una figura con autoridad para muchos de ellos, así como para los artistas a los que impartió clases en la Parson School of the Sign.
En los años cuarenta estuvo implicado en varios movimientos políticos y literarios de ideología anarquista que culminaron en la Beat Generation.
Bladen había sido durante la mitad de su vida un pintor aclamado; por eso, sus críticas sobre pintura eran valoradas y respetadas tanto como sus opiniones sobre escultura.
La personalidad de Bladen acabo reflejándose en sus esculturas, que ponían claramente en relieve sus convicciones (fig. 31 y 32).

Dan Flavin
Comenzó su carrera como artista a finales de la década de 1950 con cuadros no figurativos, a principios de los sesenta experimenta con la luz eléctrica, especialmente con tubos fluorescentes aprovechando las limitaciones del medio para extender el concepto de luz, su funcionamiento y la forma en que se percibe. Así, siguiendo esos simples principios, cambia la configuración del espacio que ocupa la obra en una forma extremadamente compleja.
Cuando delineaba una propuesta para un lugar específico solía usar combinaciones de tubos dispuestos en series simples que se apoderaban del espacio de la exposición.
En sus instalaciones lumínicas, las esquinas perdían su función, el resplandor de las luces alteraba la percepción del espacio de la habitación, recubriendo todo con un manto luminoso y pulsante. Así los espectadores experimentaban una metamorfosis en el tono de su piel y se sentían inmersos en una silenciosa calma (fig. 33 y 34).

Donald Judd
Recibió una sólida formación académica durante las décadas de 1950 y 1960 obteniendo licenciaturas en arte, historia y filosofía, lo que llevo a convertirlo en el líder teórico del minimalismo: su ensayo “Specific objets”, publicado en 1965, fue considerado por muchos historiadores del arte como el primer manifiesto del minimalismo.
La meticulosa instalación de sus trabajos fue siempre de gran importancia para Judd, quien se solía quejar de la naturaleza temporal e improvisada de las exposiciones de las galerías (fig. 35).
En 1964 comenzó a utilizar el plexiglas lo que complico muchísimo la percepción de sus piezas. A partir de ese momento surgió también el juego entre volúmenes, masas abiertas y cerradas, entre reflejos transparencias (fig. 36).
En esos años, la relativamente limitada ofertas de tipos de pintura industrial obligaba a Judd y a otros artistas a restringir en gran medida el colorido de sus obras, lo que sin embargo constituía otras de las características del arte minimalista: la eliminación del “Toque del artista”.
Era el mundo industrial el que elegía los colores, no el mundo del arte.

Sol LeWitt
Su obra de los años sesenta debe ser considerada como excepcional ya que sirvió de puente entre la abstracción formal y el conceptualismo.
Entre 1964 y 1967, la trayectoria artística de Lewitt se vio sometida a cambios drásticos. Después de haber abandonado la pintura en 1963, comenzó a construir objetos sueltos en su mayor parte de madera terciada: estructuras reducidas a la mínima expresión que colgaban de la pared o se exponían directamente en el suelo.
En 1965 desarrolló su primer modular basado en la forma del cubo. A partir de ese momento decidió pintar todas sus obras de blanco, la mayoría construidas industrialmente con materiales como el acero o el aluminio.
Un año más tarde, comenzaba el primero de sus proyectos en serie y abandonaba así el discurso de minimalista, basado en objetos. Con ello se convertía en uno de los primeros artistas conceptuales de Nueva York.

Robert Mangold
Algunos de sus últimos dibujos y pinturas recuerdan lejanamente a los cuadros abstractos de Frank Stella, con sus piezas centrales cortadas y troqueladas, aunque los cuadros de Mangold resultan más bien intuitivos, resultado de una investigación personal.
Como seña de identidades puede señalar el trabajo con lienzos cuyas formas geométricas aparecen a veces distorsionadas, Rectángulos, cuadrados y círculos. Se suelen mostrar imperceptibles, desfigurados o recortados; así se pone de manifiesto una fragmentación de la mirada que tiene su punto de partida en la experiencia del artista frente al paisaje urbano. Como contraposición el artista asociaba los esbozos de curvas sinuosas con las vivencias en plena naturaleza.
Ante la cuestión del carácter de objeto de sus obras, Mangold respondió: “Tiendo más bien a considerar la pintura como una combinación de superficie y forma más que como un objeto.”
Mangold presentaba todos los elementos del cuadro en un hipotético nivel plano pero conseguía sin embargo la impresión de profundidad espacial. Esto muestra que incluso en el caso de una disposición clara y objetiva de todos los elementos no se pueden evitar un resto de ilusionismo en la pintura. Así el artista juega con elementos como la forma, el color, la línea y la superficie que desde el punto de vista del observador se transforma continuamente. Las formas en apariencia geométrico-esquemáticas se unen en cuadros de Mangold, formando campos ópticos fluidos y continuamente cambiantes

Robert Morris
En 1960 se muda de San Francisco a Nueva York comenzando a construir sus primeras esculturas reducidas. Al mismo tiempo se matriculó en historia del arte en el Hunter College; a finales de ese año publicó “Notes on sculpture” en ArtForum, el artículo con el que se convirtió en el teórico del arte minimalista por excelencia. Fue el primer artista minimalista en desarrollar una teoría concisa sobre la recepción de su trabajo. A diferencia de la mayoría de sus colegas de movimiento no se limitó a seguir una única dirección, sino que exploró diferentes posibilidades, y trabajo simultáneamente con diversos medios. Debido a sus orígenes como actor y bailarín muchos de sus trabajos tratan de una forma u otra el proceso de hacer y percibir.
En 1964 ningún otro artista de Nueva York hacía obras de una simplicidad tan aplastante como las piezas en madera terciada de Morris. Su objetivo manifiesto fue eliminar todas las relaciones internas innecesarias de la escultura y trasladar el centro de atención al espacio y a los espectadores.
Al contemplar sus obras, el propio acto de percepción se vuelve reflexivo. Tan simples como posibles, las estructuras de Morris cambian su apariencia dependiendo de la perspectiva del público y su situación en el espacio de la galería (fig. 41, 42 y 43).

Robert Ryman
Su obra pretendía sobre todo dejar algo claro: no hay “Pinturas blancas”. Si el espectador ve simples lienzos en blanco es que no ha entendido su trabajo. Otros elementos de la composición eran para él la elección del material (telas, PVC, papel) la decisión de tomar un soporte u otro, la mayor o menor distancia de la pared o la paleta reducida. El artista adopto el formato cuadrado como forma preferida para sus obras porque no estaba especialmente interesado en enfatizar una dirección vertical u horizontal.
La figura neutral del cuadrado le servía perfectamente en sus investigaciones sobre la naturaleza de la pintura. Ryman rechazó el ilusionismo tradicional del género, el artista prefería presentar el cuadro u objeto en su propia y simple presencia, desposeído de todo valor representativo o ilusionista. Sus cuadros son evidencias visuales de variaciones de un tema y su color blanco nunca es el mismo: a veces se trata de un tono sólido y mate, a veces se alteran las capas opacas y transparentes; en ocasiones cubre un delgado velo de PVC con gruesas pinceladas, otras un lienzo de lino sin tensar.
Si observamos sus pinturas colgadas de la pared, parecen similares, sino idénticas, pero cuando nos acercamos comienza a apreciarse la diferencia (fig. 44 y 45).

Richard Serra
Después de haber estudiado en la universidad de California, se graduó en 1961 en literatura inglesa. Para ganarse la vida comenzó a trabajar en una empresa siderúrgica de la costa oeste. Después de hacer un master en Yale en 1964, se fue a Europa y en 1966 se muda a Nueva York, donde continúa viviendo y trabajando hasta hoy en día.Muchas de sus obras provienen de la acción directa del artista al seleccionar material y explorar posibilidades como la transformación, deformación, pérdida de integridad o el equilibrio físico. Sus esculturas suelen estar hechas de materiales corrientes. Su obra muestra desprecio por el preciosismo o peor aún, por los acabados perfectos.
Existe también el elemento de peligro potencial de que la obra pudiera llegar a derrumbarse. Esa precariedad se convirtió progresivamente en una seña de identidad de la obra de Serra.
En su obra más reciente, hecha de acero especialmente tratado para resistir la intemperie, ha cambiado las propiedades de la escultura que inicialmente la inspiraban para crear obras que muestran increíbles logros de concepción y fabricación. En estos trabajos lleva su propia estética al límite, ejecutándolos con mayor claridad y habilidad posibles.

Jo Baer
Como muchos otros artistas de su generación, tenía una sólida formación académica era licenciada en biología y graduada en psicología fisiológica.
Su pintura revela un profundo conocimiento de la percepción fisiológica como su fascinación por los mecanismos del fenómeno óptico casi todas las pinturas de la artista comparten un tema recurrente: una banda de tono negro que marca el perímetro físico del lienzo (fig. 49), con un estrecho borde interior de un color generalmente mas claro. La obra de Baer puede considerarse una abstracción de la retina provocada por los contornos de delicados tonos rojos, verdes o azules que actúan como obturadores o aberturas. En estos cuadros que usan la luz de una manera no ilusionista, Baer investiga la materia física de la pintura sobre el lienzo, sin enfatizar ninguno de los componentes del proceso sobre los demás.
Ningún elemento-superficie, línea-color; tiene una preeminencia especial sobre los otros, pero cada uno de ellos comparte la visibilidad objetiva del cuadro (fig. 50 y 51).
La pintura de Baer y en general la pintura abstracta reduccionistas de ese tiempo estaban envueltas en varias discusiones sobre la supremacía de una forma de arte sobre las demás.
Los fundamentalistas del minimalismo cuestionaban la relevancia de la pintura cuando atacaba las nuevas normas del arte impuestas por los escultores minimalistas. Baer respondía a ese discurso con cuadros que tenían que entenderse como hechos percibidos por la retina y presentarse ante el espectador para su terminación visual. Desde la perspectiva de la artista, si había algo pasado de moda, estaba en la mente, no en el ojo del público (fig. 52).

Tony Smith
Siempre insistió en que su arte no era producto de un cálculo consciente sino que estaba inspirado en los enigmas y tumultos del inconciente. Él afirmaba que su obra estaba cercana a los sueños.
Su obra de principio de 1960 significó un importante punto de unión entre el expresionismo abstracto y la nueva actitud y significado del minimalismo.
Smith creaba esculturas que interactuaban de manera más efectiva con los edificios modernos y las galerías. Renunciando al pedestal de una vez por todas; Smith y los minimalistas ya no necesitaban más que el suelo.Smith, experimentado arquitecto de la Bauhaus, estaba muy interesado por las formas arquitectónicas, la geometría, y sus relaciones con la naturaleza (fig. 53 y 54).

Robert Smithson
Fue el más prolífico artista plástico y escritor de su tiempo. Teorizó de forma extensa sobre el trabajo de sus contemporáneos, así como sobre su propia concepción del arte. Las primeras esculturas abstractas estaban basadas en formas cristalinas y remotamente relacionadas con los objetos no referenciales de los minimalistas (fig. 55).
En 1966 había anunciado la destrucción del objeto minimalista en su ensayo “Entropy and the new monuments”; desarrollando posteriormente, una estrategia artística que combinaba distintos medios y formas de presentación, considerada por algunos entendidos como el principio de la
práctica artística posmoderna (fig. 56).

Anne Truitt
Después de licenciarse en psicología y radicada en Boston, empezó a tomar clases nocturnas de escultura y a escribir poesía. A lo largo de las décadas del cuarenta y del cincuenta, trabajó en distintos medios y estilos, centrándose sobre todo en el dibujo.
La artista no desarrolló su obra escultórica hasta 1961 cuando abrió un taller en Washington (fig. 57).
Resulta distintiva la racionalidad de su escultura, intentando reflejar de forma abstracta los estados de la mente y la memoria, los de ella y los del público.


1.2. TENDENCIAS DE MÁXIMA MINIMIZACIÓN EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Entre el minimalismo histórico y las tendencias contemporáneas puede hablarse de un cambio paradigmático: el enfoque del minimalismo en el material, la forma y la estructura ha cedido paso al contenido, el proceso y la percepción, en el arte contemporáneo.
Un impulso fundamental del arte minimalista histórico consistía en reemplazar los materiales “ideológicamente contaminados” de las tradiciones artísticas (el pedestal, la fundición de bronce, el lienzo y el marco) por materiales producidos industrialmente. El visitante de las primeras exposiciones minimalistas se confrontaba con el latón, el plexiglás, la chapa y el aluminio (Judd), el acero oxidado (Serra), los prismas de madera en bruto y las planchas de hierro (Andre), el contrachapado y las láminas de PVC (Eckhard Schene, fig. 59), el acero y la pintura de automóvil (Posenenske, fig. 60), el papel de embalaje y los materiales de algodón (F.E. Walther, fig. 61)). Ligados a los mismos se hallaban: la formalización y reducción rigurosa, las estructuras primarias, el geometrismo, el juego alternante de formas en positivo y en negativo, y la fusión con el espacio.
Las evoluciones de finales de los años sesenta, que el crítico de arte Robert Pincus-Witten ha denominado “posminimalistas[19]” en relación a obras de Keith Sonnier, Eva Hesse, Richard Tuttle, Bruce Nauman y otros, devuelven al primer plano la atención por los procedimientos artísticos y los aspectos estéticos de la producción y la recepción.
El cambio en el manejo de materiales, la tematización de la producción artística y la manera de involucrarse del observador en el proceso de creación de la obra, son relevantes para las tendencias contemporáneas del posminimalismo.
Así, de acuerdo con la Dra. Renate Wiehager: La acentuación del “contexto” por parte del arte minimalista clásico se cualifica a principios de los años noventa para una percepción ampliada y una elaboración de los fenómenos en los ámbitos de la política, la comunicación y la economía, del diseño y el lenguaje, al igual que para los signos y estructuras de la estética computacional que caracteriza nuestra conciencia. Por ejemplo, el joven artista neoyorquino Vincent Szarek (fig. 62) trabaja con objetos de fibra de vidrio, basados en bocetos generados por ordenador para el diseño de construcción de vehículos.
Según la Dra. Wiehager la cuestión sobre las premisas a partir de las cuales se desarrolló el minimalismo, sobre todo su horizonte político, sólo se había tratado de manera marginal hasta finales de los años noventa. Sin embargo, se sabe que los artistas del posminimalismo se vieron esencialmente influenciados por los movimientos de protesta que tuvieron lugar en los sesenta en Europa y América, por lo que la Dra. Wiehager se pregunta: ¿qué tienen que ver con la política las franjas, los ángulos en forma de “ele”, los plegamientos y las formas superficiales monocromas?
Primero, hay que recordar que el principio esencial que los minimalistas trataban de superar era el principio de la composición. Pero la composición estaba unida a la búsqueda de lógica, orden y belleza, y era inseparable de los conceptos de valor de la vieja Europa: jerarquía, racionalismo e individualismo; los artistas percibieron que la realidad era otra: el colapso de los valores, la aceleración de los conocimientos y las evoluciones científicas y técnicas, el vaciamiento y la crítica del lenguaje era una realidad contrapuesta en todos los aspectos al orden social establecido. Por lo que el posminimalismo se comprometió con estas ideas.
Segundo, esa visión se puso frente a la sociedad, sin reticencias, para llamar su atención sobre las graves deficiencias y sobre la discrepancia fundamental de su propia imagen. Como ejemplo, la Dra. Wiehager, nos señala al artista Absalón[20](fig. 63): Los diseños de viviendas del artista israelí Absalon son transformaciones escultórico-arquitectónicas de la experiencia corporal existencial, y al mismo tiempo “ocupaciones” simbólicas de espacios públicos, ambos aspectos consagrados en el pensamiento del arte minimalista. A partir de 1988, Absalon realizó obras sobre todo en miniatura y desarrolló pequeñas unidades de espacios vitales, llamadas “celdas”, hechas a medida al tamaño de su propio cuerpo y equipadas con las necesidades básicas para vivir.
Tercero, la pintura radical[21] que identifico no sólo una nueva corriente de la pintura abstracta sino, en mayor medida, una actitud del artista a partir de su compromiso político con las revueltas de mayo de 1968 en París. Los artistas intentaron unir la formulación de un nuevo concepto radical de obra con una carga explosiva de carácter político.
Finalmente, en los años noventa, Wolfgang Berkowski, Stephen Bram, Benoit Gollety, Esther Hiepler y Michael Zahn (fig. 64) desarrollaron grupos de obras independientes que se comunican con diferentes aspectos del minimalismo, ampliándolos y reformulándolos.

Capítulo ll:
LA FORMA MÍNIMA

“La forma mínima” es una fórmula que expresa dos cosas: el Minimalismo como tal, y el minimalismo como método de trabajo de artistas contemporáneos internacionales, cuyas obras pueden entenderse esencialmente bajo el punto de vista de los efectos históricos del minimalismo, en los que se reflejan también tendencias constructivistas y conceptuales, sus obras están caracterizadas por un vocabulario formal ralo, por el acento puesto sobre la objetividad, la materialidad y la visualidad, y por una reducción a estructuras fundamentales simples.
En la medida en que se contempla el minimalismo desde esta perspectiva, más metódica que temática, éste deja de ser sólo una corriente americana de los años 60 para emerger como una característica –una especie de forma mínima– de la obra de artistas de muy diversas épocas y lugares.
Las reflexiones del presente texto, en torno a la forma mínima, se ocupan solo de las obras de artistas que reflejan la manera en que el arte contemporáneo internacional atiende los “minimalismos” del siglo XX dentro del arte actual. Entendemos, que la corriente artística denominada “Minimal Art”, y en especial las instalaciones y objetos producidos por los representantes del Minimal “clásico” de la década de los sesentas, han tenido tal impacto que, con frecuencia, se les percibe como un fenómeno puramente norteamericano.
Sin embargo, creemos que, el minimalismo se ha constituido en una especie de “procedimiento” basado en la abstracción, el constructivismo y la reducción formal; es una serie de procedimientos y métodos utilizados por artistas europeos y americanos, tanto artistas modernos como artistas actuales, que participan de las tendencias minimalistas o que invocan como sus precursores históricos a la abstracción o el constructivismo europeo.
Conforme al carácter de esta propuesta, nos hemos concentrado en los procedimientos[22] que reflejan los criterios centrales del minimalismo desde una perspectiva actual: el cuadro se reduce a su cualidad superficial lógica evitando cualquier efecto ilusionista, y al mismo tiempo se comprende como un extracto de una idea plástica espacial más amplia.
De esta manera pudimos determinar algunas de las características de lo que hemos llamado forma mínima, las cuales se pueden observar en la obra de artistas contemporáneos: presencia escultórica del cuadro-objeto, estructuras geométricas frías, órdenes y proporciones, montajes de las obras en relación al espacio y al observador, anclaje constructivista de la forma y el espacio, composiciones espaciales simplificadas que rechazan todo lo simbólico y narrativo, superficies cromáticas planas, estructuras modulares, superficies geométricas de madera y vidrio, escritos, objetos metálicos de uso cotidiano y, finalmente, materiales que con frecuencia provenientes de contextos industriales.
Dentro de estas características podemos englobar la obra de artistas actuales tan disímbolos como: Félix Gonzales Torres (Imagen 9), Gabriel Orozco (Imagen 10), Hernández pijuan (Imagen 11), Mario Merz (Imagen 15), Mathias Goeritz (Imagen 16), Not Vital (Imagen 18), Richard Serra (Imagen 19), Richard Long (imagen 20), Roberto Rodríguez (Imagen 23), Roni Horn (Imagen 24), Sol Lewitt (Imagen 25), Ulrich Rückriem[23] (Imagen 26), Isamu Noguchi.
Con todo, las características del minimal común denominador o forma mínima se fundan en relaciones argumentativas individuales, sean estas de naturaleza política o formal, de reflexión sobre el arte o meramente estéticas. Pero consideramos que los “argumentos” pasan a un segundo plano tras la realidad perceptiva pura del objeto.
De acuerdo con la Dra. Wiehager entre las numerosas exposiciones que han podido verse durante los últimos años sobre el minimalismo y la geometría como fenómeno de las vanguardias de posguerra, desde Los Ángeles hasta Londres, pocas han sido las que se han atrevido a trazar una línea hasta el presente.
Contrariamente, la inauguración de la exposición “Minimalism and After III[24]” en Berlín, en 2004 y Antes y después del minimalismo, un siglo de tendencias abstractas en la colección Daimler Chrysler, en el Museu d’Art Espanyol Contemporani de Palma en el 2007, establecieron de manera ejemplar este diálogo entre posiciones históricas y actuales[25]. Esto tiene una importancia muy particular para este texto pues trata la integración del minimalismo en el arte contemporáneo.
Desde nuestro punto de vista, el análisis del minimalismo clásico descrito anteriormente, y el conocimiento sobre las obras de muchos artistas posteriores, es relevante en tanto que abre el debate de los fundamentos estéticos, políticos y formales del minimalismo como una fuerza motriz en el arte contemporáneo.

Bibliografía consultada

MARZONA, Daniel. (2006) Arte minimalista, Taschen, Barcelona.
MEYER, James. (2005)Arte minimalista, primera edición en español 2005. Editorial Phaidon Press Limited.
MEYER, James. by James Meyer (Author)Minimalismo: Arte y polémicas en los años sesenta, Editorial: Yale University Press (11 de agosto de 2004) Idioma: Inglés
MORGAN, Robert C. (2003) Del arte a la idea. 1ª edición, Editorial Akal. Madrid, España.
RIEMSCHNEIDER, Burkhard / GROSENICK, Uta. (2002) Arte de hoy. Edit. Taschen. Italia.
STRICKLAND, Edward. Minimalismo: Orígenes, Editorial: Indiana University Press (1 de septiembre de 2000) Idioma: Inglés
WIEHAGER, Renate. (2006) Antes y después Minimalismo, Hatje Cantz Editores, edición bilingüe, 15 de noviembre de 2006.

LINKS.

http://www.arteuniversal.com/estilos+ismos+movimientos/siglo+XX/segundas+vanguardias/minimalismo.php
http://es.wikipedia.org/wiki/Willem_de_Kooning
http://fundaciotapies.com/site/rubrique.php3?id_rubrique=213
http://www.postershop-espana.com/Motherwell-Robert-p.html
http://aprendersociales.blogspot.com/2007/05/analizar-una-obra-de-mark-rothko.html
http://cvc.cervantes.es/actcult/chillida/obra/cronologia.htm
http://www.nordenhake.com/php/artist.php?RefID=16
http://www.galerie-tschudi.ch/page/rueckriem.php

[1] http://www.march.es/arte/palma/anteriores/catalogominimal/castellano/presentacion.asp
[2] Minimalism and After es mucho más que el título de una serie de exposiciones temáticas. Es un proyecto expositivo que aborda el amplio panorama de una colección de arte que pretende mostrar la evolución de las tendencias abstractas y su fundamento conceptual desde las vanguardias históricas hasta el arte contemporáneo. El catálogo publicado en 2006 (Renate Wiehager, Minimalism and After. Tradition und Tendenzen minimalistischer Kunst von 1950 bis heute / Tradition and Tendencies of Minimalism from 1950 to the Present, Ostfildern, HatjeCantz) documenta de manera exhaustiva el contenido esencial de la colección.
[3] Antes y Después del Minimalismo, intro.PDF www.march.es/arte/palma/anteriores/catalogominimal/catala/introduccion.asp
[4] ídem
[5] la Bauhaus, fue una escuela de diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y clausurada por las autoridades prusianas (en manos del partido nazi) en el año 1933. El nombre Bauhaus deriva de la unión de las palabras en alemán Bau, "de la construcción", y Haus, "casa”. La idea de la formación de un hombre nuevo para una nueva sociedad libre pertenece a las utopías fundacionales esenciales de la Bauhaus.
[6] El constructivismo fue un movimiento artístico y arquitectónico que surgió en Rusia en 1914 y que se hizo presente después de la Revolución de Octubre. Es un término de uso frecuente en el arte moderno que separa el arte "puro" del arte usado como instrumento para propósitos sociales. El término Construction Art (arte de construcción) fue utilizado por primera vez en forma despectiva por Kasimir Malevich para describir el trabajo de Alexander Rodchenko en 1917.
[7] Las obras de artistas de los años cincuenta y sesenta reflejan los primeros parámetros del modernismo abstracto. Las primeras etapas previas al arte minimalista se formulan desde Malevitch hasta Mondrian.
[8] Nos referimos a las obras producidas por los artistas como Carl Andre, Dan Flavin, Donald Judd o el recientemente fallecido Sol LeWitt.
[9] Las llamadas pinturas "negras" son cuadros elaborados por Ad Reinhardt en la década de 1960, que en un principio parecen ser simplemente lienzos pintados de negro, pero que en realidad están compuestos por tonalidades de negro y cuasi negro.
[10] La color-field painting o «pintura de campos de color» es una corriente dentro de la Escuela de Nueva York, anticipatoria de la pintura minimalista. Irving Sandler, crítico e historiador del arte, propuso llamar pintura color-field a la última alternativa del expresionismo abstracto, centrada en el color y sus posibilidades expresivas. Esta corriente surgió en torno al año 1947. Los artistas más representativos crearon cuadros en los que dominaban amplias áreas de color, todas ellas de igual intensidad. No hay en sus obras contrastes de luz o de colores. El dibujo y el gesto se hicieron simples. En muchas obras se trabajaba con un solo color en diferentes tonalidades. Son cuadros cercanos al neoplasticismo pero, a diferencia de él, las áreas de color son abiertas y parecen seguir más allá de los bordes del cuadro. Dentro de esta tendencia se enmarca la obra de Clyfford Still (1901-1980), Mark Rothko (1903-1970), Barnett Newman (1905-1970) y Enrico Accatino (1920-2007).
[11] Las pinturas combinadas -combine painting- de Rauschenberg consisten en la utilización de objetos reales como soporte. Se trata de una mezcla de pintura, objetos e imágenes fotográficas desprovistas de toda historicidad, cuya eficacia reside esencialmente en la intensidad plástica. Robert Rauschenberg llega a sus combine painting después de un corto pero intenso periodo expresionista caracterizado por las monocromías (serie de pinturas blancas y pinturas negras).
[12] El ready-made designa "lo ya hecho" u "objeto encontrado". Se trata de objetos manufacturados que se descontextualizan de su entorno común y a los que se les otorga una nueva identidad. Con ello, Duchamp ubica la esencia del acto artístico en la idea y selección del objeto y no en la creación ni en la imagen visual de la obra. De este modo, el artista se libera de la manualidad y, por ende, de la técnica, que la tradición artística entendía como indisolubles del acto creador.
[13] Adolph Dietmar Friedrich Reinhardt, (1913-1967) llamado también Ad Reinhardt, pintor y escritor, pionero del arte conceptual y del minimalismo, y crítico del expresionismo abstracto.
[14] También se conoce como pintura del silencio, pues se aparta del mundo material y del "ruido" de formas y objetos de la sociedad de consumo (especialmente las obras de artistas como Ryman, Martin y Marden por su vacío sustancial de intención metafísica). Los conceptos básicos de la pintura minimalista, parten de una concretización de elementos, hasta volver en ausencia de elementos el espacio pictórico.
[15] La exposición Peinture abstraite reunió obras de artistas contemporáneos y de algunos precursores como Verena Loewensberg, Armleder, Zobernig y Rockenschaub y de otros artistas como Mercier, Monk o Rondinone, estos artistas se opusieron a las tendencias neo-expresionistas dominantes en la década de los ochenta.
[16] El término arte concreto fue acuñado en 1930 en un manifiesto del artista del grupo De Stijl Theo van Doesburg: los elementos artísticos, desprendidos de cualquier contenido narrativo o representativo, no sólo deben significar por sí mismos, sino que deben ser sencillos, exactos y controlables.
[17] John Armleder (nació en Ginebra en 1948) He first came on the scene during his involvement with Fluxus in the 1960s and 1970s, when he created performances, installations and collective activities participó en Fluxus en los años 1960 y 1970, cuando creó performances, instalaciones y actividades colectivas.
[18] Fluxus (palabra latina que significa flujo) es un movimiento artístico de las artes visuales pero también de la música y la literatura. Tuvo su momento más activo entre la década de los sesenta y los setenta del siglo XX. Se declaró contra el objeto artístico tradicional como mercancía y se proclamó a sí mismo como el antiarte.

[19] A partir de la década de los 70 los artistas del movimiento Posminimalista empezaron a "explorar los procesos psíquicos y físicos implicados en la realización de una obra de arte, cuestionándose la materialidad de los objetos y las condiciones en las que fueron creados".
[20] Absalon, artista multimedia israelí-francés (Ashod, Israel, 1964 – Paris, 1993).
[21] De la que fue cofundador Olivier Mosset en los años setenta en Nueva york. En 1966 el artista comenzó una serie de cuadros circulares reducidos al modo minimalista, con acciones de pintura en público que pretendieron llevar a la tumba al clásico cuadro sobre tabla.
[22] Mientras un estudio del arte minimalista histórico focalizaría su interés en los artistas.
[23] Ulrich Ruckriem es uno de los artistas alemanes más conocidos. En los años 60 Ruckriem se convirtió en uno de los representantes más interesantes del minimalismo en Europa.
[24] Minimalism and After III - Neuerwerbungen / New Aquisitions. Del 3 de Septiembre 2004 hasta el 28 de Noviembre 2004
[25] En concreto entre el cuadro que disuelve el espacio de Oli Sihvonen, del año 1968, y los círculos de colores llamativos de Poul Gernes, del mismo año, con la obra en negro total object de Gerold Miller, creada en 2004.